El próximo miércoles, 10 de diciembre de 2003, a las 18 horas tendrá lugar la primera presentación de HaD en el País Vasco en el marco de las Jornadas “20 años de Historiografía Vasca: Revista Vasconia (1983-2003)” organizadas por la Sociedad de Estudios Vascos- Eusko Ikaskuntza y coordinadas por Iñaki Bazán.

Participan:

Iñaki Bazán (Universidad del País Vasco-UPV/EHU, Vitoria)
César González Miguez (UPV/EHU, Vitoria)
María Jesús Cava (Universidad de Deusto, Bilbao)
José Luis de la Granja (UPV/EHU, Leioa)
Antonio Duplá (UPV/EHU, Vitoria)
Carlos Barros (USC, Coordinador de HaD)

Lugar:

Salón de Grados del edificio-biblioteca de las Nieves
Campus de la Universidad del País Vasco /Euskal Eherriko Unibertsitatea
Vitoria-Gasteiz

Información:

Antonio Duplá
Iñaki Bazán

Participan
Iñaki Bazán (Universidad del País Vasco-UPV/EHU, Vitoria)
César González Miguez (UPV/EHU, Vitoria)
María Jesús Cava (Universidad de Deusto, Bilbao)
José Luis de la Granja (UPV/EHU, Leioa)
Antonio Duplá (UPV/EHU, Vitoria)
Carlos Barros (USC, Coordinador de HaD)

 

Antonio Duplá

Antes de nada en nombre de historia a debate quería agradecer a Iñaki Bazán y en general a Euskoigaskunza la posibilidad que han dao de organizar esta presentación de historia a debate en el marco de estas jornadas sobre vasconia y también quería agradecer su colaboración a los participantes en esta mesa a Cesar González Mínguez y José Luís de la Granja de la universidad del Pais Vasco, a María Jesus Cava de la Universidad Deusto y a Carlos Barros coordinador de Historia a Debate de la universidad de Santiago de Compostela y lamentar la ausencia forzosa de Iñaki Vazán que también estaba previsto que participara en esta mesa.

Antes de dar la palabra a mis compañeros participantes en la mesa, quería hacer muy brevemente unas consideraciones sobre el interés de un proyecto historiográfico como historia a debate, en particular desde mi condición de historiador de la antigüedad. En primer lugar, el interés que tiene de acercamiento a un marco de debate teórico y metodológico para un sector como es el de la historia antigua que todavía en ocasiones tiene ciertos problemas de afirmación identitaria en el seno de las ciencias de la antigüedad con unas tendencias hacia el mundo de la filología clásica y por otro lado con unas tendencias hacia el mundo de las otras especialidades históricas y con escasa tendencia a la reflexión teórica o metodológica. Creo que también historia a debate supone, representa un interés importante por el estimulo que puede suponer para una reflexión y una relación directa y horizontal con colegas de otras especialidades de otros países que nos puede permitir el pensar históricamente desde una perspectiva distinta,   actual sobre nuestros propios objetos de estudio y al mismo tiempo puede aportar nuestro punto de vista específico sobre problemas hoy de total actualidad; me refiero al hecho de que una parte importante de fenómenos, conceptos, problemas hoy de las sociedades actuales pues se originan o se desarrollan en el mundo antiguo; me refiero a problemas tales como la participación política, o el sistema democrático, los problemas del imperio y del imperialismo, a las nociones con sus consecuencias de enorme importancia sobre civilización y barbarie, o a nociones como la guerra justa. Y al respecto comentaré muy brevemente una anécdota, y es como Willian Harris, un catedrático de la universidad de Columbia, especialista en problemas de imperialismo romano en un libro que edita él, que recoge las actas de un coloquio celebrado en Roma, en el debate que sigue y que recoge el libro sobre una de las ponencias, hablando del imperialismo romano él comentaba que le parecía sorprendente que nadie interesado en el imperialismo romano no pudiera estar al mismo tiempo interesado en el imperialismo de Reagan, el hablaba a comienzos de los 80 pero lo podíamos extender al imperialismo, dejo al margen la discusión sobre ese concepto de Bush en estos días.

Y finalmente, yo creo que también el marco de Historia a Debate, puede ser un antídoto importante frente a un problema, quizá no tan grave en el ámbito universitario, pero si en otros sectores de nuestro País Vasco, como es el del lo localismo o incluso si me apuran el del vasco-centrismo, y en ese sentido, historia a debate es una ventana  al mundo que puede neutralizar esas tendencias.

Antes de pasar la palabra simplemente comentaré que hay una página, una hoja que está circulando por la sala en la que desde historia a debate pedimos que se recoja el nombre y el correo electrónico para poder ponernos en contacto directamente con vosotros y vosotras. Y sin más paso la palabra a Cesar González Mínguez. Yo, si pediría, creo que todos somos conscientes de la hora, pues que nos atengamos todos a un tiempo prudencial en nuestras intervenciones. Gracias.

 

César González Mínguez

Voy a ser muy breve, entre otras cosas porque me veo en la necesidad absoluta de improvisar una intervención como esta. Últimamente casi me veo obligado a improvisar y para una neurona que tengo en una caja de resonancia medio hueca, pues la verdad es que la debo tener muy agitada, pero que le vamos a hacer… Mi acercamiento a historia a debate, fue la de cómo casi todo el mundo a partir del año 93, y allí participé con otros muchos, como cientos de participantes en un congreso internacional historia a debate, yo venía de haber estado, donde presente también una… comunicación la congreso internacional de ciencias históricas que tubo lugar en Madrid en el año 90, pues que para mi había sido una cosa muy espectacular, muy grandiosa, donde tuve la oportunidad de conocer personalmente a estas personalidades, a estos santones y nos damos cuenta de que tienen cabeza pies y manos como todo el mundo, que de vez en cuando comen, y eso ha sido un experiencia importante aunque parezca un tanto pedestre, y luego llegué a Santiago en el año 93 donde presenté también un trabajo a propósito de la historia y de la informática y sobre un proyecto que entonces empezaba de informatización de las juntas generales de Álava, de las actas de las juntas generales de Álava. Y yo hice, claro, la evidente comparación, porque mediaba entre los dos congresos dos años y pico, y diría casi en el balance, en el balance, pues me quedé como congreso y como resultados y como apuesta de futuro, con las sesiones de historia a debate.

Posteriormente, en el año 99 fue la segunda experiencia, pues yo participé en una mesa redonda donde se trataba de cuestiones de etnia, de minorías, de marginación, de construcciones nacionales, etc., y yo presente un trabajo, vamos, hice una intervención breve porque el tiempo no daba de si para más, aunque se publicó luego en las actas apropósito, unas recensiones sobre judíos, que en buena parte resumí antes en mi intervención de las 4 de la tarde .

Aparte de que naturalmente a través de la web de historia a debate pues he estado en contacto pues con las idas y vueltas, las expresiones que ha ido teniendo Historia a debate, con el manifiesto de historia a debate, he participado, y lleva más de una hora contestar es encuesta, físicamente lleva más de una hora rellenarla, pensarla dura varias tardes porque hay que aquilatar mucho, porque las preguntas non son nada fáciles de responder, non sé si es que las preguntas están formuladas con una aviesa intencionalidad de, como en los tests que se hacen en las entrevistas para contratar al personal, hacer preguntas que parecen tontas pero que son las que dan la verdadera dimensión de lo que es el individuo y de lo que se pretende obtener del individuo si se le contrata. Bien.

Y he tenido ese tipo de contactos aparte de la relación permanente a través de toda la serie de cartas, mensajes, que manda Carlos Barros.com, o no sé ahora la dirección exacta, a través de ahí también se llega a la web de Historia a Debate. Evidentemente, Historia a Debate yo lo concibo como un foro de reflexión que trata de dar salida a una situación que no es muy clara que es un poco conflictiva o que está en la encrucijada de la historia que se ha visto sacudida por esas convulsiones a que ha conocido la sociedad mundial porque ya está desde finales del siglo pasado internacionalizada, y que tiene su efecto más espectacular en la caída de los regímenes comunistas en la caída del muro de Berlín, etc. Y todo eso convulsiona a la sociedad como ha convulsionado desde otro punto de vista los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001. Entonces hay que buscar salida, hay que reposicionar diría yo a la historia, ver que papel puede jugar  cara a el futuro. Se es consciente de que algún papel tiene que jugar pero resulta que la historia como ha venido siendo hecha hasta ese momento, parece que empieza a no gustar. Las críticas a Annales, a los terceros Annales y a todo lo que ha venido después, la nouvelle histoire, o lo que vino antes, y todas las derivaciones han sido diríamos, supercriticadas; por supuesto, el materialismo histórico ha recibido varapalos por doquier y hay muchos, ha habido muchos autores que son meramente, se atrevieron a mantener esa bandera del materialismo, y otros que han mantenido la entereza y la integridad de sus convicciones hasta los momentos más apurados.

