Debates


Historia de la Guerra Civil Española

 
El formidable alegato del prof. Alberto Reig, he de reconocerlo, ha sido lo mejor que he leído este verano. Y no sólo porque el tema sobre el que versaba, la Guerra Civil y sus "interpretaciones", es de por sí fascinante, sino por algo que creo que es más importante, y sobre lo que Miguel Sánchez ha incidido muy ajustadamente: el PROBLEMA -así, con las mayúsculas que significan "grito" en internet- de la divulgación de la historia. De la difusión de los conocimientos. De la rentabilidad social del oficio del historiador.

Pongamos el siguiente caso. Imaginemos a unos eminentes médicos investigadores, que tras arduos años de tarea y miles de millones gastados, logran por fin la cura del cáncer, o del sida, me da igual. Pero resulta que una vez hacen esto, se dedican a darse paseos con su éxito de congreso y congreso, para recibir el aplauso de sus colegas, pero se niegan en redondo a que su descubrimiento se aplique con enfermos de verdad y salve vidas.

¿Sorprendente? ¿Imposible?

Hagamos unos pequeños cambios. Donde dice médicos, pongamos historiadores y, con las salvedades oportunas -nunca conseguiremos miles de millones, no seamos incautos-, esto es lo que está pasando en nuestra profesión. Vivimos, por así decirlo, en el desprecio de la historia por el objeto social de sus investigaciones. Los historiadores tenemos el prestigio de nuestros corrillos, nos morimos de gusto cuando recibimos alabanzas en petit comité, escribimos para los cuatro colegas que son a su vez aquellos de los que somos sus únicos lectores. Y allá a lo lejos, fuera de nuestra fortaleza científica, quedan los ignorantes, la plebe, aquellos que nada saben de lo que hacemos, y nada han de saber de nuestros labios ni de nuestra pluma. ¿Autosuficiencia engreída? ¿Elitismo intelectualoide? Eso sí, a fines de mes queremos nuestro sueldo de profesor, catedrático o lo que seamos, con sus dos pagas extras, pagados religiosamente con el dinero y los impuestos de esa misma plebe que despreciamos.

¿Y si alguien quiere cambiar las cosas? ¿Y si alguien cree que el historiador tiene que ser, además de un investigador "puro", un "divulgador contaminado"? Pues que se vaya olvidando de su promoción "laboral". Sus colegas no lo tendrán en cuenta. ¿Ha escrito usted una obra excelente, amena, bien documentada y mejor compuesta que ha permitido que miles de personas sepan algo más del pasado y comprendan un poco mejor el mundo en que vivimos? Lo suyo no vale nada, eso no es cosa de historiadores. ¿Ha escrito usted un artículo sobre las opiniones de un eximio alcalde vizcaíno en época de la Restauración sobre la importancia del cultivo de la patata en una revista japonesa de difusión más que dudosa? Pues felicidades, eso es investigación como Dios y los cánones mandan, y además internacional, que vende más, aunque la próxima vez procure que el artículo esté en inglés, da más caché

Y luego nos quejaremos de que salgan Píos Moas o personajes por el estilo. Lo extraño es que no salgan a millones. Y mientras tanto, nosotros seguiríamos a lo nuestro. "¿Oye, has visto mi nuevo artículo en "Banana's Historical Review"". "Sí, muy bueno, estoy preparándote una respuesta en "Histoire des fruits tropicales". Ya nos veremos en el próximo congreso".

Oscar Alvarez Gila
Euskal Herriko Unibertsitatea