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Introducción*

Carlos Barros
Universidad de Santiago de Compostela

 

        Del 14 al 18 de julio de 2004  tuvo lugar en la Universidad de Santiago de Compostela, bajo el patrocinio del Plan Xacobeo de la Xunta de Galicia, el III Congreso Internacional Historia a Debate, cuyas actas tenemos el gusto de presentar hoy[1] editadas, como viene siendo habitual, en tres volúmenes: “Reconstrucción” (tomo I), “Historiografía inmediata” (tomo II) e “Historiografía global” (tomo III).  Libros que actualizan, al tiempo que complementan, los nueves tomos anteriores[2], producto de los macro congresos celebrados durante los años jubilares compostelanos de 1993 y 1999. Doce volúmenes que resumen (en español, portugués, inglés y francés) los balances, discusiones e innovaciones habidos en la escritura de la historia en años cruciales de transición del siglo XX al siglo XXI. Puesta al día del oficio de historiador que no tiene parangón internacionalmente, constituyendo una  referencia bibliográfica imprescindible, dentro y fuera del ámbito académico latino, para saber adónde va la historia en este nuevo siglo: sea para preparar un proyecto docente en concursos a plazas de profesores universitarios de historia; impartir docencia actualizada sobre metodología, historiografía y teoría de la historia; o, simplemente, remozar individualmente enfoques y temas de la investigación histórica.

Nos dirigimos con esta publicación colectiva por tanto, una vez más, a los colegas que, independientemente de su edad y estatus académico, piensan como nosotros que ser “buen historiador” va más allá del uso de las fuentes: exige innovación, reflexión y conexión con el tiempo acelerado que vivimos, también historiográficamente. Actualización necesaria que hemos tratado de implementar, desde 1993, mediante grandes congresos cada cinco o seis años, y continuamente, desde 1999, a través de una red temática[3] en Internet (página web y listas de correo electrónico) que conecta diariamente a más de 8.000 historiadores y profesores de historia de universidades de los cinco continentes, alrededor de debates historiográficos y cuestiones de actualidad de interés histórico. Combinación de formas viejas y nuevas de sociabilidad académica para una disciplina de larga tradición que quiere, y precisa,  adaptarse a la globalización con la intención de aportar al tiempo nuevo la humanización, profundidad y perspectiva de la historia investigada y enseñada. 

El congreso más importante

                Presentamos en estas Actas en papel los textos de las 110 ponencias y de las transcripciones de los debates en las 17 mesas redondas[4]. También pueden consultarse en nuestra página web, www.h-debate.com, materiales multimedia relacionados con la preparación y realización del III Congreso, que enriquecen sus aportaciones: 1) los resúmenes de las ponencias presentadas  con los Curriculums Vitae de sus autores[5]; 2) las 48 horas de vídeos de la transmisión en directo, por videoconferencia a través de nuestra web,  de una parte sustancial de las conferencias, ponencias y mesas de debate[6]. Además de otros datos sobre difusión digital y mediática, reseñas académicas[7], avatares del congreso, fotos y demás elementos gráficos, que contextualizaron nuestro congreso como acontecimiento histórico e historiográfico[8].

                El nivel de las contribuciones y los debates del III Congreso ha estado condicionado por dos variables: la existencia de una extensa[9] “comunidad académica de nuevo tipo”[10], cuya construcción se inició en 1999, que interviene y sigue el proceso de preparación; y la propia acumulación de experiencia historiográfica congresual de Historia a Debate. La existencia de la red -y al mismo tiempo corriente académica- de HaD, implantada en 350 universidades de más de 50 países, implica un especial poder de convocatoria que facilitó la organización, en un tiempo record, de un gran congreso  internacional sobre la base una práctica previa, colectiva y constante, de reflexión y generación de debates y consensos digitales. Aunque llegamos a temer que la amplitud potencial de la respuesta dificultara en 2004 la homogeneidad, selección y novedad temática, esto último nada sencillo cuando están todavía “cercanos” los  dos congresos anteriores, por mucho que, a quienes trabajamos sobre historiografía inmediata, los congresos de 1993 y 1999 nos parezcan “lejanos” en cuanto a problemas, preguntas y sobre todo respuestas.

                A fin de evitar, pues, la caja de pandora de la multiplicación de los temas y los enfoques[11], como sucedió en parte en el I Congreso[12], añadimos otros criterios de selección temática al habitual de todas las actividades, congresuales y digitales, de Historia a Debate: trabajos no empíricos sino sobre metodología, historiografía, teoría de la historia y demás actividades reflexivas e investigadoras compartidas por todas las áreas históricas, incluyendo la relación del historiador con la sociedad y el análisis del presente desde la historia. Nuevos criterios: la no repetición de materias tratadas suficientemente con anterioridad, buscando la complementariedad entre nuestros congresos; y la no especialización temática de las ponencias y las mesas del III Congreso, contrarrestando[13]  la “imparable” tendencia  a la segmentación historiográfica[14], para bien y para mal, de la historia académica en géneros y especialidades cada vez más aislados y restringidos. Nuestra pretensión ha sido favorecer en el temario de 2004, una vez más, la innovación y la reflexión sobre la disciplina (puntos III y VI del Manifiesto de HaD), como un prioritario terreno común entre las vanguardias de las diferentes áreas y subdisciplinas históricas. Desarrollando, en suma, la transversalidad que caracteriza Historia a Debate desde sus orígenes, donde participamos como historiadores, independientemente del periodo temporal, objeto de estudio o especialización académica. La cuestión es que, una parte importante de la historiografía internacional ha avanzado en estos años en el sentido contrario de una mayor fragmentación de los temas  y enfoques de investigación, a contrapelo de la globalización imperante,  lo que hace más necesaria la orientación global, plural pero convergente, del movimiento de Historia a Debate, más fácil de plasmar en Internet, incluso, que en una forma de sociabilidad más convencional como un congreso.

Nuestras exigencias procedimentales hicieron, ciertamente,  dificultosa la participación de algunos  colegas[15]  en los apartados temáticos y mesas redondas del congreso, pero también beneficiaron la selección de ponencias[16] y por consiguiente el resultado del congreso, ya que nuestra “arriesgada” convocatoria -preparada en seis meses- obtuvo al fin y al cabo una muy buena respuesta, tanto cuantitativa como sobre todo cualitativa. Pudimos así centrar el congreso sobre tres ejes: 1) recoger novedades historiográficas surgidas o desarrolladas nacional e internacionalmente desde el anterior congreso; 2)  desarrollar la propia alternativa historiográfica de HaD y el estudio de nuestra inédita  experiencia  colectiva, a través de una la Convocatoria específica, que reproducimos en la parte introductoria de estas Actas; 3) discutir entre historiadores acontecimientos y procesos actuales de valor histórico.

