El auge de la globalización ha generado en los años 90 del pasado siglo XX un nuevo objeto de investigación, debate y reflexión: la historia mundial. La historia mundial reaviva conceptos ya conocidos (sistema mundial, comparatividad, civilización), anima nuevos enfoques (contactos interculturales, transversalidad), aporta un punto de vista global a viejas temáticas de historia económica, historia de las ideas y de las mentalidades, historia de la religión, etc.

Su novedad reside en la propuesta firme de un ámbito global para los estudios históricos que supera y contextualiza las tradicionales historias locales y nacionales, impulsando de este modo las historias continentales, subcontinentales, intercontinentales.

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