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III Congreso Internacional Historia a Debate Santiago de Compostela

IV Congreso Internacional Historia a Debate
Santiago de Compostela, 15-19 de diciembre de 2010

Dirección

 


 Ponencias aceptadas

Sección I. 2. Innovaciones paradigmáticas (historia mixta como historia global)

Autor

Alejandro Estrella González (Universidad de Cádiz, España)

Título

La historia social de la vida intelectual como espacio de convergencia intradisciplinaria.

Resumen

La mayor parte de los avances que han tenido lugar en la disciplina histórica han sido efecto de dos tipos de alianzas vínculos de la historia con otras disciplinas y nexos entre los propios géneros historiográficos. Por ejemplo, no cabe duda del nuevo horizonte que se abrió para la disciplina histórica cuando la historia tradicional que dominaba el panorama historiográfico del siglo XIX se abrió a comienzos del siglo XX a las técnicas y los procedimeintos de ciencias sociales como la sociología o la antropología. Pero también es cierto, por poner otro ejemplo paradigmático, el avance que supuso en cuanto a la forma de encarar viejos problemas -y, lo que es más importante, de generar otros nuevos-, el diálogo entre historia social e historia cultural que se ensayó desde mediados de los 60.

Privilegiando esta segunda línea intradisciplinaria, sin hacer dejación de la primera interdisciplinaria, me gustaría discutir sobre cómo llevar a cabo una convergencia entre la historia intelectual y la historia social. Entendida en su acepción tradicional como historia de las ideas, los beneficios que puede reportar la historia intelectual para la práctica de la historia social atañen a la necesaria labor de reflexividad sobre la que ésta, como cualquier otra disciplina que aspire al estatus de ciencia, debe fundarse. La historia intelectual se revela como un aliado inestimable capaz de reconstruir la genealogía de los conceptos que la historia social invoca en su práctica, permitiéndo en consecuencia a esta hacerse cargo de las dependencias teóricas que, normalmente de manera inconsciente, arrastra con el uso de tales conceptos.

Ahora bien, a mi jucio esta relación debe ser recíproca. A la hora de reconstruir esas genealogías conceptuales, la historia intelectual debe invocar a la historia social con el fin de comprender los procesos sociales -es decir, no estrictamente intelectuales- que convergen en la producción de ideas, concretamente en la elaboración de conceptos históricos. Esta función crítica que puede desempeñar la historia social se fundamenta sobre la convicción de que todo trabajo intelectual, como por ejemplo, la construcción de un relato historiográfico, constituye también una actividad social. Mi intervención argumentará esta afirmación y, sin olvidar los lazos transversales interdicisplinarios, explorará la posibilidad de desarrollar una historia social de la vida intelectual que revierta a su vez sobre la propia historia social, en tanto que la primera actuaría como ejercicio de reflexividad de la segunda. Para ilustrarlo me apoyaré en algunos ejemplos relativos al discurso historiográfico sobre las clases sociales. Concluiré defendiendo los beneficios que reporta para el historiador incorporar a su repertorio esa historia social de la vida intelectual como género historiográfico con entidad propia, nacido de la convergencia entre la historia social y la historia intelectual.