Pero en cualquier caso hay que buscar una respuesta, hay que reposicionar, resituar a la historia para que juegue un papel que creemos que debe jugar en la sociedad. Si los paradigmas anteriores no nos valen están caducos o han hecho crack, hay que buscar nuevos paradigmas, nuevos modelos historiográficos. Y ahí surge este foro de debate con esa pretensión de buscar una salida, entiendo yo, buscar un salida y el problema es, el problema es, si Historia a Debate, si Historia a Debate va ha encontrar esa salida, si se va a convertir o no en la solución o en le paradigma o va a crear los paradigmas que van a reconducir o a guiar la evolución de la historiografía en los próximos años. El esfuerzo hecho por historia a debate ya merece un elogio. Los logros, estamos todavía esperando a que cuajen. Porque la empresa en la que se ha metido Historia a Debate, (luego alguno de los de la mesa, especialmente Carlos Barros, me dirá sí o no o me contradecirá), los logros de Historia a Debate diríamos que todavía, todavía, todavía no han pasado de exposiciones, de declaraciones, de manifiestos, pero claro hay que dar, pero no lo tiene que dar Historia a Debate, lo tenemos que dar todos los historiadores que de alguna manera, de algún modo sintonizamos con esa nueva filosofía, a la cual por otra parte, aunque creo que en algún trabajo de Carlos Barros, el ya sale al paso de ese problema, es la solución o la búsqueda de ese paradigma nuevo, está en una especie de eclecticismo, de picoteo de allí, y picoteo de allá, en la mezcla, porque cuando en uno de los últimos trabajos del profesor Barros que tengo por aquí recogido, Historia social y mentalidades nuevas perspectivas, que precisamente acaba de salir o por lo menos yo lo acabo de leer, porque es de este mismo año, habla de la historia mixta, de la nueva historia global. Nueva historia global, a mi cuando ya ponen lo de nuevo, a mi ya me está pareciendo antiguo, eso ya para empezar, y cuando me habla de historia mixta, aunque el mismo reconoce que los nombres, los nombres, tampoco el está de acuerdo con los nombres, pero claro, es difícil encontrar esa etiqueta que sea reconocible, de eso se encargan muy bien los publicistas, de buscar el anagrama el símbolo, la enseña que va a servir para vender un determinado producto, y los historiadores a lo mejor nos tenemos que hacer un poco como tenderos, tenemos que ser capaces de vender nuestra mercancía; historia mixta, que efectivamente, el dice que está basada esa historia mixta en un mestizaje historiográfico, pero habría que tener cuidado, no sigamos en una especie de eclecticismo, que nos conduzca…, que en el fondo no sea muy renovador. Ese es el riesgo que veo yo en historia a debate. Lo que pasa es que tampoco se ganó Zamora en una hora, y evidentemente quienes dirigen y están en la base del proyecto, entiendo yo que tienen las ideas claras, saben lo que pretenden y naturalmente la consecución de esa meta no es fácil. Entre otras cosas creo que hay que hilar muy fino porque hay que decirlo también, Historia a Debate es una especie de presa sobre la que ya creo que planean las aves, voy a decir aves, podría decir aves carroñeras, pero no voy a decir nada más que hay ciertas aves rapaces que sobrevuelan acaso ya sobre ese botín de historia a debate para zampárselo o para predarlo y hacerle desaparecer. Y eso también debería ser cuidado o por lo menos proteger, por que aunque me repita y lo reitero, yo creo que el proyecto de renovación, de búsqueda de un proyecto, de un nuevo modelo, de un nuevo paradigma, o de unos nuevos paradigmas, me parece que merece al apoyo entusiasta de la comunidad de los historiadores, al margen de que consiga al 100% o al 80% las metas que se ha propuesto. Y yo esto es lo que puedo decir en primera instancia sobre Historia a Debate, que evidentemente se podrían decir muchas cosas más.

 

Antonio Duplá

Bien, antes de pasar la palabra a María Jesus Cava, simplemente dentro del capítulo de agradecimientos, también es preciso agradecer a los asistentes su presencia dentro de esta tarde tan densa.

 

María J. Cava

Bueno si, agradecimiento que yo también hago extensivo como punto de partida además de año propio Carlos Barros y a Iñaki Bazán y la facultad y a la sociedad de estudios vascos que permiten por segunda vez por cierto, y esto es una alusión directísima a los responsables de la revista, por primera vez en lo que corresponde en una actividad relativa a historia, por segunda en lo que concierne a las actividades programadas por la sociedad de estudios vascos a través de distintas convocatorias. Pero en fin, quiero apartarme del tema, y en todo caso, debido al escaso tiempo de que disponemos quiero comenzar por recordar algunas cuestiones que pueden parecer quizás genéricas, espero que no lo sean del todo, pero abro paréntesis par decir me gustaría improvisar también, no también, sino tan bien como ha hecho el profesor González, pero pienso que con primera intervención ha sido una demostración del talante crítico de nuestra disciplina, y yo no es que valla a resultar más contemporizadora o más fácil, pero evidentemente creo que vengo guiada por el entusiasmo que Historia a Debate suscita en mi a pesar de que lamentablemente por razones que no viene al caso no he podido asistir a los congresos, pero yo diría que como si hubiera intervenido en ellos porque he seguido le proyecto muy desde el principio, y además soy una asidua lectora de esa página que recomiendo a todo el público presente que la frecuente por que creo que es una ocasión en donde demostrarnos a nosotros mismos que la disciplina es vitalista, es concurrente y desde luego no es nada inmóvil. Estos tres epítetos precisamente son los que Françoise Dosse, en un trabajo creo que conocido por todos nosotros atribuía a la disciplina, yo quiero subrayarlos en este punto de partida como asignables a la historia, no a una determinada escuela como era la escuela de los Annales a la que se refiere también cuando los utiliza de esa manera Françoise Dosse, la escuela de los Annales.

Y lo que si puedo decir es un fuera de cualquier referencia narcisista, donde yo si estuve, fue en aquel congreso de metodología en santiago de Compostela, era el año 1978 si no me equivoco, 73, me estaba quitando años… y recuerdo que Eiras Roel fue mentor de un esfuerzo novedoso que sacudió del letargo a los historiadores españoles y abrió los ojos a los alevines académicos como era mi caso, cuando nos dimos cita allí. En 1993 y en 1999 Carlos Barros también ha hecho historia, con sus iniciativas en esta historia, valga la redundancia, de al nueva epistemología que nuestra disciplina requiere y reclama.

No quiero ser excesivamente ornamentalista, aunque sé que la palabra no existe en el diccionario, pero un nuevo Compostela, una nueva estela que pretende (..) eso pienso yo que es el trabajo que ha catalizado Carlos Barros, un trabajo que pretende servir de guía nada maximalista, yo no diría que eclecticista en exceso pero si orientado en un camino transitado por colegas de muy distintas latitudes y con una orientación yo diría también claramente ideológica muy diferente. Si en los 80 siendo historiadores nosotros utilizábamos los términos implicarse y transformar, como dos palabras que formaban parte de eso, de una jerga imperante, que además era axioma de muchos esfuerzos desplegados en claustros muy distintos de la geografía española, yo creo que ahora la experiencia de historia a debate se ha convertido en una fórmula a través de la cual se experimenta vocacionalmente, esto es incuestionable, un modelo abierto, una actitud innovadora, y sobre todo desde mi punto de vista muy inspiradora, una actitud muy inspiradora. Una actitud lógica que es resultado de una reacción que sucede a la acción y que en este caso, desde luego, no tiene nada de reaccionaria.

No quiero ser excesivamente pomposa en el discurso, es inevitable, y como quiero ser rápida, quiero ser breve, estoy recurriendo a estas frases escritas en este texto que voy a tratar de ahorrarles en su totalidad pero desde luego no puedo evitar decir que nuestro atormentado siglo XXI hace vivas las palabras de quienes entienden que debemos autoexigirnos una conciencia precisa respecto de la validez de la historia, una tarea siempre recurrente por eso, fuera de ser una cita culta, lo que si me gustaría es recordar  lo que el propio Cicerón dijo de nuestra disciplina “la historia es testimonio de los tiempos, luz de verdad, vida de la memoria y anunciadora de lo porvenir” y de otra parte también me gustaría destacar efectivamente un autor al que yo nuca creí sospechoso de actitudes radicales Henry Kamen escribió hace bastantes años que los historiadores somos la gente más peligrosa del mundo y también la más subversiva. Puede que el escaso humor anglosajón del que hace gala normalmente un hispanista tan conocido, pero desde mi punto de vista tan aburrido como Kamen, le llevara a gozar de un instante de gloriosa ironía e ingenio, su mensaje no me deja de parecer una llamada de atención oportuna, pero que en ningún caso le concierne en exclusiva por que son muchos los historiadores que desde los 90 han tratado de afrontar nuevas propuestas y también de iniciar nuevas controversias.

Si analizamos el panorama intelectual de nuestros días, espero que nos pongamos de acuerdo todos en esto, no lo sé, pero yo me atrevo a decirlo ahora claramente, es curioso ver como el pesebre domestica a miembros de nuestro gremio, tanto que en ocasiones la disciplina ha desembocado en un producto alejado incluso de la imagen fantástica que creó la factografía. Debo decir por esto que si intervengo aquí lo hago encantada por razones de amistad, y por razones de convicción. De amistad, por que antes como colega, a Carlos le admiro como persona, por su bonomía y por su condición de catalizador de diversas corrientes de pensamiento. Y de debido también como he dicho a propias convicciones por cuanto este es un debate en el que me involucré hace años desde el marco del recinto universitario al que pertenezco en la universidad de Deusto

Hace más de 10 años, en 1990 exactamente, el departamento de historia contemporánea hizo su propia apuesta, este libro que estoy mostrando, este librito, esta publicación de 60 páginas se titula “La historia subversiva. Una propuesta para la irrupción de la historia en el presente”. Este fue una suerte de manifiesto reivindicativo través del cual el director del departamento, Fernando García de Cortazar, y quienes estábamos en aquel departamento, no solo él, coincidíamos al menos en un hecho: la reivindicación de una historia que pueda intervenir en el presente social y político de nuestra época. Allí también se dijo que había que sacudir los cimientos de barro y telarañas en los que se sustenta el oficio de historiador. Esto se subrayaba especialmente a lo largo del texto, de la misma manera que también se subrayaba en esta otra publicación del mismo año “debates por una historia viva”, en la que hay una pequeña  y brevísima pequeña contribución firmada por mi misma. De todos los posibles aspectos, y voy a tratar de terminar, y no quiero utilizar la argucia del “voy a terminar” para luego dedicar más de media hora que es lo que normalmente hacemos cuando discutíamos, pero de todos los posibles aspectos del debate relativo a la historiografía posmoderna, sus deslices y sus perversiones, en los que no voy a entrar, solo quiero destacar algo que desde esa década de los 90 nos preocupó, pero que hoy dudo mucho que sea el principal riesgo de nuestra profesión. En los 90, y en ese texto al que he aludido se escribía: “en este reino de la debilidad cerebral, todo género de vanalidades son atendidas sin ninguna usura para componer una historia recreativa siendo posible publicar la auténtica historia del paraguas o el apasionante discurrir del juego de petanca en la región de París a comienzos del siglo con el debido éxito de crítica y público”. Bueno, pues yo debería de decir en este momento, “ah! Las cosas han cambiado” pues no, las cosas han cambiado pero desde mi punto de vista para peor. No apelo al recurso facilón del sarcasmo, sino a la necesidad de mesura a la hora de valorar donde están las verdaderas claves del interés que suscita una materia como la nuestra en el constructo cultural de nuestro tiempo.

Yo no creo que seamos distintos a como fuimos en la década de los 90, pero algo ha mutado culturalmente en nosotros, algo ha cambiado en nosotros, y desde luego no es que no me reconozca leyendo mis propias reflexiones de esta fecha en la actual. Pero efectivamente cuando yo hace eso13 años, quizás con una edad seguramente más idealista, de más de más joven, tuve la osadía de decir que la historia implica conocer nuestra propia identidad y educar en lo concreto desde luego estaba marcando una línea de comportamiento investigador que difiere bastante a la que en la actualidad, en la que me encuentro o que me caracteriza, lo cual no quiere decir que me halla vuelto una pragmática ni me encuentre en la situación de ese pesebre al que he aludido antes.

