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SEGUNDO CONGRESO INTERNACIONAL

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" HISTORIA A DEBATE"

MESA REDONDA: « ¿ Para qué sirve la Historia, hoy?

G.- El historiador, la ética y el compromiso social

Ponente: Susana M. LOPEZ

Departamento de Historia Univ. Nac. de la la Patagonia- Sede Trelew ( Argentina)

Hoy vivimos el ajuste neoliberal con todas las consecuencias dramáticas que conlleva, más aún en America Latina y Argentina.

Los historiadores, que estudiamos las sociedades y m transformaci ones tenemos un compromiso ético ineludible de intentar transformar la realidad en que vivimos.

Esto mismo sostenía Josep Fontana en 1982 ( Historia. Análisis del pasado y proyecto social ), cuando proponía: " comenzar a construir a un tiempo, la nueva historia y el nuevo proyecto social, asentados en una comprensión crítica de la realidad presente"

El mismo autor, más recientemente, dice que: « un historiador tiene la obligación de investigar con las herramientas de su oficio los grandes problemas de su tiempo para ayudar a otros a entenderlos y entre todos resolverlos". Se refiere al análisis de una dimensión temporal larga, que es propia del trabajo del historiador.

Y agrega: " Todo análisis crítico de los problemas de nuestro tiempo incomoda, pero vale la pena" ( en Conferencia " Perspectivas de la Historia Económica". XVI Jornadas de Historia Económica, Sept. 1998. Univ. de Quilmes Arg.)

Es cierto que el historiador incomoda, porque vivimos en un tiempo en, que se quiere instalar el olvido . Pedro Orgambide, escritor argentino contemporáneo, en su relato « La mulata y el guerrero " cuenta que el conquistador español vuelve a México en la actualidad con su armadura y todo y en un pasaje de la obra, le narra a la mulata que en su época los poetas eran peligrosos. La mujer lo pregunta por qué y Cortés respondo: « Porque eran la memoria".

¿ Qué olvidar y qué recordar? Dificil elección la de los historiadores.

Tiene que ver con los "usos de la memoria", como diría Ricardo Forster en un artículo que lleva ese título: "Como individuos y como sociedad permanente estamos escribiéndonos, es decir, borrando y volviendo a narrar, hasta encontrar las historia que nos acomoda, aquella que nos permite vivir con el pasado sin experimentar el isoportable sentimiento de lo vivido, de aquello que hicimos o de jamos de hacer. La ética de la memoria se constituye como fortaleza de un presente que suele asumir dos estrategias opuestas y complementarias: el rechazo del pasado recordado como tiempo aciago, o su reivindicación como tiempo ejemplar o heróico; ambas narraciones oscurecen la historia o la llevan hacia el campo de la ficción" (En Revista CONFINES, Bs, As, Sept de 1996, año 2, nº3, pág. 53)

Complicada tarea la del historiador, más aún cuando no quiere sólo escuchar a sus representantes privilegiados, sino las otras voces olvidadas de la historia.

Walter Benjamin nos recuerda que la historia es la violencia que el discurso de los vencedores hizo de ella y, refiriéndosze a la tarea que le cabe al materialismo histórico, dice que es "pasarle a la historia el cepillo a contrapelo" (W. Benjamin, tesis de la filosofía de la historia", 1873. 182)

Pero es el carácter del historiador de participante activo en el rescate y ejercicio de la memoria lo que debe impulsarlo a comprender la realidad en la que vive, para poder intervenir en ella y transformarla. Como dice Alberto Pla: "para un científico social, como es el historiador, no hay nada más bello que sentirse parte del futuro, aunque su investigación se centre en conocer el pasado. Los hay que son parte del sistema de opresión, sobrevivientes de un pasado sin historia. Los hay que buscan integrarse a ala historia del mundo kque avanza hoy a un destino mejor, a partir del conocimiento de ese pasado". ( Alberto Pla, Historia y socialismo. CEAL, 1988 : 58)

También Moreno Fraginals nos recuerda:

"Quien no sienta la alegría infinita de estar aqui, en este mundo revuelto y cambiante, peligroso y bello, kdoloroso y sangriento como un parto, pero como él, creador de una nueva vida, está incapacitado para escribir historia" (En la Historia como arma. 1982: 22)