A modo de segundas conclusiones, la lectura detenida de las ponencias y los debates  para esta edición nos lleva a ratificar algo que ya barruntábamos en la circular del 5 de mayo de 2004, dos meses antes del III Congreso: “vamos hacia el más importante de nuestros congresos”[17]. Primordialmente, porque supone la reafirmación de la originalidad de Historia a Debate como un movimiento internacional de historiadores  que además de la inquietud por el debate, busca nuevos consensos sobre la reescritura de la historia en contacto con la realidad inmediata. Nuestro último congreso fue “diferente”, argumentábamos en nuestras Primeras conclusiones comparando con los Congresos del Comité Internacional de Ciencias Históricas, la razón final está en que fue, en realidad, el congreso de una nueva y peculiar (por su apertura de miras) tendencia historiográfica de ámbito internacional e iniciativa latina[18]. Proyecto colectivo que, inspirado en las vanguardias historiográficas del siglo XX[19], se nutre del debate con otras tendencias actuales (retorno al positivismo, continuismo años 60-70, posmodernismo[20]), con el fin de ir perfilando nuevos paradigmas (consensos disciplinares), en base a propuestas propias y ajenas, que adecuen el oficio de historiador al siglo XXI.

El avance que conlleva el III Congreso de 2004 en la consecución de unos objetivos inseparables de autorreflexión, discusión y consenso con la vista puesta en la reconstrucción paradigmática[21], tiene lugar en un contexto de no-avance en el sentido de articulación y difusión de una propuesta historiográfica global por parte de las tendencias latentes más extremas que predicaban, y predican, de forma complementaria, la vuelta a von Ranke o la renuncia posmoderna a la historia como ciencia y compromiso.  Por otro lado, lamentamos una ausencia de vigor, orientación hacia adelante y organización historiográfica en aquellos ámbitos académicos francófonos o anglófonos que, en el siglo XX, protagonizaron escuelas y tendencias que tanto renovaron[22] nuestra disciplina.  Lo cual resalta por contraste el contexto español y latino donde se han incubado y desarrollado, desde hace tres lustros, con vasto y creciente seguimiento, las iniciativas de Historia a Debate que han tenido en el Congreso de 2004 un hito significativo.

Eje trasatlántico

Escribíamos en la presentación de las Actas del congreso de 1993 que el “Congreso de Santiago ha demostrado, en nuestra opinión, que la historiografía española de los años 90 no está tan mal como solemos decir”, reivindicando “su plena reincorporación a la historiografía mundial… con el objetivo final, naturalmente, de desarrollar un perfil propio”[23].  Más de una década después podemos aseverar, y cualquiera puede verificarlo, que ambos objetivos se cumplieron ampliamente a través de Historia a Debate. Dinamismo y autonomía de la historiografía española, cuya posibilidad negaba el pesimismo dominante a finales de los años 80 y principios de los años 90, ha sido confirmado ulteriormente al surgir dos nuevas tendencias de ámbito nacional, la Idea Histórica de España (1996) y la Recuperación de la Memoria Histórica (2000)[24], que hacen de España,  junto con Historia a Debate, de origen español y proyección internacional, un buen referente del retorno internacional al compromiso social y político en la historia académica del siglo XXI. Compromiso historiográfico que hoy se lleva a cabo, principalmente, desde posiciones profesionales, como ya vaticinamos en el Manifiesto de 2001 (punto XVI).

Ahora bien, si hay una propuesta que, desde el I Congreso hasta hoy, se ha cumplido meridianamente es nuestra apuesta por “un eje historiográfico iberoamericano”,  sobre la base de “pensar con la propia cabeza” (después de una historia común de prolongada dependencia historiográfica) y con el fin de conseguir “un mayor peso de las voces latinas en el concierto historiográfico internacional”[25]. Sobre lo mismo, escribimos del II Congreso que “las aportaciones latinoamericanas han sido bien relevantes, especialmente en cuanto a la relación historiador /sociedad”[26]. Aunque, lo que más destacó, en julio de 1999, fue el protagonismo de historiadores latinoamericanos en los  debates, que provocó el rasgado de las vestiduras de algún colega europeo  acostumbrado a académicos latinos más pasivos y reverenciales. La integración en un proyecto historiográfico común tendrá lugar, así y todo, después del Congreso de 1999, con la constitución y desarrollo de la comunidad trasatlántica de Historia a Debate en Internet: interactiva, bilateral y comprometida con unas posiciones historiográficas escritas (Manifiesto de HaD) y no escritas. Red de historiadores cuya influencia académica internacional[27] resulta sobredeterminada -en realidad, somos síntoma, causa y efecto- por el auge del castellano como segunda lengua franca, dentro y fuera de Internet, también en la enseñanza, en los países occidentales. Red y tendencia historiográfica de iniciativa latina que se ha ido consolidado con un intenso intercambio personal, no digital entre Santiago de Compostela y las universidades latinoamericanas[28],  y que no es ajena al creciente papel  internacional de España, después de la transición, especialmente en Europa, y al presente protagonismo global de una América Latina en transformación.

                Por todo lo cual, las contribuciones de historiadores latinoamericanos alcanzan en el III Congreso de 2004 un nivel académico equiparable -cuando menos- a las aportaciones europeas y norteamericanas[29], en fundamentales secciones temáticas y mesas redondas[30] sobre la reconstrucción paradigmática, la historia y la historiografía inmediatas o la globalización histórica.  Entendemos, pues, cumplido nuestro objetivo de un intercambio académico igual a ambos lados del Atlántico, combatiendo prejuicios de pasados metropolitanos, residuales aunque activos. Y presentamos la normalización  bilateral trasatlántica lograda en nuestra comunidad historiográfica, tanto digital como presencial[31], como un ejemplo a seguir en otros campos, académicos y no académicos[32].  Basándonos para ello en nuestra percepción de una mayor y mejor aceptación internacional del liderazgo latino[33] que HaD representa en nuestro campo historiográfico. Fenómeno académico latino y emergente que va parejo y forma parte de una globalización alternativa, multilateral y multicultural, cuyo desarrollo presente y futuro recién se ha librado del obstáculo que supuso la Administración Bush en los EE. UU. entre 2001 y 2009.

