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III Congreso Internacional Historia a Debate Santiago de Compostela

III Congreso Internacional Historia a Debate
Santiago de Compostela, 14-18 de julio de 2004



[Nota: la reseña se publicará en el nº 3 (2004) de la revista catalana  Arqueología, Historia y Viajes sobre el Mundo Medieval ]

Desde y contra la periferia científica, hacia el nuevo paradigma historiográfico:

 
III Congreso Internacional Historia a Debate
Jorge Maíz Chacón

Tres meses, son más que suficientes para reflexionar, retomar y pensar sobre la dimensión de determinados encuentros científicos. Mayor es el interés si cabe, si nos referimos a un encuentro sobre historiografía, los que se realizan son - verdaderamente - pocos y obedecen a divisiones geo-políticas, disciplinares o por especialidades, los cual nos transmite algunos estados de la cuestión pero pocas novedades. Así, del 14 al 18 de julio de este mismo año, bajo el incomparable marco geográfico de la ciudad de Santiago de Compostela, se realizó el III Congreso Internacional Historia a Debate. Como una peregrinación más, la reunión atrajo hasta la urbe a especialistas de todo el mundo. Las cifras, en un sentido empírico, son una clara y evidente muestra de la dimensión que tuvo el comentado encuentro. Un acontecimiento, convertido en macro-congreso físico (por la reunión en tierras gallegas) y virtual, con una difusión de las charlas a través de videoconferencia. También, aconteció en verdaderamente supranacional, con traducción simultánea de las charlas a francés, inglés y castellano, lo que suponía un esfuerzo y riesgo (tanto en lo que se refiere a medios humanos como económicos y de instalaciones) que se superó con creces. La apuesta, sin duda arriesgada, demostró la posibilidad de organizar verdaderos puntos de encuentro, físicos y virtuales entre especialistas, unas posibilidades que suelen asustar a cualquiera que emprenda la tarea de organizarlas. Se pretendió superar los objetivos planteados en los coloquios anteriores, para ello contaban con la experiencia del I (1993) y II Congreso (1999) respectivamente. Sin duda, la colaboración de las 430 entidades académicas de 33 estados diferentes, facilitaron las cosas y mostraron un claro ejemplo de entendimiento entre colegas, colectivos e instituciones.

La muestra, excelente simbiosis entre alguno de los más consagrados historiadores, y los jóvenes activamente críticos y participativos, ambos como individuos o como colectivo, se mostraron participativos en la reconstrucción del paradigma histórico. Bajo la idea común de debatir abiertamente el conocimiento historiográfico, las sesiones giraron en torno a tres grandes bloques temáticos: reconstrucción del paradigma, historiografía global, y los denominados paradigmas singulares (historia mundial, historia mixta, compromiso historiográfico, historia inmediata y fines de la historia). En todos, se llevaron a cabo interesantes y animados debates que prometen una gran actividad poscongresual. Historia a Debate, crece - a pesar de las vicisitudes - de forma imparable, ante ello, tampoco los medievalistas deberíamos quedar al margen. Bien sean modas (considerado por algunos), bien nuevos métodos y epistemologías, debemos participar todos en la reconfiguración de la ciencia que pretendemos procesar.

También, a nuestro entender, la madurez alcanzada, ha sido fruto de una mayor crítica interna que ha evitado el encasillamiento o el estancamiento ante determinados postulados. Del mismo modo, obedece a una dinamización y aceleración exógena, en la que acontecimientos históricos como los de Seattle (diciembre de 1999) o la reguerra de Irak (marzo de 2003) han jugado un papel importante. Algunas conciencias, parecen salir de ese largo letargo en el que los propios historiadores nos habíamos sumergido. La implicación en la denominada "Academia Solidaria", o en la Historia Inmediata, ofrecen procesos en los que el sujeto histórico es - en parte - partícipe desde varios puntos de vista. Historia a Debate, se volvió a presentar, ya que no podía ser de otra manera, como un foro libre y plural, como una red digital y como comunidad historiográfica, en definitiva como una evidente alternativa a las propuestas existentes. Sus conclusiones, expuestas a lo largo del encuentro, fueron claras y altas, a la vez que diversas, heterogéneas y complejas, pero encaminadas - con unos mínimos máximos - hacia un camino común.