Esto creo que ha sido el gran mérito de Historia a Debate, el haber acertado con la fórmula de su actitud, una actitud abierta a la colaboración y a la coordinación de esfuerzos para tratar de sugerir una dirección clarificadora en la diversidad y en la concreción al mismo tiempo. Aceptar el debate sin silenciar, sin amagar nada ni nadie, aceptando incluso a quienes se colocan fuera de la lógica disciplinar si es que existe tal lógica, y sin reclamar verdades cuantificables o excesivamente dogmáticas. Creo también que, en fin, los problemas heurísticos de la historia han ocupado muchas páginas, incluso yo veo que también en la página web de Historia a Debate ocupa muchos megas, pero efectivamente es la mejor demostración de que la historia no tiene su arsenal envejecido y que se está definiendo el saber histórico por su potencial crítico. Así se demostró también en esos tomo editados por Historia a Debate, producto de una colaboración múltiple que desde el año 93 fue sucediéndose. Y de ese tomo primero, de esos tres volúmenes, quisiera simplemente, y con ello terminaré, citar unas frases precisamente del propio Carlos Barros. “La reconstrucción y reforma del paradigma de la historia tendrá que hacerse con nuevos y viejos materiales, con todo el capital acumulado por nuestra disciplina desde mediados del s.XIX, pasando por el filtro de la crítica y de la autocrítica y con las tendencias historiográficas sociales y tecnológicas posteriores a la nueva historia”.

Yo creo que, en fin, las perpetuas dudas de nuestro oficio van a subsistir, es algo sin remedio, como expresión de ese mundo que antes he dicho entiendo cada vez más convulso, en el que vivimos, y como resultado quizás también de la torpeza de todos nosotros, y sobre todo de quienes no entienden algo esencial, pero que subyace en las propuestas de ese manifiesto y en del trabajo en red que desarrolla, y que consiste simplemente, y es un axioma fácil de entender, en síntesis, reflexión, reconstrucción y reforma, investigación y debate, algo imprescindible. Palabras de Barros que hago mías y que son las bases elementales del cambio de paradigma que necesitamos, me atrevería a decir que en algunos escenarios culturales, lo necesitamos incluso más que en otros con carácter de urgencia. Es cierto, y termino, sinceramente termino ya, que la historia es inseparable del historiador, lo cual nos obliga a ser sabios, pero semejante categoría a mi parecer es inalcanzable ante los suplantadores de nuestros días, por eso frente la agresión que padece la disciplina a manos de falsarios creo que mi anatema más rotundo es contra ellos y mi elogio más generoso hacia quienes tratan de desdramatizar la impotencia de una disciplina que antes de nada debe ser renovadora y comprometida. Así veo yo el esfuerzo de Historia a Debate y por ello me gustaría avanzar esa absolución que reclama en sus últimas palabras el propio manifiesto.

 

José L. de la Granja

Buenas tardes, agradezco también a mi amigo Carlos Barros que me haya invitado a participar en esta mesa dentro de esta jornadas de historiografía. Yo creo que le agradará que le denomine como un agitador de historiadores, este es un término que el profesor Santos Juliá utilizó en su necrológica cuando falleció Manuel Tuñón de Lara, y yo creo que hoy en día se puede aplicar perfectamente a Carlos Barros por eso, con su Historia a Debate desde hace diez años.

No nos hemos puesto de acuerdo de las intervenciones, yo me temía que podía haber repeticiones, pero en absoluto. Yo creo que si Carlos Barros ha tenido interés en que estuviera hoy yo aquí es porque he participado en los dos congresos anteriores, el del 93 y el del 99, en mesas redondas, como también Cesar González, una de historiografía española en el año 93, y otra en el año 99, con Cesar creo recordar, la de Mitos, Historiografía y Nacionalismo, y otra sobre el debate de las humanidades.

En parte colaboré, dada la abundancia de textos, en concreto del primer congreso que no era posible publicar todas las actas, salieron primero tres tomos y luego otros tres, ya más especializados, pues publiqué alguno de esos artículos en el número sobre cuestiones de metodología de historia contemporánea de España que había creado en su día Tuñón, que luego seguimos algunos discípulos suyos en Francia en el año 95.

Yo de lo que voy a hablar es sobre todo de esos dos congresos de los que no se ha hablado demasiado hasta ahora y algunos rasgos característicos y diferencias entre ellos.

El primero, el del 93, fue un congreso de tal magnitud que en una reseña que se hizo del en la revista Hispania se decía que fue uno de los acontecimientos más espectaculares del reciente desarrollo historiográfico español. No conocíamos nada parecido, porque Carlos Barros consiguió reunir en Julio del 93, en año jacobeo, en Santiago, pues a la flor y nata de la historiografía mundial, sin exagerar lo más mínimo, yo traigo aquí como no podemos traer los 6 volúmenes, más los tres del otro, este es el programa del primer congreso donde se puede ver pues todos los grandes nombres, especialmente de la historiografía francesa y de la historiografía anglosajona, tanto de la escuela de Annales, especialmente, como también de la historiografía marxista. Y en este sentido se dijo entonces, incluso por colaboradores de Carlos, por gente muy cercana al propio grupo de historia a debate que el primer congreso fue bastante eurocéntrico, era un momento pues en que la historiografía seguía siendo pues fundamentalmente eurocéntrica, y estuvo marcado por la reciente en esos momentos caída del muro de Berlín. De echo en el programa, como podéis ver se cogió una foto de la caída del muro, octubre del 89, foto también lo que se utilizó en la cubierta de los tres primeros tomos, los generales de antes. Es decir que estuvo muy marcado por eso, y en general por la caída del bloque soviético en el 91, así como por la teoría, entonces famosa y muy polémica y muy controvertida del fin de la Historia de Fukuyama, sobre la que se trató ampliamente allí.

Este primer congreso sirvió sobre todo para hacer un balance crítico de la historiografía en general a lo largo del siglo XX y claro, con ciertos desequilibrios, primó desde luego la historia social, el análisis de las llamadas nuevas historias a partir de los años, 70, 80, en cambio llama la atención que no hubiese prácticamente nada de historia económica, es decir que claramente se  primó a la historia social, también, pero se tuvo en cuenta otras cosas como los retornos, los sujetos, etc., y quizás por la presencia de esos grandes historiadores de la historiografía universal se primaron más las conferencias en grandes sesiones sobre las mesas redondas, que también hubo trece creo recordar, y una de las críticas que en alguna reseña posteriores se hizo a las actas es que no se publicasen todos los debates de las mesas redondas íntegramente, solo estuviese la de “Marxismo e historia”.

Por eso el segundo congreso, ya el del año 99, nuevo jacobeo fue bastante distinto al primero. Ahí lo que marcaba era el eminente cambio de siglo y de milenio. Se escogió ya una foto distinta, más cercana a nosotros, las manifestaciones con las manos en alto por el secuestro de Miguel Angel Blanco, y fue mucho más amplio, mucho más heterogéneo, más polifacético que el primero y desde luego infinitamente menos eurocéntrico, ahí la novedad eran la aportación de historiografías que podemos denominas periféricas, las de distintos países de Asia y sobre todo lo que más llamó la atención, fue el aporte, la abundancia de los historiadores latinoamericanos. Bueno ya en el primero se había dedicado un tomo a América Latina, fue muy numeroso, y yo creo que esta es una de las claves del éxito que ha tenido en todos estos últimos años la Historia a Debate que es al arraigo que ha tomado en América Latina, y eso en buena medida se debe al trabajo de Carlos Barros ahí.

Hubo menos grandes figuras que en le primero, se primó más, se dio más importancia a las mesas redondas que,… de hecho hay 19 que fueron transcritas íntegramente en lo tres tomos de acta de este segundo congreso. Y ahí no se limitó ya a hacer balance de la historiografía del siglo XX continuando el primero, si no que se vieron también pues nuevos enfoques historiográficos ya de cara al siglo XXI, como la historia ecológica, la historia poscolonial, o la historia trasnacional, etc. También en las mesas redondas, he mencionado en las que participé, se dio importancia al tema de los mitos, las identidades, nacionalismo… Tuvo mucho éxito recuerdo la dedicada al debate de las humanidades porque ahora en plena polémica de lo que había sido en el año anterior el decreto de Esperanza Aguirre, que no salió y todo el debate, sobre todo entre los historiadores, pues se dio. De hecho aquí en Victoria la revista Ayer organizó unas jornadas que luego publicó sobre historia y sistema educativo.

También se presto bastante atención y es el nuevo rumbo que tomó en adelante Historia a Debate, aporte de la historia inmediata, la historia global, la idea de hacer una historia global ya en un mundo globalizado. Y eso ha continuado hasta ahora. Se constató que estábamos en un tiempo de incertidumbres, que ya más o menos ya se preveía en le primer congreso, se constataba en el segundo, que los paradigmas que habían tenido éxito historiográfico en las décadas anteriores, ya estaban en crisis, y se habían agotado, pero todavía no habían surgido nuevos paradigmas, y es una de las cosas, una de las aportaciones que quiere hacer Historia a Debate desde entonces.

Yo me imagino que después de ese segundo congreso, cuando ya la influencia internacional mayor de Historia a Debate, que de eso ya ha hablado ya esta mañana Carlos, hablará después de la encuesta internacional que dirigió con su equipo en el año 99, y luego en el manifiesto de Historia a Debate fechado en la fecha tan significativa como la del 11 de Septiembre del 2001, que fue justo en la red, y supongo del que también hablará. A partir de ahí Historia a Debate se convierte en un movimiento internacional, un movimiento global de debates historiográficos sobre todo en España y América latina, que yo confieso que después de unos años más o menos alejado, por que como saben algunos discípulos míos pues la Internet no ha sido hasta ahora lo mío, sin embargo me he reenganchado a Historia a Debate desde el verano pasado cuando tuve conocimiento de la polémica que se ha desarrollado a propósito del libro, que serían ejemplo de la historiografía entre comillas que intenta ser nueva pero que vuelve a modelos y una historia no ya solo positivista si no totalmente pues en este caso neofranquista, que es libro de Pío Moa sobre los mitos de la guerra civil y, bueno, a raíz sobre todo de un artículo que puso en historia a debate un compañero amigo mío Alberto Ruiz Tapia, pues que ha seguido en adelante esos debates, especialmente ese sobre la guerra.

