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Tema 14

Tema 14

Xavier Diez i Rodríguez.

Profesor de enseñanza primaria.

Colaborador habitual del diario El Punt.

III PROBLEMAS DE HISTORIOGRAFÍA.

14 Oficio de historiador.

LA BIBLIOTECA QUE NO PUDO SALVAR GUILLERMO DE BASKERVILLE

Principalmente los debates sobre historiografía se centran desde y por el mundo universitario, olvidando, demasiado a menudo a los que residen intelectualmente fuera de ella. Anteriormente eran viejos autodidactas, con una formación extraacadémica los que se dedicaban a investigar por su cuenta y a publicar más bien pocas cosas. En la mayor parte de los casos, éstos eran ignorados y despreciados desde las universidades, y gran parte de sus trabajos, perdidos para siempre.

En la actualidad, con la universalización de la educación superior, son los licenciados y postgraduados, con una excelente formación, pero que, por diferentes circunstancias quedan excluidos del mundo académico oficial los que heredan los problemas y la esasa consideración de los antiguos autodidactas. Hay quien habla de fuga de cerebros, pero, en la actualidad, en el ámbito de las ciencias sociales deberíamos hablar de derroche de cerebros, en el sentido que, a pesar de existir un gran número de investigadores sobradamente preparados, por cuestiones matemáticas, pocos son los elegidos que pueden dedicarse profesionalmente a la investigación, y a costa de su tiempo, esfuerzo e ilusión, deben compaginar su actividad laboral con su condición de historiadores amateurs.

Ante la imposibilidad de profesionalizar a todos los que lo desearían, esta ponencia, pone de relieve los principales problemas con los que se encuentran aquellos que tratamos de realizar investigaciones históricas y se señalan posibles vías para tratar de mejorar las condiciones de nuestra actividad. Los problemas pueden ser de índole material -una descripción de los principales obstáculos que hallamos en nuestro camino, como el tiempo, el dinero, o el difícil acceso a las fuentes- y de índole espiritual -básicamente la imposibilidad de encontrar un lugar bajo el frío sol de las instituciones académicas-.

Esta ponencia pretende sobre todo reivindicar nuestra propia existencia como historiadores y crear un debate sobre cómo debería ser nuestra relación con la historiografía. En el caso más pesimista, puede que la mayor parte de nuestros esfuerzos queden reducidos a cenizas, como la biblioteca quemada en El nombre de la Rosa, que ni Guillermo de Baskerville pudo salvar...