Contenidos

                Para la edición de estas Actas hemos seguido el orden del programa del congreso[34], tanto para las secciones temáticas como para las mesas redondas, reagrupando  temas en el primer caso[35] y  transformando en lineal el desarrollo simultáneo de las actividades congresuales en tres salas. Del mismo modo que en anteriores congresos, no hacemos distingos jerárquicos a la hora de la publicación entre las conferencias plenarias[36], las ponencias (sean o no por invitación) y las intervenciones orales en las mesas, bien de los ponentes (la mayoría están doblemente presentes como tales en secciones y en mesas),  bien de los simplemente inscritos. 

Aunque no era lo previsto, algunas ponencias fueron presentadas y publicadas después de las mesas redondas, que fueron transcriptas y publicadas en su totalidad, como ya hicimos en el II Congreso, en consonancia con nuestro nombre. Si bien las intervenciones de apertura en las mesas tienden a reproducir en su forma las sesiones de ponencias, a continuación se van incardinando debates muy interesantes, a veces encendidos[37], entre los propios miembros de la mesa y el público, a menudo ponentes de otras secciones  y mesas.  A partir de la diversidad inicial de las ponencias de la mesa el debate va unificándose, de forma imprevisible y espontánea, en una u otra dirección[38], convirtiendo su transcripción en algo sumamente útil para aprender historiográficamente más allá de la formalidad de las ponencias y de los ámbitos curriculares. La trascendencia de la cultura historiográfica oral  se incrementa, al igual que la digital[39], si tenemos en cuenta la mezcla explosiva que se deriva de la pluralidad esencial y global, académica y geopolítica, de Historia a Debate como foro y movimiento historiográfico.

                Hemos redistribuido las ponencias del tomo I sobre la Reconstrucción del paradigma historiográfico en cinco partes: sobre la tradición de heredamos de Annales (Etienne Bloch) y del materialismo histórico (Juan Manuel Santana); la nueva historia global (antes decíamos “total”) que ahora proponemos (Carlos Barros, Jérôme Baschet); la misma idea de reconstrucción paradigmática (con  participación mayoritaria latina según dijimos[40]), tanto desde el punto de vista general, historiográfico y epistemológicos, como acerca de la propia propuesta de Historia a Debate; un cuarto subtema con valiosas variantes para una ciencia con sujeto cognoscente (punto I del Manifiesto) que evidencian la importancia actual de la reflexión sobre el objeto de estudio y el sujeto-historiador, sobre el que se vuelve una y otra vez[41] en nuestros debates digitales a menudo de forma polarizada y excluyente, donde se demuestra la dificultad que todavía tenemos para rebasar el vetusto principio cartesiano de la no-contradicción (si dos cosas se oponen, una es verdad y la otra mentira); y, por último, el tema de los “usos sociales y públicos de la historia” que es tratado por Gonzalo Pasamar y Pedro Ruiz Torres sin caer en el retorno de la historia rankeana que quiere convertir la historia académica en una suerte de “historia oficial”, aséptica, monopolista, negando a los actores sociales y políticos de hoy discrepar, incluso opinar, sobre la interpretación y utilidad de la historia que sus predecesores han protagonizado.

                Las cinco primeras mesas redondas del tomo I responden[42] a cuestiones principales que urge debatir para una reconstrucción paradigmática que -en nuestra opinión- no debe obviar la  capital historiografía del siglo XX, sino todo lo contrario: 1) Retomar la reflexión sobre conceptos y problemas historiográficos, abandonados pero no sustituidos, como los “modos de producción” y sus transiciones (Mesa A. Las formas de sociedad y sus transiciones). 2) Juntar en una misma discusión y reelaboración lo individual y lo colectivo en la historia (Mesa C. Protagonistas individuales y colectivos de la historia) y en la historiografía  (Mesa D. Tendencias colectivas y “grandes historiadores” en la historiografía), así como la interrelación histórica entre el poder político y la sociedad civil (Mesa B. Estado y sociedad civil en la historia),  vinculada asimismo con lo individual/colectivo. 3) La paradoja de una historiografía que incrementa su fragmentación[43] cuanto más se globaliza las sociedades, las mentalidades y las universidades de nuestro tiempo (Mesa E. Fragmentación de la historia, globalización de la sociedad), lo que conduce a la temática de las mesas anteriores. 4) La situación paradigmática en la historia y otras ciencias humanas[44] (Mesa F. Paradigmas actuales en ciencias sociales), sobre lo cual existe un singular interés multidisciplinar por la historia, teoría y método en la Universidad de Santiago de Compostela[45].

                Para componer homogéneamente el tomo II hemos juntado la IV sección temática que denominada de manera descriptiva “historiografía y actualidad”,  con la II agrupación de mesas redondas que, en el programa del congreso, llamamos Historiografía inmediata, título finalmente elegido para este segundo volumen. Venimos utilizando[46] el nuevo término de “historiografía inmediata” para referirnos a la relación bilateral entre historiografía y actualidad, oficio de historiador y presente, esto es, la investigación de la influencia de la historia que vivimos sobre la escritura de la historia pasada, sus debates y sus alternativas, y, en sentido contrario,  de las prácticas académicas e historiográficas sobre la inmediatez histórica y los futuros alternativos.

                Lo primero fue, naturalmente, analizar la sociabilidad historiográfica más reciente, dentro y/o fuera de Internet, en la Mesa G (Grupos, redes, movimientos historiográficos), donde hemos optado -sin que siente precedente- por publicar los textos aportados en lugar de las intervenciones orales. Se trata, pues, de un panel que da  conocer grupos recientes, más o menos  relacionados con HaD, en las áreas españolas de historia medieval (Zaragoza, Barcelona), moderna (Mundos Modernos) y contemporánea (Asociación de Historia Actual), y otras iniciativas organizadas desde Francia (Nuevo Mundo- Mundos Nuevos), Holanda (Network of Concerned Historians) y Alemania (World History). Y, naturalmente, tres estudios sobre HaD desde España (Israel Sanmartín), Argentina (Mariela Coudannes) y México (Rigoberto Rodríguez[47]). Historia a Debate está igualmente presente en otras secciones temáticas y mesas redondas, como veremos al final. En la IV sesión de ponencias, introducimos,  además de HaD, las otras dos tendencias españolas surgidas en la última década: Idea histórica de España (César González Mínguez) y Memoria histórica activa[48] (con ponentes de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y del Foro por la Memoria).