Pues yo creo que para terminar desde luego en el campo de la historiografía pues es un caso excepcional Historia a Debate y desde luego en el campo de la historiografía española no creo que halla habido ninguna iniciativa, ningún movimiento con tanta proyección internacional y con tanta influencia; normalmente se ha achacado a la historiografía española, eso que ha carecido de escuelas de influencia internacional como otras que ha habido en los países con historiografías más avanzadas de. Es un caso pues muy excepcional por la influencia que ha alcanzado y esa proyección internacional de los últimos años de Historia a Debate. Por eso, estoy convencido de que el tercer congreso que está ahora preparando Carlos Barros para el verano del año que viene, que yo creo que desgraciadamente no podré asistir por no estar aquí, pues va a ser va a confirmar ese éxito y esa proyección solo a la vista por que el número ya de entidades adheridas, poniendo nuestro granito de arena, pues puedo decir que mi departamento de historia contemporaáea y también la revista. Esa revista que fundó en los años 80 Tuñón de Lara, pues se han adherido también entre otras muchas a este tercer congreso que no dudo será un éxito más de Historia a Debate y en gran parte debido a la labor de Carlos Barros.

 

Carlos Barros

Bueno, esta es la presentación de Historia a Debate nº 57, yo he participado en bastantes de ellas, pero afortunadamente desde hace un tiempo, ya sobre todo en América, y fuera de España, se hacen sin mi presencia. La anterior fue en Mar de Plata, organizada por los colegas de la universidad de Mar de Plata, la siguiente será el martes  que viene día 16, en videoconferencia con el profesor Carlos Martínez, profesor de historia moderna en la UNED, en el marco de la asignatura Tendencias historiográficas actuales par tutores y alumnos de esta asignatura en todos los centros asociados de la universidad nacional de educación a distancia. Decir como veis que estamos gravando todo, hemos hecho fotografías porque esto lo transcribimos y lo difundimos a través de nuestra red, de manera que hay dos públicos, los que estáis aquí y los cientos, los miles que van a leer estas intervenciones. Yo insisto mucho en este caso ante Antonio que es quien se encargó un poco de coordinar esto un aquí en Victoira de que nos dividamos el trabajo a la hora de hacer la exposición, yo sé que tiene que tener un carácter informativo, que la mayoría de vosotros y cualquiera gente que está en nuestra red también del otro lado de la mesa, la mayoría no lo estáis, pero lo más interesante es la oportunidad de comprobar el estado de donde estamos,  donde estamos como Historia a Debate y yo tengo un enorme interés de escucharos porque a cada sitio que voy aprendo algo nuevo. Es decir, aquí a algunos no nos conocíamos personalmente más que de nombre y lo digo en el caso vuestro por ejemplo, y es probable que haya algo de la lista por ahí que no se halla presentado y que yo no lo conozca. Personalmente, el contacto digital en este sentido es limitado.

Es muy importante que sepamos donde estamos y lo que opinamos cada uno, incluso resistencias que puede haber para el avance de este movimiento historiográfico, porque esto está por todos lados. Creo que  una imagen falsa, en parte cierta, en parte falsa, mi papel que yo estoy jugando en este proceso, yo no hablaría de un proyecto solo en este proceso intelectual académico, etc, porque me siento más bien la punta del iceberg. Soy el que aparezco más y me toca ese trabajo de moderación, de coordinación y en la medida en que me dejan de impulso, aunque la mayor parte de los impulsos que propongo, a su vez han sido sacados, digamos de otros, del movimiento en su conjunto. En este sentido nos estamos moviendo un sector de nuestra disciplina, no solo en el País Vasco, sino en España; no solo en España sino en Europa; y no solo en Europa sino en América. Y creo que mi mayor preocupación es ver hacia adonde vamos y con algunas ideas claras, que decía esta mañana, y con algunas inquietudes, y experimentando, buscando esa salida a la que se refería Cesar González Mínguez.

De entrada podemos ya aceptar cualquiera que conozca ya lo que es Historia a Debate que estamos ante un fenómeno historiográfico único, y joven, estamos hablando de diez años aproximadamente, acabamos de celebrar el décimo aniversario. Único en el mundo, no exclusivamente pues en el ámbito Español o académico latino en que nos movemos con más intensidad.

Ciertamente, hay experiencias aisladas; aquí se dijo, claro grandes congresos internacionales, pues el congreso internacional de ciencias históricas, hay colegas que están trabajando en red en Internet, hay las listas de discusión… Pero todo eso junto, que explica el secreto de Historia a Debate, solo nosotros lo estamos poniendo en práctica, de una manera,… por la vía de carteos, y con una enorme red de complicidades, con una enorme red de complicidades, he estado hablando de cientos, he estado hablando de miles de colegas de entrada ya en prácticamente todos los departamentos de historia de las universidades españolas, y hay países como Argentina y Mexico que casi podemos decir lo mismo también. Y hay que extender, claro, la influencia a los 50 países en los que nos movemos en estos momentos. Estamos en un fenómeno que pocos, que lo viven desde fuera se están dando cuenta…

Como igual lo han sido las historiografías en América latina, y juntando esfuerzos a los dos lados del atlántico hemos creado este fenómeno y estoy convencido de que es imposible que nazca en otro ámbito académico, desde luego francófono, e incluso anglófono.

Me preguntaban en el Periódico de Álava, creo que saldrá mañana la entrevista, no sé de todo lo que me han preguntado y he que respondido que ellos sacarán, pero una de las cuestiones es porque ha salido esto, un fenómeno de estas características que insisto no tiene parangón en otros ámbitos, porque ha salido del ámbito español, del ámbito latino. Mi respuesta inicial pues es historiográfica, que el hecho de no haber habido una escuela historiográfica anteriormente estrictamente española, estrictamente latina, pues se ha convertido ese retraso en una ventaja y en un momento de crisis tenemos menos lastre para enfrentarnos a situaciones nuevas, a necesidades nuevas, a posibilidades nuevas. Pero después, escuchando esta mañana, esta tarde ya no está aquí a mi compañera medievalista de la universidad de Navarra, Raquel García cuando decía: hay temas de Navarra que sólo se clarifican yendo a Francia a fuentes y etc., y nosotros vamos allá sin ningún problema, buscamos las fuentes y la bibliografía; sin embargo lo franceses no lo hacen, ni nos citan ni leen lo que nosotros hacemos al otro lado. Bien, creo que eso no es sólo aplicable a Francia, ni que es aplicable al mundo anglófono, es decir, que nosotros tenemos, estamos en una situación muy favorable para adaptarnos a la globalización necesariamente multicultural, multilingüística y multilateral. Y yo creo que estos países que han ejercido una hegemonía o que pretenden ejercerla ahora sobre la base del principio de autoridad de países más poderosos con historiografía más poderosas, que tienen, que los otros tienen que seguir etc., están menos preparados objetivamente que nosotros para adaptarnos al mundo global que viene, también al mundo académico global que viene. Quiero decir que para nosotros no es ningún problema y vamos a hacer más esfuerzo en nuestra red de acoger mensajes no sólo en portugués, que ya pasa, que ya está sucediendo, si no en italiano, francés e inglés, sin embargo intenta tu intervenir en español en una red en inglés, y no digamos en una red en francés, el mundo anglófono es mucho más amplio y naturalmente, etc., que el mundo francés, pero es tan cerrado como lo que aquí estamos diciendo, como lo que aquí estamos criticando. Sin embargo, para un español es mucho más fácil entender este mundo donde no queremos imponer el uso del idioma español a pesar de ser ya la segunda lengua en uso en Internet y la segunda lengua en el mundo occidental, como decíamos esta mañana, después del ingles, por delante del francés, por delante del italiano, por delante del alemán.

Por lo tanto estamos especialmente situados, sobre la base de que el único idioma europeo, además del inglés que tiene una dimensión internacional, naturalmente como todos sabemos es el español. Y eso es la consecuencia subversiva, empleando la palabra, el término tan querido para todos, que todos hemos leído en la “historia subversiva” del departamento de historia contemporánea de la universidad Deusto, es el efecto subversivo de la globalización. Le da a todo la vuelta y lo que fue centro puede ser periferia, y lo que fue periferia puede ser centro. Y podemos crear un movimiento académico internacional sobre la base del castellano, ahora eso si, nosotros ponemos en todos nuestros congresos traducción simultanea, en los anteriores no solo al inglés si no también al francés. En éste vamos a tener restricciones económicas, pero al menos inglés-español, español-inglés, va a funcionar en nuestro congreso, cosa que, por eso decía que no están preparados para el mundo global que viene, no nos lo vamos a encontrar fácilmente en un congreso hecho desde ámbitos anglófono, y no digamos en un congreso hecho desde ámbito francófono.

Por lo tanto creo que estamos ante un fenómeno único, que no todo el mundo entiende y que crea la primera tendencia historiográfica del siglo XXI de entidad suficiente para considerar una tendencia mundial y de origen latino y de proyección mundial.

Decir que Historia a Debate, yo empleo la metáfora de los dos círculos para entender que es. Por un lado una red muy amplia, y por otro lado un grupo con ideas más decididas, más claras que aquí se ha reflejado bastante bien, y que en general se refleja en todas las presentaciones, que somos los firmantes del manifiesto que hemos sacado a la luz en septiembre del año 2001, en este momento 296 de 27 países. En el círculo más amplio domina el debate, y en el círculo más reducido que ya funcionamos desde una posición historiográfica común, pues el consenso. Aunque las dos cosas yo diría que está mezcladas. También obviamente los que coincidimos en un mínimo común denominador historiográfico, etc., debatimos entre nosotros y cada una de nosotros debate consigo mismo, y desde luego todos los que aguantan en nuestras listas de correo electrónico, o visitando frecuentemente la red, como digo yo, más de un mes, es que tiene afinidad con los otros visitantes de la web, o tiene algún, un determinado tipo de afinidades con todos los que reciben los correos de nuestras listas electrónicas.  Para empezar de una gran tolerancia, porque no todo el mundo está dispuesto a soportar opiniones tan diversas como se manifiestan en nuestros debates, y seguir teniendo interés, y eso ya no es poco como denominador común.

Decía que tenía un carácter informativo, tengo que dar algunos datos, esta mañana ya lo he hecho, la lista de Historia a Debate en este momento pues tiene 2038 inscritos de 45 países, y la lista de Historia inmediata donde tratamos problemas de actualidad 622 de 24 países. La web ha recibido desde 1999, 749.833 visitas, me refiero a sesiones de usuarios. Hemos pasado en los últimos meses, todavía no hemos analizado la razón aceleradamente de 30, 35 mil visitas al mes a 55.000 visitas al mes. 1800 diarios, este crecimiento exponencial, creo que no encuentra techo entre otras cosas porque la incorporación de profesores a Internet cada vez es mayor. Una porque estás conectado a Internet, dos, que esto es muy importante, porque estás conectado en casa, no sólo en la facultad, lo cual permite un acercamiento más diario, mientras trabajas, cuando te cansas de consultar documentos o de escribir, pues vas a, atiendes al último mensaje que te ha llegado, de tipo informativo o de tipo polémico.