En este sentido, destacar la participación de Etienne Bloch, que nos deleitó con una revisión de la obra del que fuera - para algunos -el mayor historiador del siglo XX; repasó la figura de su padre, Marc Bloch, fusilado por los nazis en 1944. El congreso, en parte, era todo un testimonio de su legado, como persona y como historiador, convirtiéndose la intervención de Etienne en toda una oda. Por su parte, el afamado economista Gunter Frank (que fuera asesor de Salvador Allende) analizó algunos de los acontecimientos más importantes acaecidos en los últimos años (del 11-S al 11-M): consideró la invasión de Irak como un fatal error histórico, no atribuible a un teórico choque de civilizaciones (Oriente-Occidente). En su opinión, estamos ante una civilización de carácter global, y como tal, debe ser interpretada de una manera muy distinta a la actual. Bajo estas premisas, el puertorriqueño Elpidio Laguna, aventuró una verdadera anglobalización mundial, como modo de protección y defensa utilizado por los grandes poderes mundiales ante determinados bloques antagónicos.

El medievalista y teórico, Carlos Barros, organizador del evento, auguraba el paso de la adolescencia, la verdadera configuración multinacional, multilingüística e inter-intradisciplinaria de la apuesta de Historia a Debate. Los planteamientos que viene desarrollando desde tiempo atrás, transmitieron un mensaje de esperanza en la Historia que está por venir. Una historia mixta, con la utilización de los nuevos medios de relación social (digital), que superen fronteras e idiomas, animados también a saltar de una vez por todas por encima de la superespecialización, que nos ha abocado a la pérdida de verdaderos referentes con los que afrontar de manera general, desde el medievo o desde la actualidad, nuestras verdaderas contradicciones. El brasileño Jorge Nóvoa, en este sentido argumentó la necesidad de ser partícipes y críticos con la sociedad en la que nos desarrollamos como individuos. Una interpretación, al igual que otras, que casi todos los presentes compartían, y cuando digo casi todos, lo digo  y afirmo a conciencia, puesto que parte del empuje y fuerza que Historia a Debate posee en las denominadas periferias, radican ahí, en la variedad y en compartir y discutir opiniones. Voces, que hasta hace poco no eran consideradas como tales, que no existían, los nadies como diría Eduardo Galeano.

Ciro Cardoso, llegó hasta tierras gallegas con un ánimo marcadamente positivo, su intención: animar a partícipes y oyentes a que se impliquen, a definir sus posturas, para poder realizar puntos de encuentro y debate sobre la sociedad y la cultura que analizamos. En nuestra opinión, tanto o igual de importantes, serían las aportaciones habidas en los debates de las tres salas simultáneas, por lo que su comentario no cabría por entero en estas páginas. Las más de doscientas ponencias y sus respectivos debates, son muestra evidente también del espíritu del evento. Para dar cabida a todas estas aportaciones, la organización editará - en formato digital e impreso - todos los puntos de encuentro y desacuerdos que se sucedieron. Más de cuarenta horas de material visual, y otras tantas en audio, más los habituales tres volúmenes de Actas, que sin duda, nos ayudarán a todos a reflexionar un poco sobre el pasado, el presente y sobretodo en el futuro de nuestra disciplina.

En definitiva, un excelente panorama que hace del III Congreso Internacional Historia a Debate, el más importante de los celebrados hasta el momento, lo convierten así en un referente global, y nos anima a todos aquellos que creemos en una historia crítica, renovada, útil y dispuesta a afrontar los nuevos retos que nos depara el siglo XXI. Nuevas formas en las comunidades de historiadores, sin jerarquías, que abarquen no sólo a los académicos o universitarios (docentes) de un ámbito de estudio, sino que se compagine con otros campos universitarios (sociólogos, antropólogos, economistas,...) o no, que estén en la vanguardia de la renovación y la crítica metodológica. La apuesta, por tanto, se presenta como continuadora, como debate permanente, activo y participativo frente a la crisis y estancamiento de los paradigmas consolidados. No podemos vivir al margen de la sociedad, de los problemas de la historia o de sus sujetos, eso es Historia a Debate, y en esa línea continúa hoy mismo trabajando.

Para más información:

Historia a Debate
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España
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