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Mesa D

Francisco Vzquez Garca

Universidad de Cdiz

SEXUALIDAD, HISTORIA Y POLTICA

  1. El problema puede formularse del siguiente modo: es legtimo realizar una investigacin histrica sobre el comportamiento y la construccin de las identidades sexuales, manteniendo a la vez una vinculacin prctica con los movimientos sociales (feminismo, minoras de eleccin sexual, etc..) en el campo de la poltica sexual?; cul es el modo idneo de articular ambas pertenencias de manera que sean mutuamente fructferas?
  2. As planteada, la cuestin slo puede ser afrontada en el marco ms general de la discusin clsica sobre el lugar de los juicios de valor en el campo de la investigacin social. Desde mi punto de vista, deslindar la investigacin cientfica del partidismo no equivale a abstenerse de toda toma de posicin. Lo que debe evitarse en la investigacin es encubrir las proposiciones evaluativas o normativas que se compartan bajo la apariencia de proposiciones fcticas. En ningn caso se deben hacer pasar las preferencias personales como si se tratase de tendencias inevitables de la historia.
  3. Las proposiciones formuladas en el curso de una investigacin se deben regir siempre por las reglas profesionales de la comunidad cientfica, en este caso, las que componen el oficio del historiador. Un ejemplo: Qu valor es ms importante, la igualdad de sexos o el orden y la salud pblicos?; se debe entonces reglamentar, prohibir o simplemente tolerar la prostitucin?; toda relacin sexual con menores implica un abuso de poder?; es siempre la pornografa una agresin contra la dignidad humana?. Estas cuestiones, que conciernen a los fines de la accin (valorativos o prescriptivos) no pueden en ningn caso dirimirse a travs de la investigacin histrica, aunque el estudioso tenga su propio punto de vista tico y poltico al respecto. La vocacin poltica del historiador, su libido dominandi, tiene siempre que subordinarse a las reglas del saber, sublimndose en la libido sciendi impuesta por la comunidad cientfica.
  4. Esto no significa: a) que el historiador de la sexualidad no asuma una funcin tica y poltica al participar en la elaboracin de una memoria colectiva (a menudo de colectivos olvidados o estigmatizados por la historia establecida); b) que la investigacin histrica no tenga como punto de partida una relacin con valores; c) que el historiador no pueda analizar cientficamente las consecuencias empricas que se han seguido de la eleccin, no de fines, sino de ciertos medios en poltica social (decisiones legislativas en materia familiar y de conducta sexual , por ejemplo). En este caso, los resultados de sus investigaciones pueden ser de utilidad en el campo poltico.