Creo que nosotros obviamente somos parte dinámica de esa franja dinámica de la comunidad internacional de historiadores de la que hablaba esta mañana como resultado del análisis de la encuesta. Recordar que como dijimos a la mañana, los que cubrieron la encuesta no podían estar en esta red digital académica porque no existía, es anterior, lo cual quiere decir que muchos de ellos estarán incorporados, otros a lo mejor no. Lo cual quiere decir que hay una base objetiva, un espacio en el que nos estamos moviendo, que nos estamos desarrollando, mucho más amplio incluso de los que estamos activos, más o menos activos o más o menos pasivos en la lista, visitando la web o asistiendo a los congresos.

Bueno, ya me refería al papel de la coordinación que creo que es el menor, o al papel de la vertebración desde Santiago de Compostela a través de un equipo mínimo. Que al mismo tiempo, por lo mínimo de la infraestructura con la que coordinamos eso, solo es posible gracias a Internet, es casi portátil, es tener un ordenador para conectarte a la red, porque naturalmente el resto lo que hacemos pues es utilizar un servidor institucional y las instalaciones que en cualquier universidad por otro lado.

Lo importante por lo tanto es poner los ojos sobre ese espacio historiográfico que está ahí, y que busca en una misma dirección y ahí donde nos hemos movido, nosotros hemos creado el espacio, pero el espacio académico nos ha creado a nosotros.

Bueno ya se ha dicho y los colegas en eso han sido, en fin, bastante precisos, sobre las fases que ha seguido Historia a Debate. El primer congreso en 1993, lo que teníamos en común en ese momento era el interés por la metodología, por la historiografía, la teoría de la historia. Las actas del primer y segundo congreso suman ya entre ambas 9 tomos, sabéis que han sido muy usadas y siguen siendo utilizadas como memorias, como producto docentes en oposiciones, sobre todo a profesores titulares, como reflejo de que se está al día en esta temática. Yo sé que se usan también en otros países no solo en España.

Decir aquí un pequeño secreto, que no hemos publicado la transcripción de la mesa del primer congreso por un defecto técnico, porque se han perdido las transcripciones, por eso estoy yo siempre ha preocupado que no pase lo mismo cuando viajamos y hacemos actos y ya no ha pasado en el segundo congreso y por supuesto o va a pasar en el tercero por que hacemos doble e incluso triple transcripción de algo que ara nosotros es precioso que es la exposición verbal, diversa y con la espontaneidad que tiene naturalmente la mesa redonda.

El segundo congreso en 1999, en realidad fue la refundación de Historia a Debate, creo que José Luis de la Granja lo ha expresado muy bien. Primero porque aterrizamos en Internet, se preparó casi fundamentalmente a través de Internet, por razones de tiempo incluso llegaron los folletos tarde a algunos sitios y porque es cuando nos planteamos pensar con nuestra propia cabeza. Es decir, buscar alternativas y organizar la búsqueda de alternativas ala crisis historiográfica sin esperar a que es lo que venía pues más allá de los Pirineos, más allá del Atlántico. Y eso creo que ha sido un salto cualitativo, una ruptura epistemológica como decía lo que fue aquel querido Luis Althuser del que tanto aprendimos en los años 60 y 70.

Pienso que la elaboración del manifiesto historiográfico marca una tercera etapa de reconstrucción del paradigma historiográfico. Son 18 proposiciones articuladas que se pueden consultar en la página web que vamos a revisar en el tercer congreso a finales del año que viene. Y el tercer congreso pues es una incógnita, porque estamos haciendo camino al andar, va a ser el gran test de como está Historia a Debate y como está la historiografía internacional. Y por lo tanto ya habrá que poner como las películas que tienen dos partes, continuará; lo veremos y lo veremos entre todos. Hay un precedente del manifiesto que fue un trabajo mío del año 1994, “la historia que viene”, que es producto de la insatisfacción del primer congreso, de ver que realmente existen inquietudes, veníamos de una tradición allí efectivamente estuvo representada lo que en ese momento había, lo que quedaba de Annales, de Pass & Present y hubo pues personalidades importantes pero la insatisfacción venía de la heterogeneidad, la falta de respuesta. Y de ahí  salió “la historia que viene”, que es una, siguiendo el sistema que hemos aprendido naturalmente de filósofos y de otras disciplinas, una serie de tesis articuladas que orienten el debate y que nos lleven a algún lado, tratando de, pues no sé, de hacer balance de toda la experiencia anterior, de toda la formación recibida, y siendo muy realistas sobre la situación crítica de nuestra disciplina.

En la elaboración participaron 24 colegas, del manifiesto en base a un borrador inicial que hice yo y en dos años se ha multiplicado por 10, porque somos en este momento 296 historiadores de 27 países de Europa de América y de Oceanía porque bueno, hay colegas de Australia y de Nueva Zelanda, en este círculo más estrecho que somos los firmantes del manifiesto de Historia a Debate, pues la mayoría de los que estamos aquí…

Decíamos aquí en el preámbulo que después de 8 años de reflexiones y de debate pues habíamos llegado a esas conclusiones. La verdad es que fue realmente difícil, decimos que está ahí, esas inquietudes, esas afinidades, pero nos ha sido realmente difícil, porque todos, que, como los que nos movemos en nuestro medio, sabemos lo difícil que es poner de acuerdo a uno más uno, que somos dos. Y entonces imaginaros lo difícil que es poner de acuerdo, aunque sea en presupuestos mínimos a uno más uno más uno, hasta llegar a cientos, no digamos a miles.

Y en eso sentido creo que ha sido muy eficaz que no se utilizara para ese consenso la fuerza, es decir, que no se utilizara el principio de autoridad, es decir, que no se estableciera una relación jerárquica respecto a una gran figura que se le ocurren unas grandes ideas y que es seguido por otros. Pienso que incluso en los trabajos que yo anticipé antes de la, redacción del manifiesto, me refiero a la “historia que viene” y el borrador que sirvió para el debate del texto que todos conocemos, en realidad, aunque son de mi autoría personal, hay que decir que están redactadas pensando en el consenso que se quiere obtener, ¿me explico? No son unas ocurrencias originales para ver si hay alguien que te sigue, si no prestando mucha atención a lo que otros escriben, y a lo que otros dicen para tratar de hacer una síntesis que a su vez pueda ser debatida, pueda ser consensuada en un sector cada vez más amplio. Por lo tanto no esperar a la gran figura que nos va a indicar el camino, el gran Moisés que nos va a indicar la salida, si no que desde abajo sentirnos todos protagonistas colectivos.

Yo creo que el manifiesto ha pues ha tenido un efecto perturbador en algunos colegas, en parte por la palabra misma del manifiesto que ha sido elegida a propósito para provocar, y porque, por su efecto arrollador, por su crecimiento arrollador y espontáneo; espontáneo en la medida en que cualquiera pues a través de la página web o por otra vía pues puede, enviando los datos que allí se precisa, adherirse al manifiesto historiográfico de  Historia a Debate.

Yo creo que lo más perturbador del manifiesto, lo que más rompe la situación de nuestra disciplina es su carácter colectivo. Es mucho mucho más colectivo que otros manifiestos que han jugado un papel muy importante en la historia intelectual del siglo pasado incluso en la historiografía, me refiero al manifiesto comunista en 1848 de un ámbito, claro, en fín, que está muy por encima de lo que aquí estamos hablando que es de una autoría de dos personas, probablemente de una, de el propio Marx, con cargo de un colectivo, eso si, la liga de los comunistas. Pero es que el manifiesto de cara al viento después de la segunda guerra mundial de los Annales, cuando reinician con el nombre de Annales la edición de la revista, lo redactó Lucien Febvre exclusivamente. Por eso creo que lo nuevo de este proceso de acuerdos y de búsqueda de una manera nueva, adaptada al siglo XXI de entender la escritura de la historia, y el oficio de historiador, es su carácter colectivo. Es decir, que en el medio está el mensaje, claro, algunos con todo este movimiento que estamos armando, pues de pronto, lo decía aquí Ceéar, cuando llegan alguna noticia, siempre comentarios de pasillo de que algunos se alborotan un poco por que ven que esto, de donde ha salido, que de pronto crece mucho y crea alguna preocupación que yo quería contribuir y esto se va a hacer público a neutralizar, diciendo lo siguiente. Que en Historia a Debate, nos alimentamos del debate, cualquier resistencia para nosotros es refuerzo, porque ya nos gustaría y ofrecemos nuestros medios electrónicos y nuestros congresos para que se exponga, cualquier crítica que se quiera hacer, por que esa es la sal de nuestro movimiento. Es decir cualquiera puede criticar lo que es el manifiesto, y de hecho los mensajes, algunos críticos, otros de apoyo al manifiesto, van por el número ciento y pico y se difunden a toda nuestra red y por supuesto a Carlos Barros y a cualquiera de nosotros de los que estamos aquí. Por lo tanto esa resistencia, esa fobia, es inútil. Primero por el carácter irreversible y “amalgador” del movimiento historiográfico que tiene una base objetiva, y segundo porque es que cualquier crítica que se quiera hacer, se puede hacer dentro de nuestra red. Eso es lo que nos distingue de las tendencias historiográficas del siglo pasado, y el sectarismo, porque es que o eras de Annales o no; o eras materialista histórico o no, porque es que nosotros nos alimentamos de los colegas con los que podemos discrepar porque son partidarios de la vieja historia, porque son posmodernos radicales, o porque creen que hay que continuar haciendo la historia como en los años 60 y 70 y no más. Y los necesitamos, y están en nuestro movimiento en su círculo más amplio. Y cada uno de los que estamos firmando el manifiesto pues tenemos orígenes diversos, unos más de annales, otros más del marxismo, otros más positivistas y no vamos a renunciar como un movimiento a esa característica esencial del debate al carácter completamente abierto, lo cual no quiere decir que no tengamos puntos en común.