                Una segunda muestra de ponencias y debates del II tomo tratan de actualidad y conceptos  históricos (Historia y democracia, Historia y derechos humanos; Mesa H. Conceptos históricos y actualidad). Y, finalmente, tenemos un conjunto de transcripciones y textos de Historiografía Inmediata donde se investiga y se debate la influencia presente de las instituciones políticas, o de las nuevas realidades  sociales y culturales, sobre la historia que se escribe, divulga y enseña: Mesa I. Historias oficiales; Mesa J.  Transiciones a la democracia; Mesa K. Retorno de la sociedad civil; Formación histórica del sujeto político (inmigración, religión y multiculturalismo).

                El III tomo es el más voluminoso, lo titulamos Historiografía global y contiene también las ponencias y mesas de Historia Inmediata, nuevo[49] concepto historiográfico vinculado a una acelerada globalización de las comunicaciones y los hechos históricos que ha cambiado nuestra percepción del tiempo. Desde finales del siglo XX, la distinción del presente con el pasado -y el futuro- se diluye hasta el punto que cada vez somos más los que reivindicamos su incorporación al objeto de estudio de los historiadores académicos[50].

                La globalización historiográfica tiene para Historia Debate tres dimensiones, excelentemente representadas en el III Congreso: 1) La Historiografía digital, con ponencias sobre la experiencia de HaD  en Internet o las exposiciones históricas virtuales  (Karl Rudolf). 2) La Historia mixta como historia global[51], con textos donde se plantean enfoques globales del objeto histórico, desde la formulación clásica de “historia total” (Carlos Martínez Shaw) hasta nuevas tentativas de convergencia de sociedad y cultura (Ciro F. Cardoso) o historia y derecho (Raquel García Bouzas). 3) La Historia mundial como historia global, con la publicación de cinco ponencias complementarias (Román Basurto, Juan Carlos Domínguez, André Gunder Frank,  Diego  Holstein, Hans-Heinrich Nolte) que acercan esta emergente línea de investigación de iniciativa anglosajona a la historiografía latina[52].

                La historia inmediata aparece también en la parte de las  ponencias bajo el rótulo epistemológico de ¿Es posible una historia inmediata?[53], aunque su contenido (analizado entre 2001 y 2004 por la ponencia de José Luis Monzant) nos obliga a transformar la interrogación en afirmación[54], ya que la mayoría de las aportaciones en el III Congreso son ejemplos y experiencias bien concretas de trabajos historiográficos sobre temas actuales o recientes (Magdalena Cajías, Raúl Dargoltz, Juan Paz y Miño, Alicia Puente, Christian Thibon). Otras ponencias enfocan a historia de las relaciones internacionales desde la óptica de la HI (María Jesús Cava, Julio Pérez Serrano), o vuelven de manera plural sobre el concepto de Historia Inmediata (Federico Martínez Roda, Reinaldo Rojas). Christian Thibon insistió en su ponencia sobre genocidios africanos (Burundi, Ruanda) en como la Historia Inmediata obliga a repensar la epistemología de la historia[55]. Pero también se puede decir lo contrario: una de las renovaciones más radicales de nuestra disciplina diman, hoy por hoy, de una relación activa entre el historiador y la  problemática histórica -y memorial- del presente, vivida o asumida por los actores actuales. Un reto, en suma, para la Historia no Inmediata de la que nos ocupamos la gran mayoría de nosotros[56], que se podía resumir así: ¿qué forma y contenido de la historia antigua, medieval, colonial, moderna o contemporánea (convencionalmente, siglos XIX-XX) irá más con nuestro tiempo? Pues, es sabido que la inmediatez histórica nos interpela a todos los historiadores por igual. La respuesta de HaD es conocida, y sigue concretándose y tejiéndose: una historia más global, experimental, comprometida, digital…; sin proponer recetas o modelos a imitar miméticamente, pensando creadoramente.

                Por otra parte, en las mesas redondas, la Historia Inmediata cambia de escenario, pasamos de las ponencias teóricas, historiográficas, de investigación histórica de temas relevantes coetáneos o pasado recientemente actualizados, a debates entre historiadores sobre cuestiones actuales de indudable interés histórico, con un componente interpretativo, habitual en toda buena historia, donde la opinión del historiador aparece si cabe de forma más descarnada cuando lo que está sucediendo es polémico. Ofreciéndonos una instantánea historiográfica[57] sobre la propia subjetividad de los  historiadores en cuanto a valores (religiosos, ideológicos  y políticos) algo que suele estar poco visible -incluso se camufla- en ponencias y otras formas de relación académicas. Pese al papel siempre crucial de las ideas  y la imaginación del investigador en la escritura de la historia, sin menoscabo de una reconocida honestidad con los datos, aplicable si cabe con mayor exigencia a la práctica de las diferentes variantes de Historia Inmediata.

                Cinco son las mesas de Historia Inmediata incluidas en este tercer tomo[58]: Mesa N. 11 de Setiembre / 11 de Marzo, un buen debate entre historiadores de Norteamérica Norte y Europa, en inglés y español, sobre los hechos terroristas de 2001 y 2004 que generaron históricos cambios en EE. UU. y Europa, en España y el mundo; añadimos cinco ponencias de interés sobre el mismo tema. Mesa N. Globalización, antiglobalización, historia, animada por André Gunder Frank[59], seguida de seis papers historiográficos diversos sobre la globalización, con especial hincapié (latino) en la relación global / local. Mesa O. Europa en la encrucijada histórica, donde se expresaron diferentes puntos de vista según la procedencia de los autores de uno u otro lado del Atlántico. Mesa P. América en la encrucijada histórica, con exposiciones  y discusiones  sobre Chávez, por supuesto, los EE. UU. y la necesidad de una reconstrucción de los paradigmas históricos para América Latina. Mesa O. Oriente y Occidente, de composición europea y norteamericana al igual que la Mesa N, más una representación israelí, y un inflamado debate -ya mencionado- entre los miembros del panel, que muestra que la Historia Inmediata es global o no es[60]: un acontecimiento o conflicto local, regional o nacional, adquiere  en estos tiempos importancia histórica a la vez que dimensión internacional.

