Aniversario


Ha muerto Howard Zinn


Otra historia es posible: Howard Zinn (1922-2010), in memoriam

A finales del pasado mes de enero fallecía en la localidad californiana de Santa Mónica, nadando tranquilamente, por cierto, Howard Zinn, destacado intelectual estadounidense, historiador, pero también veterano de guerra, pacifista, activista social, dramaturgo, y una de las voces críticas más interesantes en la Norteamérica del siglo XX. La lista de notas necrológicas que se pueden encontrar en Internet habla por sí sola de su influencia y su prestigio (isr).

Nacido en Brooklyn (Nueva York), fue piloto de bombardero en la II Guerra Mundial, experiencia que le condujo a un decidido pacifismo, activista social desde muy temprano, y profesor universitario durante varias décadas, las últimas como profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Boston. El título de su autobiografía, You can’t be neutral on a moving train (No puedes ser neutral en un tren en marcha) es todo un programa de acción política y social y Zinn lo explicaba así: »Yo le decía a mis estudiantes, al inicio de mis clases: no puedes ser neutral en un tren en movimiento. Eso es el mundo y ya se está moviendo en ciertas direcciones, muchas de ellas aterradoras. Los niños están hambrientos, la gente se está muriendo en las guerras. Ser neutral ante tal situación es colaborar con todo este drama».

Autor de más de una veintena de libros, innumerables artículos y cientos de conferencias e intervenciones públicas, Zinn se convirtió en una referencia historiográfica ineludible, y también en un inesperado éxito de ventas, con su obra A People’s History of the Unites States: 1492 to present. Este libro, que tiene traducción española (La otra historia de los Estados Unidos (desde 1492 hasta hoy), HIRU, Hondarribia, 19992), es una historia escrita desde una perspectiva notablemente alejada de los parámetros tradicionales de la historia estadounidense, la perspectiva de los indios norteamericanos, de los esclavos, de los trabajadores de la industria, de los soldados, de las mujeres. Una historia “desde abajo hacia arriba” que, desde su publicación en 1980 y con un millón de ventas, constituyó un revulsivo frente a uno de los imaginarios colectivos más épicos, chovinistas y triunfalistas, como es el de la historia “oficial” estadounidense. En el capítulo primero del libro, “Colón, los indígenas y el progreso humano”, Zinn incluye una breve digresión (pp. 16-20) sobre su concepción de la historia y su punto de vista al escribir esa otra historia de los Estados Unidos. Un par de párrafos pueden ser suficientes para apreciar el interés de su perspectiva:

El hecho de enfatizar el heroísmo de Colón y sus sucesores como navegantes y descubridores y de quitar énfasis al genocidio que provocaron no es una necesidad técnica sino una elección ideológica. Sirve se quiera o no- para justificar lo que pasó.

Lo que quiero resaltar aquí no es el hecho de que debamos acusar, juzgar y condenar a Colón in absentia, al contar la historia. Ya pasó el tiempo de hacerlo; sería un inútil ejercicio académico de moralística. Quiero hacer hincapié en que todavía nos acompaña la costumbre de aceptar las atrocidades como el precio deplorable pero necesario que hay que pagar por el progreso (Hiroshima y Vietnam por la salvación de la civilización occidental, Kronstadt y Hungría por la del socialismo, la proliferación nuclear para salvarnos a todos). Una de las razones que explican por qué nos merodean todavía estas atrocidades es que hemos aprendido a enterrarlas en una masa de datos paralelos, de la misma manera que se entierran los residuos nucleares en contenedores de tierra.

El libro está dirigido de forma consciente a un público amplio y no necesariamente especializado, carece de notas y está escrito de forma particularmente clara y ágil. Aunque distinto literariamente, a mí me ha recordado en cierta medida a las Memorias del fuego de Eduardo Galeano. Una prueba palpable de que leer historia no tiene por qué estar reñido con el placer. Está también muy documentado y en la bibliografía Zinn señala que está basado en más de veinte años de docencia e investigación y también de participación en distintos movimientos sociales, beneficiándose de un trabajo de renovación historiográfica que ha dado nueva voz a los negros, los indios, las mujeres y la población trabajadora en general.

Ideológicamente Zinn se proclamaba anarquista y reivindicaba abiertamente, algo bastante inusual en Estados Unidos, el socialismo. Un socialismo bastante alejado de grandes cataclismos revolucionarios, contra los que prevenía, y más ligado a una acción cívica crítica permanente, a la construcción de redes y colectivos sociales autónomos, desligados de las burocracias partidistas y las maquinarias electorales. En una reciente entrevista en The Nation, una publicación progresista estadounidense, en la que se pedía a diferentes activistas, académicos e intelectuales un balance sobre el primer año de Obama en la Casa Blanca, recogida en la revista electrónica sin permiso, Zinn manifestaba su escepticismo hacia Obama e insistía en que la clave de un giro en su política sólo podría residir en la acción de un potente movimiento social.

Si a alguien le asustan las bastantes más de 500 páginas de La otra historia de los Estados Unidos puede probar con una obra deliciosa, Marx en el Soho, una breve obra teatral en la que juega con un Marx que ha obtenido permiso para regresar a la Tierra y que, por error, aparece en el Soho neoyorquino. Se trata de un monólogo en el que Marx revive distintos momentos políticos de su tiempo, alude a sus difíciles circunstancias familiares, y opina a partir de las noticias que puede leer en periódicos actuales. Todo ello con dominio del tema y el personaje, lucidez crítica y buen humor.

Antonio Duplá Ansuategui
Universidad del País Vasco/ Euskal Herriko Unibertsitatea
Vitoria, España