Sobre el contenido explícito del manifiesto, yo creo que la clave de bóveda es el punto uno, ya esta mañana hablamos; definir la historia como ciencia con sujeto, pero ciencia. Y ahí es donde algunos tampoco no nos entienden, es decir, hasta ahora solamente se podía pensar con una idea a la vez, si son dos ideas es eclecticismo, es un poco lo que decía Cesar. Y en el siglo XXI, y yo aconsejo leer por ejemplo introducción al pensamiento complejo de Edgar Morin en el siglo XXI la racionalidad o se reconstruye como complejidad o no entendemos nada. Y cuando nosotros decimos que no somos partidarios del objetivismo de Ranke, ni del relativismo extremo de los postmodernos estamos conectando con esa franja que se manifiesta muy amplia de la comunidad internacional de historiadores, que se manifiesta en la encuesta y estamos trabajando con dos ideas a la vez: ciencia con sujeto, pero ciencia. Y esta mañana fue una gran satisfacción para mí decirlo, y cuando hice el análisis, también saber que el camino que intentábamos construir desde la posición, desde el círculo más estrecho dentro de nuestro movimiento historiográfico, pues se correspondía con los resultados de esa encuesta: hay que trabajar con dos ideas a la vez.

Alguno probablemente no será recuperable para eso porque estamos a pensamiento simple, y tu si haces historia económica pues no puedes hacer pensamiento de las mentalidades; y si haces historia medieval, pues claro puedes, pues no preocuparte por los problemas contemporáneos. Pero es que yo creo que el siglo que viene va a surgir de esa mezcla y las soluciones que tenemos que encontrar en la historiografía son también las soluciones que tiene que encontrar el mundo para vivir todos juntos en tolerancia y es el multilateralismo, el multiculturalismo y es el mestizaje que es el futuro, y también que es el futuro de nuestra disciplina.

Yo pienso que es muy importante reconocer el papel activo del historiador, no echar el balón fuera con volver al historiador neutral e imparcial, al mito positivista en ese sentido que el propio Ranke no cumplió porque él fue un hombre activo políticamente y además la historia que hizo fue una historia orientada desde el punto de vista conservador, a la hora de, por lo menos elegir a las grandes figuras que más le interesaban para sus investigaciones históricas.

Algo muy importante es el paso de reconocer el papel subjetivo no solo de los agentes históricos, si no del historiador, sobre todo del historiador colectivo y convertirlo en algo positivo. Yo pienso que es la única salida, aunque a alguno le va a parecer difícil actuar con esas dos ideas, somos una ciencia objetiva y subjetiva al mismo tiempo, pero la única manera de dar continuidad al oficio y poner al día nuestro concepto de ciencia, porque esto es un lugar común para un físico o para un historiador de la ciencia. Todo el mundo sabe que la verdad exacta no existe, es pura religión, no es ciencia, la ciencia es el resultado del cruce del investigador con el objeto que estudia y ahí es un problema de puesta al día; por eso que eso es un piso firme, el redefinir la historia como objetiva y subjetiva al mismo tiempo.

Una cuestión fundamental que aquí está saliendo constantemente, y pienso que está bien tratada y bien solucionada en el manifiesto historiográfico es el tema de nuestra relación con las corrientes historiográficas, Annales, materialismo histórico, cuantitativismo y estructuralismo en la que nos hemos formado. Es muy importante para la generación a la que pertenecemos, pues en fin, parte de los que estamos aquí, desde luego Cesar y yo, que siempre nos apuntamos… pero también para la generación más joven a la que me refería que es la que tiene futuro ahora por delante entre los 30 y los 40 años que también han sido formados en estas corrientes. Yo pienso que tanto en la escuela como en el manifiesto siempre estamos trabajando con dos ideas o tres a la vez, y si somos capaces de apoyarnos en esta mesa con tres patas al menos vamos a estar en una posición estable; el plato va a estar en un aposición estable.

Primero reivindicar esa tradición renovadora de Annales, del marxismo, etc., pues Cesar lo ha hecho ahora, lo ha hecho en su intervención de las cuatro de la tarde, y los demás también estamos en esa línea, la “historia subversiva” de Deusto. En eso no podemos ceder, hay que reivindicar, porque, no olvidaros de que hay un retroceso historiográfico a la hora de estudiar los hechos históricos a través de grandes figuras otra vez., algo que había deasaparecido en los años 60 y 70. Por lo tanto hay recuperar, ya no sustituir de nuevo la individualidad por el sujeto colectivo, hombre, pero buscar una síntesis, una historia mixta donde aparezcan articulados los sujetos colectivos y los sujetos individuales en la historia, y no es nada fácil. En el borrador que estamos manejando como consulta en nuestra red para elegir el temario del próximo congreso, yo no sé si os acordareis, puse una línea colectiva que ponía, grandes hombres y sujetos colectivos, y es que a la hora de responder, sobre todo en la lista no tanto en el grupo manifiesto, es que me proponen temas de grandes figuras históricas. Es que es terrible, estamos viviendo un momento en que hemos perdido digamos todo lo que hemos aprendido sobre quien hace la historia. Claro, yo creo que era excesivo decir que la historia la hacen pues las fuerzas populares, el sujeto colectivo porque era disminuir el papel  de las grandes figuras que son expresión de algo mucho más amplio y que además juegan un papel activo individualmente.

Por eso el futuro está en la síntesis, pero atención, que se ha ido el péndulo muy hacia el otro lado, por lo tanto es necesario reivindicar, yo utilizo todavía en mis clases de introducción a la historia “combates por la Historia” porque es bastante subversivo para la historia que los alumnos están muchas veces percibiendo, y tal como están los anaqueles de nuestra librería. Por lo tanto reivindicar…

La segundo idea es revisar a fondo. Primero revisar esto que nos ha llevado a la fragmentación actual, es decir la idea de las corrientes renovadoras del siglo pasado que se renueva cambiando de tema, claro ahora tenemos todos los temas encima de la mesa, y eso ha llevado a satanizar temas, por ejemplo la biografía, la historia narrativa, la historia política… Yo creo que eso hay que superarlo, todos los temas son en principio válidos, el debata hay que centrarlo en los enfoques, sobre todo enfoques que lleven a una visión global. La colega que fue muy interesante, quizás muy prolija de historia medieval de Navarra, a la hora de elegir todos los temas que se estaban investigando, algunos que faltaban, decía pues dramáticamente que faltan realmente síntesis, hemos perdido la unidad del objeto, y saltando de un tema a otro no lo vamos a resolver. Hay que buscar maneras de retomar aquello en lo que fracasó, entre otras cosas, las corrientes renovadoras del siglo pasado que es el concepto de historia total. Yo creo que ahí es donde hay que revisar más a fondo; aquellos paradigmas más ambiciosos y más fracasados de Annales y de marxismo. Lo de historia total o de historia mixta puede ser una vía, ahora se le llama historia global a la historia mundial, ya sabéis. Eso va a ser una línea temática segura del próximo congreso, se trata de un iniciativa de origen norteamericano que puede ser muy interesante, aunque no nos resuelve muchos problemas en el sentido de que transforma la historia universal de un concepto filosófico a un ámbito de investigación. Y seguimos con el problema de no perder o de reconstruir la unidad de nuestro objeto de investigación.

Yo pienso que lo de la historia mixta, el artículo al que se refería Cesar, es una conferencia mía en el curso de verano de Balaguer de este año no, del año anterior, que está en la página web, que no ha entrado todavía, ni en la discusión, ni la hemos difundido todavía por nuestra lista, es una vía y puede haber otras. Porque eso sí, también lo hemos aprendido del sectarismo de las corrientes renovadoras del siglo pasado, no hay una vía única, hay muchas vías, pero las más importantes tienen que buscar la manera de reconstruir la unidad de nuestra disciplina y de reconstruir nuestro objeto.

Yo pienso que el compromiso del historiador se ha perdido. En ese mismo curso verano de de Balaguer, Paulino Iradiel, un colega, se quejaba en su conferencia inaugural que, decía que el compromiso civil que nos llevó a esta profesión cuando éramos jóvenes ahora se ha perdido. Yo pienso que se está recuperando en la sociedad y que tenemos que recuperarlo en nuestra disciplina; pero hay que ser también autocrítico, no compromiso de parido que nos enseño el marxismo de los 60 y de los 70, aquí ha habido esta tarde, alas cuatro de la tarde, pues una crítica por parte de César a como vuelve este compromiso de partido en función de un proyecto político, que yo creo que se le hace un flaco servicio a los proyectos políticos el manipular la historia para que se adapte a una posición política. Y pienso que en el manifiesto hemos encontrado salidas a este problema de la utilidad social de la historia, del compromiso del historiador a preguntas que estaban planteadas en la encuesta, planteando el tema de la autonomía del historiador, el tema de un aportación profesional, o sea, no tanto política, como profesional del historiador a la sociedad, y eso ahora es muy fácil porque otras profesiones lo están haciendo, desde que médicos sin fronteras hasta hoy, es ya pan de todos los días el profesional que busca la manera de ayudar a la sociedad, etc. Y nosotros tenemos que buscarla, adaptándonos a lo que se entiende por solidariedad en el siglo XXI, a esa nueva manera de un compromiso no tan político, tan ciudadano, derecho que todos tenemos y que se puede practicar incluso alternativamente al trabajo profesional, si no como profesionales; y desde luego plural.

Esto último creo que está bien tocado en el manifiesto y es una verdadera novedad, porque hasta ahora la manera de ejercer el compromiso, pues era desde unas posiciones pues entendidas como progresistas… los que estamos aquí, pero lo que no era compromiso de esa posición, pues eso se satanizaba, y es que eso es algo que tiene que ver con una de las conquista de Historia a Deabate. Yo tengo verdaderos problemas, sobre todo en temas de historia actual, de historia inmediata cuando se manifiestan colegas desde posiciones conservadoras, porque hay colegas que inmediatamente me escriben, a veces lo hacen públicamente, para que los tache de la lista. Para que Patricio Carvajal, que es un colega chileno hablando del debate de Chile y antes del debate de Cuba, no pueda intervenir porque es de la Universidad Marítima, y que si no sé qué, y que es un marino reciclado de historiador, y que al parecer alguien dijo que era simpatizante, por lo menos en los años 70 de Pinochet. No nos oponemos, es un colega que está plenamente identificado, que tiene todo el derecho del mundo a expresarse, mucho más cuando le sabe obviamente que su opinión es muy minoritaria en nuestra red y en general pienso en el ámbito académico en que nosotros nos movemos.

Hay que aceptar que el compromiso es plural, debe ser plural, que además eso enriquece la disciplina porque crea vías de conexión con la sociedad muy diversa, y otra cosa muy distinta naturalmente, es que la mayoría de nosotros pensamos es que tiene que estar vinculado a una idea de progreso y tiene que estar al servicio de la mayoría de la sociedad, pero las dos cosas son perfectamente compatibles. Podemos pensar la mayoría, decía esta mañana que nuestra base objetiva en la comunidad internacional de historiadores se define como de centro izquierda, podemos todos defender un compromiso progresista en el conjunto de historiadores, y al mismo tiempo, por decirlo de un amanera simple, ser demócratas, y que sea un compromiso democrático y que lo haga con una mínima educación y sin capucha, es decir, identificándose plenamente en ese debate. Entre otras cosas además porque si no hay interlocutor, naturalmente no hay debate.

