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Raquel García Bouzas

Mesa I

 

Raquel García Bouzas .

Instituto de Historia de las Ideas, Uruguay

En la Universidad de la República, ha sido tradicional la formación de profesores en el propio trabajo docente, dentro de cada cátedra o especialidad. Los candidatos a docentes ingresan por llamados a aspiraciones, generalmente ascienden de los grados 2 y 1 ayudantes o asistentes, a los grados 4 y 5, encargados de las cátedras. En algunas Facultades existen cursos de preparación pedagógica para aspirantes, pero ellos son insuficientes para atender los requerimientos de una buena formación docente para el nivel superior.

Por otra parte, nuestros catedráticos más importantes en Historia son en una buena proporción egresados de un centro de formación de profesores, el Instituto de Profesores Artigas, accediendo luego a las tareas de investigación y docencia universitarias, por méritos derivados de su obra historiográfica y su actuación docente. No sucede lo mismo en otras disciplinas del curriculo universitario.

Otra particularidad de nuestra comunidad académica es la muy reciente posibilidad de acceso a cursos de posgrado, y a algunas maestrías vinculadas a la especialidad. Por ello, la mayoría de los historiadores profesores universitarios han ascendido por concurso y no tienen más títulos que el de profesor de enseñanza media. Algunos de ellos son de prestigo internacional, como José Pedro Barrán o Benjamín Nahum, pero para los menos conocidos esta escasez de titulación universitaria es un inconveniente para su acreditación en el exterior.

Por otra parte, esta particularidad histórica de nuestra comunidad lleva a una larga carrera docente, en la cual cada ascenso llega a menudo en términos de década.Esta situación está en proyecto de cambio con una reforma universitaria recientemente anunciada, limitada desde luego por los escasos recursos presupuestales con que cuenta la educación pública.