Debates


Historia de la Guerra Civil Española

 
Querido Xavier Diez:

Estamos de acuerdo, pues, en lo fundamental.

Convenía publicar el manifiesto contra la "historia oficial" de la guerra civil desde el punto de vista de una historia más plural, y por lo tanto más objetiva, de los acontecimientos políticos, sociales y militares de  los años 1936-1939.

El texto tiene, en mi opinión, una gran virtud y un gran defecto, y espero que en el futuro no sean características inseparables.

La virtud del manifiesto es, insisto, está en el texto, reivindicar a "anarquistas, poumistas y masas revolucionarias"  marginados (cada vez menos, como bien dices, sobre todo el anarquismo) en la "historia oficial", asumiendo el redactor implícitamente la "posición de clase" y "revolucionaria" del POUM y de la CNT frente al PSUC, PCE, PSOE, catalanistas y demás fuerzas del Frente Popular.

El defecto del manifiesto es el lenguaje empleado tachando de "mandarines", "funcionarios de la burguesía", "falsificadores de hechos", "partidarios de Pinochet", "representantes de una historia académica mema" nada menos que a Antonio Elorza, Marta Bizcarrondo, Julian Casanova, Santos Julia (todos ellos, por cierto,  ponentes en el I Congreso Historia a Debate y además amigos), entre otros.

Ya sé, Xavier, que tu no estás de acuerdo con el tono del documento, ni yo, y tu lo firmaste y nosotros lo publicamos, pero no todo el mundo es tan tolerante con las descalificaciones, y hay que comprenderlo. Nos quejamos de que no hubo debate posterior, pero ¿realmente el manifiesto de Guillamón buscaba el debate? Sinceramente, creo que no.

Tampoco buscaba el debate F. Prim, desde el otro lado, sin embargo hay discusión sobre el contenido y el continente de su mensaje desabrido contra los guerrilleros. La razón es que, en mi opinión, la lista crece y madura y no se hurta ya ningún debate importante, que tenga base histórica real, por muy desagradable que se presente. El problema de las malas formas es para el que las practica, como se está demostrando, porque pierde claramente la razón que le podía asistir.

En fin, cada vez que hay auténtica polémica en este debate (el segundo desde que nació la lista) se pone en evidencia para mí que la historiografía española no ha logrado investigar por igual entusiasmo y con el mismo rigor el bando republicano y el bando franquista, los partidos gubernamentales y los movimientos disidentes del Frente Popular, integrando en una verdad superior, plural pero no neutral, crítica pero autocrítica, la explicación del estallido de la guerra, su desarrollo y su consecuencias, sesenta años después.

Me encantaría, por supuesto, estar equivocado con esta crítica que hago a los colegas contemporaneístas y ser rectificado por alguno de ellos en próximos mensajes.

Un saludo,

Carlos Barros
Coordinador de Historia a Debate