Por último pienso que la revisión de toda la herencia de Annales y del marxismo tiene que ver con otro paradigma muy ambicioso que es de hacer una historia teórica, yo decía que hemos avanzado en ese sentido la verdad, y esta generación que un poco en la que nos estamos apoyando más algunos excombatientes, para actuando de puentes hacia un futuro, pues tiene más sensibilidad al tema de la metodología, al tema de la historiografía. Pero a pesar de todo cuesta trabajo el darse cuenta que hay que democratizar la reflexión, la autoreflexión, estamos todavía muy habituados a pensar que tiene que ser una gran figura la que nos indique el camino.

Creo que historia a debate en ese sentido ha avanzado mucho porque en nuestros congresos han hecho trabajos de metodología, de historiografía y de teoría, colegas hasta el momento desconocidos, hasta el momento en que escriben ese trabajo, y eso lo estamos fomentando y lo fomentaremos más de cara al futuro. Creo que esta es la aportación más bien en le campo de la historiografía y de la metodología, quizás menos en el campo de la teoría, pero todo llegará.

Y por último, ya termino, el tema de la actualización de la nueva historia que heredamos, que consiste, que es nuestro punto de partida. Yo creo que hay nuevas necesidades y nuevas posibilidades. Las nuevas necesidades que la historia hasta ahora más hiperespecializada más fragmentada que en el tiempo de Bloch, de Febvre y de Braudel, sin duda ninguna, entre otras cosas porque estamos hablando deunos años entre alprimera y la segunda guerra, y la posguerra después de la segunda guerra mundial, donde la comunidad de historiadores y las comunidades nacionales eran muy elitistas, tenían un ámbito realmente muy reducido, la única interdisciplinaridad que se planteaba era con otras disciplinas. Hoy, producto de ese crecimiento, y de los fracasos de los paradigmas renovadores que hemos heredado, vivimos esta situación, y eso es una desfragmnetación galopante, y eso es una necesidad que el nuevo paradigma que estamos construyendo tiene que responder y que no existía en los tiempos de Bloch y de Febvre. Lucien Febvre ridiculiza ese espíritu cerrado diciendo que a los colegas que tenían una necesidad de pisito, traducido así al castellano coloquial. Pero claro, se refería por que no querían saber nada de otras disciplinas. Claro, el no se podía imaginar que cuando escribe eso que, pues yo que sé que 50 o 60 años después que ese problema lo vamos a tener entre los propios historiadores y después lo que hay son unas posibilidades que no existían en le tiempo ni de Bloch ni de Febvre ni de Braudel, que es el trabajo en red, que nos permite estar trabajando cientos y miles en tiempo real desde lugares, áreas, continentes muy distintos. Ese es el antídoto frente a la fragmentación, pues naturalmente le trabajo en red.

Por eso que yo creo que el nuevo paradigama es consenso, que vamos avanzando en ese consenso, y es nueva frontera. Naturalmente, y algo se  refería Cesar, estamos en una, pertenecemos a una disciplina mucho más empírica que las disciplinas vecinas. La crisis de las grandes corrientes que hemos heredado, ha exacerbado ese retorno al archivo como certeza última frente a la crisis de otros paradigmas que hemos compartido, sobre todo en los años 60 y 70. Y por lo tanto algunos no valoran suficientemente lo que hemos logrado, es decir, no valoran que coincidamos en una plataforma historiográfica que yo decía, nos ha costado ocho o diez años llegar a eso. Claro, que falta ahora, falta el salto a la investigación empírica, nosotros tenemos previsto ya, antes del tercer congreso no lo vamos a hacer, crear grupos de investigación en red que es una experiencia nueva; investigar temas comunes con colegas de diversas universidades de diversos países, y crear una revista para que no solo se pueda debatir y reflexionar en base a mensajes cortos por Internet, si no además pues a través de una revista electrónica; eso queda para después del congreso.

Pero creo con toda sinceridad que lo difícil ya está hecho, o sea, llegar a un consenso sobre temas tan cruciales como el concepto de historia, la relación con la sociedad, la relación con las corrientes que hemos heredado, etc, siempre con un apostura abierta, es que es una base muy firme para empezar a investigar juntos, que es lo que nos queda. A mi me gusta decir que una vez cumplido el décimo aniversario, necesitamos diez años más para que esto se consolide, etc. Lo digo también para asustar a algunos. Nada más.

 

Antonio Duplá

Aquí terminamos. Bien, a pesar de la orden, puede haber dos tres minutos si alguién, aunque sea jugando también con el síndrome de agotamiento de las personas presentes

Pregunta [Voz de fondo imperceptible]

 

Carlos Barros

Buenos es que estamos otra vez en lo mismo, yo estoy de acuerdo en las dos cosas que tu separas, es decir, la relación que yo creo que tenemos que establecer en la sociedad tiene que basarse en el rigor, no en ser correa de transmisión o obsesionarse con prestar un servicio de la forma que sea, si no que la forma que nosotros tenemos de comprometernos es desde el rigor, aunque sea a veces entrando en contradicción con la posición política que podemos tener como ciudadano. Obviamente todo lo que tenga que ver con el rigor, eso forma parte de un paradigma compartido de los orígenes compartidos de nuestra disciplina a lo que no vamos a renunciar, es decir, eso está claro, siempre y cuaqndo trabajemos con las dos ideas a la vez, porque si no lo hacemos, y no nos planteamos la relación con la sociedad se pierde la imagen de la utilidad social de nuestra disciplina, y el peligro que puede correr nuestra disciplina, sobre todo en este momento, donde la posición que tu dices yo la escucho en otros sitios, se vuelve a la certeza al trato del historiador con el archivo. El problema es que podemos perder, que no es tu posición, pero otros si la tienen, pues entonces lo que podemos perder es relación con una sociedad, de manera que agravemos la imagen de una disciplina que no tiene salida. Si no hay salidas profesionales, no hay oficio, es decir, yo a veces escucho eso de  “la crisis de la historia es una crisis de historiadores, pero no es la crisis de la historia”, ¿cómo? Si nosotros no somos capaces de poner en el centro de la preocupación de la sociedad, tanto civil como de la sociedad política lo que es la historia, nosotros acabaremos siendo unos eruditos muy rigurosos desconectados de la sociedad. Afortunadamente no es así, se establecen múltiples relaciones con la sociedad en todos los sitios y eso es una muestra de dinamismo de nuestra disciplina; que si eso se hace compatible con el rigor que hemos heredado y en el cual ninguno de nosotros naturalmente pone en duda, pues es una de las soluciones de cara a el futuro. Pero yo te digo la verdad que la imagen que tenga la historia depende de la relación que establezcamos con la sociedad. Por eso pensábamos, defendemos, que esa relación plural, etc., que en todo caso es aceptar la realidad, también, valga la expresión, porque es muy aplicable a este caso, por ser Ranke quien lo planteó, el tema, la historia es conocer el pasado tal como fue, es aceptar la realidad tal como es. Es decir, desde el punto de vista epistemológico, el historiador no puede hacer abstracción de sus valores, de la formación recibida, de las presiones que recibe del entorna ala hora de hacer historia. Nosotros lo único que decimos y no es nada nuevo, está por ahí, etc., es transforamar en positivo eso, sobre la base naturalmente del respecto al oficio y del respecto al rigor. Estamos de acuerdo si tu no piensas que debemos volver a los cuarteles de invierno, del archivo del documento, etc.,  y reducirnos a eso, que veo que no, claro, en lo demás claro, naturalmente estamos de acuerdo. Como nos podemos presentar a la sociedad, si no con la verdad que nosotros conocemos; aunque sea incómoda. Por eso hablaba de un compromiso que puede entrar en contradicción con cualquier opción política, o puede entrar incluso en contradicción con la propia opción política que uno mantiene como ciudadano. A mi me parece irreal separar nuestra función como ciudadanos de nuestra función como historiador en general porque la universidad no lo hace; es decir la universidad en su funcionamiento sabe perfectamente, tenemos más dudas algunos historiadores que otros colegas, que nos movemos en un mundo y que toda ciencia humana, toda ciencia social de alguna manera tiene que responder a una utilidad social. No sé, yo pienso que si no estás por la idea de volver a Rake y reducirnos a eso, yo creo que en lo demás estamos de acuerdo.

Respuesta

Estamos de acuerdo, pero es que no me lo creo.

 

Carlos Barros

Bueno…, yo creo que esa ya es una cuestión de…

 

Antonio Duplá

Yo creo que ahora ya si sería prudente podríamos dar por cerrada la sesión, agradecer a todo el mundo su asistencia, y simplemente invitar a todo el mundo que no esté integrado, a integrarse en Historia a Debate, y si es posible, vernos el próximo verano en el tercer congreso. Y sin más muchísimas gracias.

Amigos de Historia a Debate Os paso la convocatoria de la presentación-mesa redonda de mañana miércoles, que se ha distribuido electrónicamente a toda la UPV/EHU (profesorado, becarios, PAS y servicios varios).

Un saludo

Antonio Duplá
Dpto. de Estudios Cásicos
UPV/EHU
Vitoria-Gasteiz

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De OCdeUPV/EHUkoKB
Organización Oficina de Comunicación de la UPV/EHUko Komunikazio Bulegoa
Fecha Tue, 09 Dec 2003 120356 +0100

Para Distribución
Asunto Presentación de Historia a Debate
Historia a Debate aurkezpena.

Datorren asteazkenean, 2003.eko abenduak 10, 18.00etan “Historia eztabaidagai” sare historiografikoak, Euskal Herrian lehendabizikoz, aurkezpena egingo du “Euskal Historiografiaren 20 urte Vasconia aldizkaria (1983-2003)” izeneko jardunaldien barruan, Euskal Ikasketen Elkarteak-Eusko ikaskuntzak antolaturik.

