Debates


Historia de la Guerra Civil Española

 
[ Repuesta a Cardells]

El infierno está empedrado de buenas intenciones decía mi señor padre que en Gloria esté. Así que si de evitar malentendidos historiográficos se trata cuente vd. siempre conmigo.

El Diario de Sesiones de las Cortes españolas es sin duda una fuente primaria de primer orden, ahora bien "eso" que dice vd., de que recoge con fidelidad las intervenciones de sus "señorías" (algunas no tanto) no sé de dónde se lo ha sacado, consta con fidelidad en tal fuente lo que el presidente considera que debe constar. No encontrará vd. los exabruptos y las barbaridades aludidas, que debe de ser lo que a vd. le parece tan interesante y que allí se prodigaban con lamentable exceso. Los jabalíes proliferaban por doquier. Habría sido de extraordinario interés historiográfico, que por cortesía parlamentaria no hubiese sido censurado algún que otro célebre debate parlamentario. Son magníficas sus recomendaciones instando a que no debemos obviar esa fuente. A mí solo no se me habría ocurrido.

¿Se ha caído vd, del guindo hace cinco minutos? Lo digo porque, ¿qué profesional de la historia obviaría las fuentes primarias? Lo que pasa es que hay que saber leer, saber interrogarlas una vez puestas en su contexto y debidamente contrastadas con todas las demás posibles. Esto debería saberlo vd. como profesional de la historia que aparenta ser. De hecho, se encuentran crónicas parlamentarias más fieles a la realidad de los hechos en algunos periódicos de época que conseguían burlar a la censura más que en el propio Diario de Sesiones. A veces, algún espabilado se hacía con un ejemplar de periódico que para el caso documentaba mejor que el propio Diario lo que en el hemiciclo había pasado antes de que la policía retirara la edición de los kioskos.

Desgraciadamente no puede documentarse TODO. Ya nos gustaría. ¡Menos mal que a efectos didácticos nos recuerda vd. lo de Gil Robles...!, (gran descubrimiento) pues aunque no lo diga o lo cite literalmente a buen entendedor (y mínimamente conocedor) pocas palabras bastan. Si para "documentar" la realidad de los desordenes públicos de entonces se ampara vd. en el famoso informe Gil Robles estamos aviados... Y si para "demostrar" la veracidad y honorabilidad de Calvo Sotelo o la lealtad republicana de todos los militares de entonces se confía a su palabra seguimos estando aviados, amigo.

Me da no sé qué tratar de informarle un poquito acudiendo a mí mismo que es a quien mejor conozco. Perdone que se lo diga y creo que ya se lo dije en anterior ocasión, pero por la institución donde se gana vd,. la vida (de tan inequívoca impronta religiosa) y por lo que puede inferirse de sus agudos comentarios en este foro..., me da la sensación... ¡y por favor, corríjame si me equivoco!, que anda vd. un poco intoxicado de lecturas de Pío Moa (la gran revolución historiográfica española del siglo XX según el señor Stanley G. Payne...) o quizás de su maestro D. Ricardo de la Cierva, el mejor historiador español a años luz según otra lumbrera, palmero suyo en este caso, lo que quizás devalúe un poco tan perspicaz comentario.

Pues bien, y pérdóneme de nuevo la autocita (pero así dispone vd. de un poco de contraste de pareceres). Tómese la molestia de leer un monográfico "Así fue el 18 de Julio", número doble extraordinario de una revista de historia pionera, ya desaparecida (lo que como es vd. ávido consultor de hemerotecas no será un impedimento infranqueable) TIEMPO DE HISTORIA, núms. 80-81. Madrid. Julio-Agosto de 1981. Allí encontrará -y ya ha llovido- entre otros un artículo escrito sobre esa fuente que tanto le gusta y citada textual y generosamente (y no de oídas o por citas indirectas como hace ese crack historiográfico aludido cuando sienta cátedra) "Un prólogo parlamentario El debate del 16-6-1936. Calvo Sotelo y Casares Quiroga" (pp. 54-67) de un tal Alberto Reig Tapia. Así dispone vd. de otra perspectiva y puede sujetarse mejor al guindo.

Un cordial saludo--

Alberto Reig Tapia
Catedrático de Ciencia Política
Facultad de Ciencias Jurídicas
Av. Catalunya, 35 (Campus Centre)
Universidad Rovira i Virgili.
43002 Tarragona