Debates


¿Qué historia vamos a enseñar en el nuevo siglo?


 
Apreciados colegas:
 
Los saludo afectuosamente y deseo llamar la atención de todos ustedes en este importante debate sobre la ciencia de la historia y su razón de ser, y ofrecer respuestas a las necesidades sociales que nos plantea la realidad del presente y futuro.
 
La discusión académica sobre historia-género, historia-cine, historia-museo y otros temas, me parece de suma importancia, sin embargo, creo que el debate debe ir más allá de sus significados conceptuales, y proyectarse hacia el para qué de todo este intercambio de ideas sugerentes y hasta polémicas. Es decir, hay la necesidad de esclarecernos e ir desarrollando y profundizando nuestros niveles de conciencia como profesionales, de que la historia tiene que servir a los intereses colectivos del país y del mundo. Por tanto, la población, particularmente los jóvenes (incluyo a los niños y adolescentes) debe ser sensibilizada y motivada - yo diría concientizada- para conocer de manera crítica los resultados de las investigaciones históricas, e ir lográndose la formación de ciudadanos democráticos, patriotas, solidarios, justos y libres y con una praxis humanista y transformadora, en la construcción de un futuro cualitativamente superior para toda la humanidad.
 
Justamente la institución especializada en la formación de la personalidad es la escuela (inicial, primaria y secundaria). Es en ella - entre otras instituciones- donde trabajan los docentes, quienes son los que deben procesar la ciencia histórica con el currículo y la didáctica de la historia para desarrollar en los alumnos la ansiada conciencia y praxis histórica para los fines de desarrollo social. En todo este proceso pedagógico, es supervalorable el trabajo del historiador, quien vendría a
ser como el eslabón en la enseñanza-aprendizaje. Se trata de llevar la ciencia histórica a la escuela para formar la conciencia histórica en los alumnos. Por supuesto que no se trata de que el historiador (investigador) reemplace al maestro; sino que haya un vínculo estrecho entre ambos profesionales. El historiador investigando la verdad histórica y los escolares procesándola de manera crítica, con la mediación de los maestros; el investigador escribe pensando en el futuro y los alumnos orientados ya, irán construyendo ese futuro, por supuesto al lado de su pueblo.
 
Hasta pronto,
 
Carlos Rojas Galarza
Profesor de la Universidad Nacional de Educación -La Cantuta- Lima -Perú.