                Completan el índice del tercer volumen de las Actas de HaD III dos apartados de ponencias que tienen que ver con la globalización, la historia y la historiografía inmediatas: las Nuevas formas de compromiso historiográfico, con propuestas desde HaD y la fenomenología; y Los fines de la historia, hoy, que definíamos en la convocatoria del congreso como “finalidades y objetivos de la historia que vivimos”[61] (Israel Sanmartín, Santos Zambrano). No obstante, la palabra “fines” adquirió en el desenvolvimiento de la sesión temática,  como ya pasará en el debate digital correspondiente (2003-2007)[62], un segundo significado como “finalidades y objetivos” de la historia que hace el historiador, cuya interrelación con los fines de la historia como proceso enhebró de manera convincente Francisca Colomer en su ponencia[63].

               

Sobre Historia a Debate

                Esta introducción y, al mismo tiempo, segundas conclusiones derivadas de una relectura a distancia del congreso-acontecimiento de los textos y transcripciones del III Congreso para la edición de estas Actas, confirma, en general, las primeras conclusiones de noviembre de 2004, en el sentido sobre todo de la unificación y homogenización que subyace en los resultados, sin merma de la variedad, como consecuencia de la respuesta de los congresistas a un programa-convocatoria de temas y subtemas, que viene a ser resultado de diez años de reflexión, debate y sobre todo consenso, iniciados en 1994 con la redacción de las 16 proposiciones de La historia que viene, publicada al año siguiente como una ponencia más del I Congreso, aunque en realidad era, y es, una suerte de conclusiones -individuales, en aquel momento- con pretensiones -tachadas equivocadamente de optimistas, por algunos- de futuro colectivo.

                Las dispares actividades que articulan el proyecto de Historia a Debate, conforme a una estrategia común, se pueden representar metafóricamente como conjuntos circulares superpuestos con intersecciones (zonas comunes). Resulta así que una gran parte de los participantes activos en el III Congreso son, a su vez, miembros de la comunidad digital de H-Debate. Ello explica la coherencia, incluso armonía, de lenguaje y planteamientos en el conjunto de las Actas[64], circunstancia  destacable por su novedad en una disciplina tan fragmentada.

Afinidades que se manifestaron en el congreso de forma genérica y específica. En el primer caso, estarían las múltiples citas al Manifiesto de nuestra tendencia por parte de ponentes y otros participantes (firmantes y no firmantes de nuestra plataforma historiográfica), las referencias continuas a “nuevos paradigmas”[65] o a la “fratría”[66] de Historia de Debate. Lo que no contradice que HaD siga siendo, al mismo tiempo, un “lugar de encuentro”[67], diverso y plural, con desarrollos paralelos y a menudo convergentes que vienen de otras latitudes y sensibilidades históricas e historiográficas. Puesto que las preguntas, y a menudo las respuestas, están en el ambiente, no se nos ocurren solo a nosotros, afortunadamente: no es otro el fundamento de los nuevos consensos o paradigmas, junto con la interlocución con otras corrientes o posiciones historiográficas que nutren nuestra alternativa por la vía de la contradicción.

                Una novedad del III Congreso fue, así y todo, la mencionada convocatoria específica, dentro del llamamiento general para la proposición de ponencias, a reflexionar e investigar colectivamente[68], de forma directa y explícita[69], sobre la propia experiencia (inédita) de Historia a Debate y el desarrollo de las propuestas del Manifiesto de setiembre de 2001. Veinte dos ponencias (20 % del total) de autoría mayoritariamente joven, española y americana, repartidas en los tres tomos,  se corresponden con este perfil, historiográficamente más comprometido y por tanto meritorio. Ponencias sobre y/o desde HaD, que  se concentran lógicamente -ya lo vimos supra- en los apartados de reconstrucción historiográfica (10) y de historiografía global / Historia Inmediata (9), además de la Mesa G acerca los grupos y movimientos historiográficos (3).  En dichas ponencias volvemos a encontrar, al igual que en el conjunto del congreso,  tanto una pluralidad de voces como un mínimo común denominador, ahora ciertamente de carácter más definido. Prueba del carácter abierto, en debate y construcción permanente, sin dogmas a seguir, pero con voluntad de consenso, de HaD como tendencia historiográfica actual.

 

 



* Introducción a las Actas del III Congreso Internacional Historia a Debate, coordinado por el propio autor y celebrado en Santiago de Compostela (Galicia, España) los días 14-18 de julio de 2004; más información en www.h-debate.com/congresos/3/menu_def.htm.

[1] Queremos agradecer la paciencia y confianza en HaD de los participantes en el III Congreso que salvo 4 ó 5 excepciones mantuvieron inéditas sus ponencias, pese al retraso de la edición, que no afecta por lo demás a la novedad y frescura de unos enfoques y debates que, por ello mismo, no encontrarían fácilmente espacio fuera de Historia a Debate.

[2] Carlos BARROS, edit., Historia a debate. I. Pasado y futuro, Santiago, 1995, 353 pp.; Historia a debate. II. Retorno del sujeto, Santiago, 1995, 365 pp.; Historia a debate. III. Otros enfoques, Santiago, 1995, 306 pp.; Historia a debate. Medieval, Santiago, 1995, 250  pp.; Historia a debate. Galicia, Santiago, 1995, 219 pp.; Historia a debate. América Latina, Santiago, 1996, 314 pp.; Historia a debate. I. Cambio de siglo, Santiago, 2000, 448 pp.; Historia a debate. II.  Nuevos paradigmas, Santiago, 2000, 411 pp.; Historia a debate. III. Problemas de historiografía, Santiago, 2000, 376 pp.

[3] La Red Temática Historia a Debate recibió, entre los años 2004 y 2007, ayudas del  Plan Nacional I+D del Ministerio de Educación y Ciencia del Gobierno de España (BHA2002-11777-E, HUM2006-27338-E).

[4] De las 113 ponencias aceptadas (a fecha de mayo de 2004), 35 provenían de las universidades españolas, otras 36 de México, Argentina y Brasil, y las 42 restantes de los siguientes países (por orden de participación): Francia, Venezuela, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Inglaterra, Bélgica, Israel, Uruguay, Holanda, Italia, Noruega, Argelia, Georgia, Suecia y Colombia (www.h-debate.com/congresos/3/convocatoria/menu.htm).

