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Darío Gabriel Barreira (

Darío Gabriel Barreira (Univ de Rosario)

J.J. Ruiz Ibáñez (Univ de Murcia)

Las relaciones sociales reales como sujeto necesario de una historia que se pretenda total. Las dos muertes del archiduque Ernesto de Austria (Bruselas, 1595)

En nuestro trabajo partimos de la constatación que en la historiografía reciente de análisis social hay dos tendencias muy significativas: el interés por el funcionamiento del grupo social renovado (familia, linaje, parentela ficticia) y la descripción biográfica de las pulsiones individuales, con un cierto retomo de la historia que estudia a las personas "tal como han sido"

Estas dos tendencias han contribuido a la renovación de la historia social clásica, pero es preciso ir más allá y superar de una vez la falsa dicotomía entre individual y colectivo, entre mecanismos sociales y opciones particulares, e intentar insertar ambos elementos en un análisis total e integrador. Este "ir más allá" debe partir de la crítica constructiva de las limitaciones que estas formas de trabajo han puesto de manifiesto al consolidarse, y a continuación, apoyándose en sus logros, proponer una reorientación del foco de análisis de la historia social hacia lo que denominamos las relaciones sociales reales, como espacio que creemos idóneo para captar los mecanismos del pasado.

Para ello en nuestra comunicación utilizamos el ejemplo de dos personajes concretos: Antonio Crespo (un jesuita español en los Países Bajo a finales del siglo XVI) y Lucas Martínez Vegazo (un sinuoso y astuto encomendero altoperuano del mismo siglo). A través de estos casos pretendemos mostrar las limitaciones epistemológicas de conocer o "definir al hombre tal como ha sido", la mutabilidad de las relaciones sociales, los diversos medios y niveles de contacto personal, que el grado de complicación de la relación humana depende no sólo de la opción individual, sino también de su posición-relación con todos y cada uno de los otros individuos. Se trata de un medio multiforme, muy complejo y desde luego inestable.

Una vez marcadas las limitaciones que las formas de estudio ya clásicas han marcado, conviene definir que la cuestión central debería ser cómo se organizan las relaciones reales interindividuales desde un punto de vista múltiple y diacrónico. Al analizarlas desde una visión no estática se podrían superar tanto las limitaciones epistemológicas del análisis biográfico, cuanto las implicaciones mecanicistas del análisis de grupo social. ¿Significa esto que cuestionamos la validez del análisis de las estrategias?. Al contrario, no proponemos destruir el análisis, sino establecer una campo analítico más rico y no más limitado. En el que el foco del trabajo deje de ser biográfico y se desplace de los sujetos sociales, que ya hemos visto como son inahaprensibles, a las relaciones sociales que nos muestren su actuación operativa. El hacer hincapié en la