[18/4/13]

Ni el arte ni la tradición ni la cultura quedan al margen de la evolución, más bien son sus expresiones. Matar o torturar a un ser capaz de sentir dolor marca el nivel evolutivo de quien ejecuta o se involucra en esa acción.

Es difícil de aceptar que tanto quienes cazan como quienes aceptan ver sufrir o comerse a otros están en verdad poniendo una distancia insalvable entre humanos y no humanos, distancia marcada, subrayada y mantenida no por la lógica sino por religiones y otros objetos de factura a-rracional.

Hoy solo las superticiones mejor o peor organizadas pueden seguir autorizando y justificando la muerte de animales para consumo humano porque por fuera de la lógica todo es posible,es dentro de ella donde hay límites. Hoy la proteína animal es favorablemente reemplazada por proteínas de origen alternativo.

Los colectivos vegetarianos y veganos saben mucho de discriminación, aunque menos que el colectivo animal, el más abusado históricamente.

María Elvira Sagarzazu
Historiadora- Escritora (Rosario, Argentina)

 

 

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