[7] Destacamos entre las reseñas (http://www.h-debate.com/congresos/3/resenas/menu.htm) a modo de balance los trabajos de, Domingo Marrero, Alejandro Estrella y Carlos Barros en la revista brasileña  O Olho da história, Bahía, Ano 11, Edição nº 8, 2005
(http://www.oolhodahistoria.ufba.br/revista8.php/),  y los t
extos en alemán de Elpidio Laguna, Alicia Puente y Carlos Barros en Zeitschrift für Weltgeschichte.
Interdisziplinäre Perspektiven, Frankfurt, Jahrgang 7, Heft 2, Herbst 2006, pp. 35-63 ((http://www.peterlang.com/index.cfm?vPDFResult=True&vSiteName=JournalsDetails.cfm&vJournal=84500&vLang=E&&).

[8] Sobre el interés social de los temas tratados en HaD III, véase el punto X de nuestras Primeras conclusiones (2004) incluidas en este tomo.

[9] Entre el 29 de abril de 1999 y el 1 de julio de 2008 la web de H-Debate ha recibido 4.116.337 visitas totales.

[10] Véase al punto VIII de las Primeras conclusiones.

[11]  Recordar que en la red HaD están presentes todas las áreas temporales y temáticas, cualquiera especialidad docente o investigadora y área geopolítica europea y americana; por otro lado, nuestra intención  no es adaptarnos como un guante a la hiper fragmentación de nuestra disciplina sino actuar de contrapeso  en favor de la  unidad del oficio de historiador,  función  global que explica,  además,  nuestro éxito.

[12] La única condición exigida, en 1993, de  textos de contenido metodológico-historiográfico nos llevó a aceptar 184 comunicaciones, además de las ponencias invitadas, de temática harto heterogénea  y desigual, cuya publicación completa habría exigido unas actas de 13 volúmenes, Carlos BARROS, “Presentación”,  Historia a debate. I. Pasado y futuro, Santiago, 1995, pp. 7-8; finalmente, publicamos solamente 6 tomos, hoy agotados pero aún  muy buscados por ofrecer, así y todo, importantes diagnósticos y opciones (tomo I) sobre la coyuntura historiográfica pos-1989 y balances historiográficos  y perspectivas por especialidades  (tomos II, III, Medieval y América Latina), útiles después de una década, más  aún si consideremos el ulterior giro positivista de nuestra disciplina que analizamos críticamente en el II Congreso (ver Carlos BARROS, “El retorno de la historia”, Historia a debate. I. Cambio de siglo, Santiago, 2000, pp. 153-173).

[13] Individualmente, lo estamos intentando desde 1993; las quejas en el I Congreso sobre el exceso de diversidad y la falta de una alternativa historiográfica de conjunto, junto con la percepción personal del agotamiento innovador de las grandes escuelas del siglo XX (confirmado en el II Congreso), me llevaron con posterioridad a cambiar la ponencia presentada oralmente, redactando las 16 propuestas de “La historia que viene” (Historia a debate. I. Pasado y futuro, Santiago, 1995, pp. 95-117), antecedente de lo que serían, en 2001, las 18 proposiciones del Manifiesto historiográfico de HaD, firmado hoy en día por 526 historiadores de 37 países, y añadido a este volumen I de estas Actas del III Congreso.

[14]  Véase el punto I de Primeras conclusiones, y también el  video (nota 6) y texto en este mismo tomo de mi conferencia Historia a Debate, un paradigma global para la historia.

[15]  Una buena parte de los ponentes en nuestros congresos, suele ser la primera vez que incursionan en cuestiones de método y  teoría, generalmente en el  propio tema de su investigación, pero todavía no hemos conseguido -en la misma medida- que intervengan,  desde su especialidad  (por ejemplo, historia de las mujeres, de la educación, medieval, ecológica, etc.),  en debates y temas de historiografía general.

[16]  A diferencia de los congresos de 1993 y 1999, el  número de ponencias  propuestas (y admitidas, véase la nota 4), tanto libremente como por invitación,  y finalmente publicadas es prácticamente el mismo (exceptuando casos aislados de textos no presentados o publicados al margen de HaD), la selección en el III Congreso fue previa, condicionada por la adaptación de la propuestas al homogéneo y severo temario de la convocatoria.

[18] Carlos BARROS, “Defensa e ilustración del Manifiesto historiográfico de Historia a Debate”, Historiografía crítica del siglo XX (Boris Berenzon, comp.), Universidad Nacional Autónoma de México, 2004, pp. 427-443 (www.h-debate.com/cbarros/spanish/articulos/nuevo_paradigma/defensamanifiesto.htm)

[19]  Nos distinguimos de los neorankeanos o de los posmodernos, que no hacemos tabla rasa de los avances historiográficos del pasado siglo (véase el punto  IX de las Primeras conclusiones).

[20] Carlos BARROS, “Tendencias generales de la historiografía actual" (2008) en www.h-debate.com/Spanish/presentaciones/lugares/caceres/caceres1.htm.

[21] Véase el punto  II de las Primeras conclusiones.

[22] Aunque no irreversiblemente, como se demuestra en la reciente evolución conservadora del conjunto de las  historiografías francesa e inglesa, sin que -por desgracia- ninguna fuerza historiográfica activa defienda públicamente las cruciales contribuciones de Annales y Past and Present (con la excepción individual de Eric J. Hosbsbawm).

[23] Historia a debate. I. Pasado y futuro, Santiago, 1995, pp. 9-10.

[24] Véase el punto VI de las Primeras conclusiones;  también Carlos BARROS, “Últimas tendencias de la historiografía española" (2007) en www.h-debate.com/Spanish/presentaciones/lugares/montevideo3/audio.htm.

[25] “Presentación”, Historia a Debate. América Latina, Santiago, 1996, p. 12; véase también Carlos BARROS,  “Lo latino en la historiografía global” (2006) en www.h-debate.com/Spanish/presentaciones/lugares/belgica/menu.htm.

[26] “Introducción”, Historia a debate. I. Cambio de siglo, Santiago, 2000, p. 8.

[27] Sin duda, superior a mis propias previsiones -distintas a los deseos, estrategias e intuiciones- en los lejanos orígenes de Historia a Debate, que tuvieron el viento a favor de la historia inmediata.

