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Preguntas y respuestas ante un balance de la historiografia del siglo XX

Tema 1

 

Boris Berenzon Gorn

Facultad de Filosofía y Letras

UNAM, México

 

 

Preguntas y respuestas ante un balance de la historiografia del siglo XX

 

 

—Con el vaivén de los tiempos modernos ¿actualmente cómo se escribe la historia?

— Ahora de alguna manera lo que estamos haciendo es entender que el tiempo no se puede delimitar; nos estamos acercando a una era de globalización de los medios. Es decir, los historiadores pudieron ver la guerra del Golfo Pérsico por televisión, así tienen una interpretación inmediata. Aquí viene la respuesta también inmediata: cuál es la diferencia entre hacer periodismo y hacer historia. La diferencia es muy clara: el periodista se queda con una interpretación inmediata, el historiador hará una interpretación basada en la problematización del hecho y los sujetos que en él intervienen, es decir, un análisis continuo del cambio y la permanencia. Esta es la posibilidad de revitalizar la historia, de construir el pasado.

—¿Es un trabajo más profundo?

— Sí, además entiende, sin ser esencialista, que para poder comprender el México del Siglo XX hay que entender el México del XIX. Pero una cosa es entenderlo y otra querer ligarlos en un mismo eje. El siglo XIX marca el pensamiento del siglo XX, pero lo marca simplemente, el otro es un nuevo pensamiento.

—Romanticismo, independencia, neoliberalismo, ¿son términos que clasifican o definen civilizaciones?

— No estaría de acuerdo con el término "civilización", porque es muy positivista. Parecería que los pueblos mesoamericanos no eran una civilización, mientras que los griegos o romanos sí lo eran. Este es un problema del positivismo, ambos estarían en uno y podrían llamarse cultura. Con respecto a las delimitaciones, hay conceptos. Cada posición teórica tiene un discurso con distintos conceptos que se pueden ir aplicando para bien y mal. En México estamos muy acostumbrados, tristemente, a asumir los términos europeos y anglosajones e inmediatamente incorporarlos. Muestra de ello es la aparición del posmodernismo; durante dos décadas los historiadores se han dedicado a encontrar la historia posmoderna. En este país todavía era difícil hablar de la posmodernidad cuando la filosofía ha respondido a otras cosas. De alguna manera me preocupa también el neoliberalismo. Parece que el neoliberalismo es el fin del siglo. Yo creo que está por verse. De la misma manera que la posmodernidad fue una teoría que se desdibujó, habría que ver si el neoliberalismo no es un engaño teórico y económico.

—¿la teoría del fin de la historia?

— De ninguna manera. Ese texto de Fukuyama decía que la historia se había acabado, entre otras cosas; decía que fue por la desaparición de la Unión Soviética. Son modas que todos —mexicanos y latinoamericanos— copiamos. La historia está viva y cada vez más vital.

—¿La historia nos prepara para el futuro, si consideramos las experiencias? Es decir, ¿quien no conoce su historia está condenado a repetirla?

—Cuando Fidel Castro escribe La historia me absolverá, Castro triunfa y, en efecto, la historia lo absolvió. Por lo tanto, creo que la historia no condena, no da, no enseña; la historia da una conciencia. Usted me pregunta ¿quien no conoce su historia está condenado a repetirla? La respuesta es no. La historia es irrepetible, la conozcamos o no. Que la historia nos da una experiencia, tampoco es cierto. Lo que sí nos permite es conocernos y entendernos. Afortunadamente, la historia no tiene la virtud de predecirnos el futuro. La gran maravilla de la historia es que un mismo hecho puede ser revisado cuantas veces sea necesario y nunca se agota, porque en los trabajos historiográficos también interviene la creación; al intervenir la creación e interpretación cada historiador y cada generación dan un cambio. No son los mismos quienes estudiaron a Juárez a principios de siglo, a quien lo estudia a finales de éste. O quienes estudiaron a los Niños Héroes...en fin, van cambiando los enfoques.

—En ese sentido, ¿es más importante para el historiador analizar al individuo o a una sociedad?

—Su pregunta es muy buena porque son dos posiciones que se enfrentan. Para el materialismo histórico, habría que analizar a las grandes masas; para otras corrientes, habría que analizar al sujeto. En la verdadera historia está la interrelación de ambos, no puede haber ruptura. No se puede estudiar al sujeto sin estudiar a la sociedad en la que nace, y viceversa. Actualmente hacia allá van las nuevas corrientes, hay un retorno al sujeto.

—Para el próximo siglo, ¿cuáles son los nuevos horizontes de los historiadores?

—Sin duda alguna la microhistoria, la historia y la literatura, la historia regional, la historia y el psicoanálisis, la historia de la vida cotidiana, la historia y el cine, es decir, la apertura de las nuevas fuentes; éste es el camino de la nueva historia, para allá va, y la ruptura, con una visión anquilosada del pasado.