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DE CMO UNA AAGAZA PUEDE CONVERTIRSE EN VERDAD HISTRICA

Mesa J

Jos SANTOS PUERTO

Univ. de La Laguna

DE CMO UNA AAGAZA PUEDE CONVERTIRSE EN VERDAD HISTRICA

No es excepcional que la obsesin por el consenso metodolgico de escuela, por la formulacin de las hiptesis --indicio, se dice, de rigurosidad y cientificidad--, o por el documento que prueba los hechos, desoriente al investigador de la historia, que llega a olvidar que la realidad estudiada est frecuentemente enmascarada por juicios apriorsticos y por supuestas verdades. Quiero ilustrar esta idea con un ejemplo personal.

En 1993 pens en publicar la correspondencia mantenida por el padre Sarmiento con su amigo el duque de Medinasidonia, como homenaje berciano al tricentenario de su nacimiento. Un par de aos antes haba comenzado a estudiar su ideario pedaggico. Saba, por tanto, que los originales estaban perdidos desde el siglo pasado, como perdida estaba la copia ms cercana de sus escritos. Sin embargo, me encontr con algo sorprendente: los volmenes perdidos estaban donde tenan que estar, en el archivo de quien los haba mandado copiar.

Como solamente apliqu la lgica natural para dar con ellos, comenc a preguntarme qu circunstancias haban perturbado la lgica de quienes haban buscado los manuscritos antes que yo. Slo haba una respuesta: tres de los 18 volmenes de que constaba la coleccin original estn hoy en otro lugar, sin que hubieran sido vendidos, ni cedidos, ni prestados. Por eso estuvieron perdidos los restantes durante ms de un siglo, sin que los estudiosos de Sarmiento fuesen conscientes ni advirtiesen que estaban aceptando una aagaza interesada. Aagaza y trapacera del estn perdidos que, a fuerza de repetirse y citarse a pie de pgina, termin convirtindose en una verdad histrica.

A partir de entonces comenc a pensar que quizs el apriorismo y las verdades supuestas podan estar oscureciendo tambin las investigaciones sobre nuestra ilustracin. Y que la lgica apriorstica poda estar certificando la simplificadora y monocorde imagen de nuestro movimiento ilustrado como un grupo de funcionarios pragmticos y utilitaristas, enfrentados a un pas de siestas, panderetas, toros, botijos, santos, reliquias y procesiones.

El desarrollo de mi investigacin tom un rumbo distinto del que inicialmente haba previsto. El estudio de un ilustrado se convirti en una revisin de la ilustracin. Una tesis acerca de ideas y principios pedaggicos termin siendo un estudio de la historia de la infancia y de la escuela. El pragmatismo de la ilustracin desemboc en el ensueo de la utopa. Posiblemente una de las pocas maneras de descifrar los arrinconamientos y desprecios a los que hubo de hacer frente Sarmiento. Y de intentar comprender el incomprensible olvido que la historiografa actual muestra para con uno de hombres importantes de nuestro siglo ilustrado.