[28] Desde 1994 funciona en Santiago un seminario permanente de Historia a Debate, por el que pasaron  historiadores españoles, europeos y latinoamericanos (www.h-debate.com/Spanish/seminario/ultimas_sesiones_def.htm); pero son ante todo las “Presentaciones de Historia a Debate” (mesas redondas, conferencias, reuniones, breves jornadas) lo que viene marcando, desde 1995, la relación personal entre los dos lados del Atlántico, y la propagación y autorreflexión de/sobre nuestra experiencia (www.h-debate.com/Spanish/presentaciones/menu.htm);  se han celebrado ya 89 presentaciones y jornadas, la mayoría han contado con mi participación,  tuvieron lugar en América Latina (53 en América Latina, 27 en España y 9 en Europa) y son un demostración perfecta de la pluralidad  y comunidad de voces en HaD (también en el Grupo Manifiesto).

[29] Sobra decir que  nuestra relación con la historiografía latinoamericana es directa con los historiadores latinoamericanos más dinámicos y abiertos al mundo, a diferencia de otras historiografías europeas, o de la América anglosajona,  que tienen el defecto metropolitano de conectar,  ante todo, con nuestras historiografías (iberoamericanas) a través del hispanismo y el americanismo de sus respectivos países.

[30] El uso del castellano y el portugués se ha alternado felizmente -sin imposiciones jerárquicas- con el inglés y el francés, gracias a la traducción simultánea, en nuestro congreso -en cuyas Actas  hemos respetado las lenguas originales en ponencias y transcripciones- como muestra del multilingüismo democrático que  preconizamos y practicamos, diaria y digitalmente, con nuestras traducciones automáticas en las listas de correo.

[31] Una parte substancial de los historiadores anglófonos, francófonos, etc., que han participado en el III Congreso son también miembros de nuestra red digital.

[32]  Nos cae la cara de vergüenza cuando leemos, con harta frecuencia, en medios de comunicaciones españoles -sin distinciones ideológicas- opiniones e “informaciones” sobre los actuales procesos de cambio democrático y social, en América Latina, sesgadas por un “sentimiento de superioridad” de origen colonial y eurocéntrico sustentado por la ignorancia histórica, pasada y presente.

[33] Véase el punto V de las Primeras conclusiones.

[34] Lo que produjo cierta desigualdad final en el número de páginas de cada volumen,  hay epígrafes  de la convocatoria que obtuvieron significativamente más respuestas que otros.

[35]  Las mesas de debate están ordenadas de modo distinto, pero suficientemente homologables, a  las  sesiones de ponencias,  que  dictan  los títulos de los volúmenes.

[36]  Etienne Bloch (muerto en enero de 2009,  www.h-debate.com/Spanish/aniversarios/bloch/menu.htm), André Gunder Frank (muerto en abril de 2005,  www.h-debate.com/Spanish/aniversarios/gf/menu.htm), Ciro F. Cardoso y Carlos Barros.

[37] Sirva de ejemplo la tensión generada por el debate  historiográfico palestino-israelí, en la  Mesa Q. Oriente y Occidente, según podemos visualizar en la transmisión directa (www.h-debate.com/congresos/3/videos/menu.htm).

[38]  Verbigracia, en la Mesa H sobre conceptos históricos y actualidad  (tomo II)  el elemento unificador del debate fue el “problema” de la ideología del historiador,  lo que quiere decir que  inquietan  (en positivo  o en negativo)  más  que los conceptos la influencia de los pre-conceptos en la obra humana de la historia escrita.

[39]  Es clara la relación entre los debates orales en los congresos y los debates en nuestra red, pese a  que los protagonistas son mayormente distintos: en la Mesa E sobre la fragmentación de la historia, los participantes se emplazan a continuar el debate en H-Debate digital.

[40] Prueba de lo que dijimos más arriba sobre el no surgimiento, en otros ámbitos lingüísticos y/o tendencias  historiográficas,  de propuestas paradigmáticas de conjunto, no especializadas, que vayan más allá de la simple continuidad de las escuelas del siglo XX, que lleguen formalizar y explicitar el retorno de la historia positivista o que articulen una alternativa posmoderna compatible con el realismo del historiador de oficio.

[41] Véase la nota 38.

[42] Los resultados son desiguales, pero significativos,  por tratarse de preguntas  antiguas (renovadas) que, pese a su pertinencia, casi  nadie se hace hoy en día.

[43] Obviamente, en estas Actas también se encontrarán opiniones que consideran la fragmentación de la disciplina como algo irremediable, inclusive benéfico (desde una óptica posmoderna).

[44] Historia a Debate está formada muy mayoritariamente por historiadores y profesores de la licenciatura de historia pero, tanto en su versión congresual como digital, participan bastantes colegas de historia de otras licenciaturas, y miembros de otras disciplinas humanísticas y sociales; también  en este III Congreso, dentro y fuera de la mesa F; por su interés historiográfico  y actual hemos invitado asimismo,  excepcionalmente, como ponentes a representantes sociales y políticos del movimiento español de recuperación de la memoria histórica.

[45] Desde 2006 estamos impartiendo, en la Universidad de Santiago de Compostela,  un curso de posgrado presencial y digital sobre Historia, Teoría y Método de las Humanidades y las Ciencias Sociales (www.usc.es/posgrao/posteoria/).

[46]  La primera vez fue -creo- en la conferencia del II Congreso (1999): “El retorno de la historia”, Historia a debate. I. Cambio de siglo, Santiago, 2000, pp. 153-173; sobre el concepto de historiografía inmediata, véase también “Defensa e ilustración del Manifiesto historiográfico de Historia a Debate”, Hablemos de Historia. Cuestiones teóricas y metodológicas de la historia, Argentina, nº 3, 2004, pp. 21-39; “L’historiographie et l’ histoire immédiates: l’experience latine de l’Histoire en débat (1993-2006),  Bilan et perspectives de l’histoire immédiate (Actes du Colloque International du GRHI, 5 et 6 avril 2006), Toulouse, 2007, pp. 29-32.

[47] Hagamos notar que, en esta temática de corrientes del III Congreso, la participación latinoamericana tiene lugar justamente sobre HaD  y desde HaD.

[48] Distinguimos la “memoria histórica activa”, reivindicada por los sujetos sociales y políticos de hoy (sería también el caso de la “Idea  histórica de España”)  para sí y sus antecesores, de la “memoria histórica pasiva” de Pierre Nora y sus lieux de mémoire (monumentos, lugares geográficos, etc.), asimismo interesantes, pero vacios de la historia humana, de la buena historia: “la historia quiere captar a los hombres. Quien no lo logre nunca será, en el mejor de los casos, sino un obrero manual de la erudición” (Marc BLOCH, Apología por la historia o el oficio de historiador, Etienne Bloch, edit., México, 2001, p. 57).

