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Dr. Sergio Guerra Vilaboy
Universidad de La Habana


La historiografia latinoamericana de fines del siglo XIX y
principios del XX


A fines del siglo XIX y principios del XX surgi¢ en Am‚rica
Latina una generaci¢n de historiadores, impactados por la
filosof¡a de Comte y el evolucionismo spenceriano, que se dio
a la tarea de intentar convertir la historia en una ciencia,
en reacci¢n a la forma subjetivista de historiar prevaleciente
hasta entonces. En una coyuntura marcada por el contraste
entre el atraso latinoamericano y el desarrollo industrial de
Norteam‚rica y Europa occidental, la llamada historiografia
positivista consider¢ a estas regiones como patrones de
civilización y muchas de sus obras sirvieron para avalar
regimenes dictatoriales como los de Porfirio Díaz en México o
Juan Vicente Gómez en Venezuela, que cre¡an necesarios para
impulsar el progreso de sus respectivos pa¡ses. En esas
condiciones el positivismo, con su programa de desarrollo,
ense¤anza y orden, fue interpretado por muchos
latinoamericanos como un modelo, democr tico-burgu‚s, racional
y moderno, para los atrasados paises de este subcontinente.
La filosof¡a de Augusto Comte --con su propuesta de "amor,
orden y progreso"--, tuvo por tanto, junto al evolucionismo
social de Herbert Spencer, una enorme repercusi¢n en la
Am‚rica Latina y se convirti¢ en el paradigma dominante de
toda una generaci¢n de pensadores e historiadores
latinoamericanos, tema al que est  dedicada esta ponencia.
Exponentes de ellos fueron personalidades intelectuales de
envergadura como el "cient¡fico" mexicano Justo Sierra o los
venezolanos Laureano Vallenilla Lanz, Pedro Manuel Arcaya y
Jos‚ Gil Fortoul. Al mismo tiempo, una rama de la
historiograf¡a positivista se enrumb¢ hacia posiciones
antinorteamericanas y/o de reivindicaci¢n del legado hispano
(Cesar Z£meta, Carlos Pereyra, Rufino B3,anco Fombona, Emilio
Roig de Leuchsenring, Am‚rico Lugo, Nanuel Ugarte, Vicente
S enz), mientras otra se dejaba arrastrar por las concepciones
del pensador argentino Domingo Faustino Sarmiento, y muy en
particular por la filosof¡a del Conde de Gobineau y Le Bon,
para considerar que las taras de razas inferiores o las
producidas por el mestizaje eran las responsables de la
degeneraci¢n de este "Continente enfermo" (Carlos Octavio
Bunge, Alcides Arguedas, Gabriel Rene Moreno, etc.).
por conseguir coordinar desde la Universidad las vocaciones y
los esfuerzos de tantos y tantos historiadores de vocaci¢n y
de rabia que ni est n ni podr n estar en ella. Y para ello
hacen falta dos cosas: trabajo, mucho trabajo por parte de los
profesores Universitarios, y medios de retribuci¢n que creen
el incentivo material y den el reconocimiento merecido a esos
investigadores que est n fuera del sistema.