Partaideak

Iñaki Bazán (UPV/EHU, Vitoria-Gasteiz)
César González Minguez (UPV/EHU, Vitoria-Gasteiz)
María Jesús Cava (Deustuko unibertsitatea, Bilbo)
José Luis de la Granja (UPV/EHU, Leioa)
Antonio Duplá (UPV/EHU, Vitoria-Gasteiz)
Carlos Barros (Santiago Konpostelako unibertsitatea, Historiako

koordinatzailea)

Tokia Elurreta eraikin-bibliotekako gradu-aretoa Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatearen Vitoria-Gasteizko campusean

Informazioa

Antonio Duplá
Iñaki Bazán

Presentación de Historia a Debate

El próximo miércoles, 10 de diciembre de 2003, a las 18 horas tendrá lugar la primera presentación en el País Vasco de la red historiográfica “Historia a Debate”, en el marco de las Jornadas “20 años de Historiografía Vasca Revista Vasconia (1983-2003)”, organizadas por la Sociedad de Estudios Vascos- Eusko Ikaskuntza.

Participan

Iñaki Bazán (UPV/EHU, Vitoria-Gasteiz)
César González Minguez (UPV/EHU, Vitoria-Gasteiz)
María Jesús Cava (Universidad de Deusto, Bilbao)
José Luis de la Granja (UPV/EHU, Leioa)
Antonio Duplá (UPV/EHU, Vitoria-Gasteiz)
Carlos Barros (Universidad de Santiago de Compostela, Coordinador de HaD)

Lugar Salón de Grados del edificio-biblioteca de las Nieves, Campus de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea en Vitoria-Gasteiz

Información

Antonio Duplá (ecpduana@vh.ehu.es)e Iñaki Bazán (hmpbadii@vh.ehu.es)

[Nota: entrevista al coordinador de Historia a Debate, Carlos Barros, en  “El periódico de Álava”, 12 de diciembre de 2003, p. 10]
Con motivo del 20 cumpleaños de la revista ‘Vasconia’ de la Sociedad de Estudios Vascos se celebran desde el miércoles en el Aulario de Las Nieves de Gasteiz unas jornadas en torno a la Historia y al estado y papel que ocupa esta disciplina en el mundo actual. La conferencia inaugural corrióa cargo del gallego Carlos Barros,todo un experto en la materia, que tiene a su cargo las asignaturas de Historia Medieval y de Historiografía pertenecientes a la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Santiago de Compostela y fue el impulsor hace ya más de una década del Congreso Internacional Historia a Debate, cuya tercera edición se celebrará en julio del próximo año. Esta iniciativa pronto dio el salto a Internet y ya en la actualidad se ha convertido en la red o comunidad digital más importante para el debate entre los historiadores de todo el mundo. Barros cree que desde la Historiografía se podría contribuir a arrojar luz sobre los conflictos existentes entre el Estado y las autonomías para ayudar a reconstruir una Historia de España plural, lo que es una asignatura pendiente.
Carlos Barros, profesor de historia medieval y de historiografía
«La Transición no ha sido capaz de restaurar una Historia de España plural»
El historiador Carlos Barros participa estos días en unas jornadas de la Sociedad de Estudios Vascos
El Periódico de Álava ARABAKO EGUNKARIA VIERNES, 12 DE DICIEMBRE DE 2003
ESTHER FDZ. EGUÍA Gasteiz
Sus datos
Nombre: Carlos Barros
Cargo: Imparte las asignaturas de Historia Medieval y de Historiografía en la Universidad de  Santiago de Compostela
Historia a Debate En 1992 inició el Congreso Internacional Historia a Debate, y en paralelo en Internet. En el 93 y 99 compila en cuatro volúmenes todas las ponencias

Libros ‘Mentalidad justiciera de los irmandiños’; ‘Viva el Rey’; ‘Historiografía fin de siglo’

Historia a Debate, ¿se podría definir como la primera gran red digital de historiadores?

Es una comunidad digital de historiadores, no sólo en castellano porque en otros ámbitos anglófonos y francófonos no hay otra red de estas características donde no sólo debatimos temas académicos sino también de actualidad y además los conectamos con nuestras investigaciones sobre la crisis de la historia y lo que llamamos el nuevo paradigma de la historia en el siglo XXI.

Crisis de la historia y nuevo paradigma. ¿Su análisis es lo que pretende la red?
El objetivo de la red y de los que hemos suscrito el Manifiesto Historiográfico es buscar una alternativa para la Historia profesional y académica para este siglo que comienza, que esté adaptada a los tiempos actuales, es decir, al mundo digital, al mundo después de la caída del Muro de Berlín, y al mismo tiempo que llene el vacío que ha creado la crisis de la Escuela de Anales, del Materialismo Histórico, del Neopositivismo, que han sido las corrientes historiográficas renovadoras de nuestra disciplina en los años 60 y 70 del siglo pasado. Tenemos articuladas una serie de propuestas que van en el sentido de hacer de la Historia una ciencia con sujeto historiador donde aceptemos y desarrollemos plenamente el papel activo que el historiador,no sólo individualmente sino colectivamente, tiene que jugar en el proceso de conocimiento histórico en conexión con el mundo que vive, con el mundo más y menos próximo porque hoy en la época de la globalización todo está muy vinculado.
¿A qué retos considera que se enfrenta en la actualidad la historiografía?
El reto más importante es el de su propia fragmentación, pero creo que es la híper especialización lo que nos está debilitando más a pesar de ser una muestra de dinamismo y de crecimiento. Las nuevas historias del siglo XX han tenido como fracaso el no haber sido capaces de dar cuenta en las investigaciones de una forma global del pasado que queremos estudiar. El segundo, adaptarnos a los tiempos actuales y restaurar la conexión de la Historia que se escribe con la Historia que se hace.

“Es inevitable que se confunda el papel de la Historiografía con los intereses políticos, de ahí la necesidad de un debate libre”
En cuanto a la conciencia histórica actual de los ciudadanos españoles, ¿cuál diría que es la mayor deficiencia o carencia?
Ese es un tema a debate que lo trataremos en nuestro III Congreso Internacional que tendrá lugar del 14 al 18 de julio de 2004 de nuevo en Santiago de Compostela. Ha surgido con mucha fuerza la idea histórica de España. En ese sentido hay un debate que tiene que ver con la Transición, la construcción del Estado de las Autonomías, una reacción de recuperar la identidad común de todos los españoles y ese es un proceso que en parte es historiográfico y en parte tiene que ver con la evolución histórica inmediata. Y además está sin cerrar.
Es decir, que desde los análisis históricos, desde la historiografía, se podría contribuir a arrojar luz sobre los conflictos entre el Estado y las comunidades autónomas…
Exacto. En el caso específico de los gallegos, nuestra identidad nacional nace de los siglos medievales y el conocimiento de ese periodo nos puede llevar a fortalecer esa historia común y que esa historia común no entre en colisión con unas historias particulares que tienen asimismo siglos detrás.
¿Cree que se confunde a menudo el papel de la historiografía con los intereses políticos?
Eso es inevitable. Lo que tiene que haber es un debate entre historiadores y políticos interesados en el tema de la Historia con un grado de libertad sin límites en este sentido donde el que estudia la Historia y el actor político estemos en conexión continua y contribuyamos a que las cosas, conociendo el pasado, criticando el presente, tenga un futuro mejor.
 ¿Considera que en la España más reciente, en la de la Transición, se ha puesto la Historiografía al servicio de un modelo de Estado determinado?
Durante la Transición ha resultado una asignatura pendiente y en eso tenemos una responsabilidad grande los historiadores, no sólo los que dirigieron este periodo y los que tuvieron responsabilidades políticas en estos últimos 25 años. No fuimos capaces, a pesar de que las investigaciones especializadas y locales están ya escritas en las diferentes universidades, de reconstruir una Historia de España plural, que fuera consecuencia de la pluralidad nacional y regional que está contenida en el artículo VIII de la Constitución.
El pasado miércoles 10 de diciembre tuvo lugar la presentación de ”Historia a Debate” en la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea. El acto se realizó en Vitoria-Gasteiz, en el marco de las Jornadas “20 años de Historiografía Vasca: Revista Vasconia (1983-2003)”, que la Sociedad de Estudios Vascos/ Eusko Ikaskuntza organizó en el campus de Alava de la UPV/EHU para conmemorar los 20 años de vida de la revista de su sección de Geografía e Historia.  En la mesa redonda de “Historia a Debate” intervinieron Antonio Duplá (Estudios Clásicos, UPV/EHU, Vitoria-Gasteiz), César González Mínguez (Historia Medieval, UPV/EHU, Vitoria-Gasteiz), María Jesús Cava (Historia Contemporánea, Universidad de Deusto), José Luis de la Granja (Historia Contemporánea, UPV/EHU, Leioa) y, finalmente, el Coordinador de Historia a Debate y Profesor de Historia Medieval de la Universidad de Santiago de Compostela, Carlos Barros.

“Arratsalde on guztioi eta ongi etorri. Eskerrik asko “Historia a Debate” aurkezpen honetara etortzeagatik. Mahai inguru hau hasi baino lehen, HaDren izenean eskerrak eman nahi dizkiot Eusko Ikaskuntzari ekitaldi hau bere historiografiari buruzko Jardunaldietan antolatzea aukera emateagatik”.

Con estas palabras en euskera en las que agradecía a Eusko Ikaskuntza en particular la posibilidad de haber organizado esta presentación en el marco de sus jornadas sobre historiografía, abría Antonio Duplá la mesa redonda. Muy brevemente comentaba también, desde su particular posición de historiador sobre la Antigüedad, el interés de Historia a Debate como marco abierto y horizontal para el debate teórico y metodológico, algo no demasiado frecuente en su especialidad. Seguidamente cedía la palabra a César González Mínguez, quien insistió en la necesidad de ir dando respuestas desde Historia a Debate a todos los interrogantes que la propia red historiográfica iba planteando. En su intervención, Mª Jesús Cava  destacaba la necesidad del debate permanente sobre el papel de la historia y se remitía a propuestas anteriores surgidas en su propia Universidad [“La historia subversiva. Una propuesta para la irrupción de la historia en el presente”, 1990]que, a propósito del compromiso académico y social de la comunidad de historiadores, enlazaba con el espíritu dinámico y crítico de Historia a Debate. Por su parte, José Luis de la Granja subrayó el papel central de los anteriores Congresos de HaD en la renovación de los debates historiográficos y de Carlos Barros como “agitador” de la historia y la historiografía y auguraba un éxito similar al próximo III Congreso. Finalmente intervinó Carlos Barros, quien retomó las líneas fundamentales del Manifiesto historiográfico del 2001 y planteó los nuevos retos, tanto sociopolíticos como propiamente académicos e historiográficos, para Historia a Debate en la perspectiva de la nueva cita del 2004. Tras un debate necesariamente breve por las imposiciones del horario, el acto se levantó deseando vernos de nuevo en la cita del año próximo en Santiago de Compostela, en el III Congreso de HaD.