[49]  No se debería confundir  el ilustre precedente de la Histoire Inmédiate  Jean Lacouture de los años 70 (crónicas periodísticas), que no tuvo seguimiento alguno entre los historiadores, de la Historia Inmediata de Historia a Debate (de 2000 en adelante).

[50] Carlos BARROS, “¿Es posible una Historia Inmediata?” (2002)  en  www.h-debate.com/cbarros/spanish/articulos/mentalidades/inmediata.htm; La Historiografía y la Historia Inmediatas: la experiencia latina de Historia a Debate (1993-2006)” en  www.h-debate.com/Spanish/presentaciones/lugares/Toulouse/Toulouse_es1.htm; El estatus epistemológico e historiográfico de la Historia Inmediata" (2007)  en
www.h-debate.com/Spanish/presentaciones/lugares/montevideo3/audio.htm;
"La Historia Inmediata, un nuevo territorio del historiador" (2008) en www.h-debate.com/Spanish/presentaciones/lugares/venezuela/av.htm.

[51] Carlos BARROS, “La historia mixta como historia global” (2002) en (www.h-debate.com/cbarros/spanish/articulos/historia_medieval/mixta.htm.

[52] Esperamos que tenga algún seguimiento entre nosotros; el 21 de enero de 2000 lanzamos un debate digital sobre Historia Mundial / Historia Global que no tuvo demasiado éxito (http://www.h-debate.com/Spanish/a_hmundial.htm), a diferencia de la propuesta propia de Historia Inmediata, muy centrada todavía en las coyunturas nacionales, justo es reconocerlo (véase nota 60).

[53] Título del debate digital iniciado regularmente el 2 de mayo de 2001  y que ha tenido hasta hoy (mayo de 2009) 194 participaciones (http://www.h-debate.com/Spanish/a_hinmediata.htm).

[54] Véase el punto IV sobre la consolidación de la Historia Inmediata de HaD en  Primeras conclusiones; con  posterioridad al III Congreso de Santiago de Compostela se celebró en Maracaibo (Venezuela) , coordinado por José Luis Monzant y organizado por la Universidad Católica Cecilio Acosta,  el I Congreso Internacional de Historia Inmediata (28 de setiembre / 1 de octubre de 2008) (http://monzantg.blogspot.com/2008/09/i-congreso-internacional-de-historia.html); cuya segunda edición está prevista para el 28-30 de setiembre de 2009 (http://monzantg.blogspot.com/2008/11/primera-convocatoria-centro-de-arte-de.html); asimismo, en Bolivia, colegas de nuestra red han empezado a publicar una revista de Historia Inmediata.

[55] Incluida la epistemología de la escuela de Annales y del marxismo historiográfico difundido en los años 60-70, añadimos nosotros, que no incluían la opción de incluir el mismo presente en el campo de estudio de los historiadores.

[56] Una cosa es que haya que hacer  historia auténtica del presente, y otra muy distinta es olvidar que la investigación histórica en su mayoría, y no puede ser de otro modo, seguirá teniendo sus objetos decenas, cientos y miles de años atrás.

[57]  Sabemos,  desde 2000,  por nuestra experiencia digital (www.h-debate.com/debates/aamenu_def.htm), que los debates de historiadores sobre el aquí y ahora, incluso cuando la argumentación es más política, es un ejercicio útil y necesario de historiografía inmediata -y de sociología historiográfica- por su contribución al conocimiento real de nuestras comunidades académicas,  y a la construcción de un historiador colectivo basado en el pluralidad  -historiográfica pero también ideológica- y comprometido con su tiempo,  la mejor inversión desde luego para el futuro de nuestra disciplina.

[58] Además de la Mesa L. Pueblos indígenas, historiografía y actualidad  perteneciente al  apartado III de Historiografía Inmediata, que cuenta con un relevante trabajo de Josefa Salmón sobre la historiografía indigenista en Bolivia.

[59]  El papel de los presidentes de mesas fue, en bastantes casos, primordial para convertir los inicios formales  y dispersos en auténticos debates.

[60] En este sentido el III Congreso implica un claro avance: los debates digitales de HI en HaD, 2000-2009,  han respondido -como ya comentamos- en su mayoría a un ámbito nacional (si bien intervienen colegas de otros países), con las excepciones precisamente del 11 S (debate “Ataque EE. UU”) y del 11 M (debate “Masacre en Madrid”): otra paradoja continente / contenido tan característico de la transición siglo XX / siglo XXI, y  que se irá clarificando conforma el nuevo siglo se imponga.

[61] Escribimos en el temario explicado: “Teoría, historia inmediata  e historiografía sobre las finalidades  y los objetivos de la historia que vivimos y sus protagonistas: los ‘fines de la historia’ después  del ‘fin de la historia” (http://www.h-debate.com/congresos/3/temario/menu.htm); véase también el punto XIV del Manifiesto historiográfico de HaD; un ejemplo práctico, en este sentido, es la ponencia de Domingo Garí sobre anarquismo e  historia de la democracia participativa (objetivo altermundista).

[63] A tener en cuenta, al igual que otras contribuciones de este congreso, en la prevista revisión del Manifiesto historiográfico de 2001.

[64] Incluyendo los participantes de procedencia no hispana (nota 31).

[65] Tzvi Tal dijo: “Uno de los problemas de este congreso es que todo el tiempo proponemos la necesidad de los nuevos paradigmas”, Mesa P. América en la encrucijada histórica.

[66] María Jesús Cava en la Mesa I. Historias oficiales.

[67] “Este II Congreso consolida Historia a Debate como lugar de encuentro, discusión y consenso, experimentación, de los historiadores del mundo”, Historia a debate. I. Cambio de siglo, Santiago, 2000, p. 7.

[68]  Como ya dijimos (nota 13), lo venimos haciendo personalmente desde hace quince años ( La historia que viene, 1994), en artículos y ponencias consultables en la web personal www.cbarros.com (conectada actualmente a H-Debate), tanto en forma de textos como (últimamente) audios y vídeos de conferencias;  también mediante mis intervenciones como fundador y coordinador de HaD de cierre en varias decenas de mesas de presentación de HaD en universidades y países diversos (nota 28).

[69]  De manera indirecta e implícita, y no menos efectiva, colaboraron  todos los congresistas, cosa que desde aquí agradecemos, en el debate y reconstrucción historiográfica que pretende HaD en su tercer congreso, organizado con una metodología y un temario precisos con tal objeto.