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III Congreso Internacional Historia a Debate Santiago de Compostela

IV Congreso Internacional Historia a Debate
Santiago de Compostela, 15-19 de diciembre de 2010

Dirección

 


 Ponencias aceptadas

  

Mesa G. Historia y cambio climático

Autor

Roberto José González Zalacain (Universidad de La Laguna, España)

Título

Sobre la inevitabilidad del cambio climático

Texto breve

Que el cambio climático es una realidad evidente que amenaza nuestro presente, pero sobre todo nuestro futuro, es algo que cada vez menos personas niegan. En las últimas fechas estamos asistiendo a una serie de manifestaciones públicas de antiguos gurús del negacionismo que aceptan que el cambio existe, y en algunas ocasiones también parecen asumir que el riesgo para el conjunto de la Humanidad es evidente. En los restantes parece ser simplemente una maniobra más para acumular ganancias económicas, pero ir por esa línea abriría otra línea diferente del debate a la que quiero plantear con esta modesta aportación.

En muchos foros se nos recuerda que este cambio climático es muy probable que sea simplemente uno más de los muchos que han acaecido en el planeta antes del desarrollo de la especie humana. De esta forma se exculpa a la acción humana de las posibles consecuencias que puedan tener sus actividades depredadoras a la hora de configurar el nuevo clima que se nos avecina.No es extraño encontrar en la prensa justificaciones en la historia preindustrial de catástrofes naturales como excusa para poder argumentar que, en realidad, el capitalismo y su modelo productivo no tiene culpa en todo este proceso. Incluso se nos recuerda por parte de ciertos sectores de creación de información que las sociedades humanas se han desarrollado en un período interglaciar que, si atendemos a la duración de los anteriores, es muy probable que esté llegando a su fin.

Estoy de acuerdo con algunas de las propuestas ya recogidas en este Congreso sobre la necesidad de abordar el acercamiento a este complejo proceso desde una perspectiva pluridisciplinar e interdisciplinar. En esta tarea la labor de los historiadores, a mi entender, ha de ir destinada en una doble dirección.

En primer lugar se han de tratar de conocer mejor los períodos de cambio en el clima y las reacciones de la población ante este fenómeno. Evidentemente nunca podremos establecer comparaciones mensuradas, pero sí atender a comportamientos sociales y utilizaciones por parte del poder y de la heterodoxia de todos estos procesos (milenarismo, castigos divinos...).Pero también debemos ayudar a proyectar una imagen hacia el futuro construida desde el convecimiento de que, aunque sea inevitable que la temperatura de la tierra varíe, tal y como ha sucedido otras veces en la historia (y antes de ella), lo que sí está en nuestra mano es crear unas condiciones sociales más justas que palien las posibles repercusiones del fenómeno, abogando además por un uso más racional de las energías y los recursos del planeta que mitigue en lo posible una realidad de la que, contra lo que puedan opinar algunos, el hombre es uno de sus principales causantes.