Debates


Historia de la Guerra Civil Española

 
Estimados colegas. Apreciado Carlos.

Como responsable de haber propuesto este debate, debe hacer algo más de un año, me veo obligado de nuevo a intervenir. No pretendo aludir a las palabras de F. Prim, puesto que no es mi intención dignificarlas con una réplica, sino expresar mi disconformidad con un párrafo redactado por Carlos Barros, a quien por otra parte aprecio personalmente y respeto profesionalmente, y que dice así;

"Recordemos que el debate sobre la guerra civil en HaD se inició por un mensaje-manifiesto, más político que historiográfico, reinvidicando el punto de vista del POUM y la CNT sobre la guerra civil, bastante agresivo contra "la historiografía oficial" y académica sobre, por lo demás apoyada en trabajos de investigación muy sólidos, aunque lamentablemente prácticamente ausente en este debate, a pesar de nuestros esfuerzos, en su momento, para animar a colegas muy significados a participar en él: una vez más hemos comprobado que el debate no es un uso académico"

Cuando, en la temporada pasada decidí abrir un nuevo debate mediante la inclusión el citado manifiesto, mi intención no era hacer propaganda, sino establecer las bases de una discusión historiográfica. Debo aclarar que yo, personalmente, no pertenezco al grupo que lo redactó ni lo impulsó, aunque, como otras muchas decenas de investigadores, lo suscribí, no sin antes expresar algunas objeciones formales -en ocasiones su lenguaje me resultaba excesivamente radical-

Pero, releyendo de nuevo, tanto el manifiesto, como mi mi mensaje y algunas réplicas, creo que ni Carlos, ni otros muchos no han interpretado adecuadamente la finalidad del documento. No creo que se trate de reivindicar ni el punto de vista del POUM ni el de la CNT, sino más bien, criticar las interpretaciones dominantes sobre el conflicto civil, en el  ámbito académico y combatir el pacto de silencio de la transición que simplemente ignora la diversidad social, política y de proyectos integrales del bando republicano. Bueno, incluso cuando oigo hablar a según que responsable político llego a dudar si realmente existió un bando republicano. El interés en ocultar el pasado -no hace mucho un veterano del ejército fascista comentó en un curso en el Escorial, creo que al mismísimo Paul Preston que "no debemos remover el pasado" nos lleva hasta el punto que las nuevas generaciones lleguen a pensar que nuestros abuelos hicieron la guerra con lanzas y espadas!

Cuando Carlos comenta que el citado manifiesto es "bastante agresivo contra la historiografía oficial" pienso que no le falta razón. Pero ¿acaso las formas de un manifiesto no lo deben ser para impactar al lector? Cuando suscribí el manifiesto pensé que era provocador. Y la provocación, cuando se trata de propiciar debates y refleciones me parece muy positiva y necesaria para el progreso intelectual. Es cierto que atacaba algunas interpretaciones hechas por algunos destacados historiadores, algunos de los cuales tuve la fortuna de haberlos tenido como profesores, hecho que a su vez me sirvió para apreciar su calidad científica y humana. Pero el caso es que muchas de las investigaciones que difieren de sus interpretaciones, algunos de los cuales figuran conmigo en la lista, están sobrados de rigor histórico y realizados sobre estudios muy sólidos. Para poner algún ejemplo. Paco Ríos, autor de la mejor tesis doctoral sobre anarquismo desde que Álvarez Junco publicó la suya a mediados de los setenta, o la gente del GHJB, editor de la revista ágora y de varias publicaciones destacadas, por no hablar de Miquel Izard o Pons Prades, entre otros muchos que injustamente no cito.

Comparto con Carlos la decepción por el resultado de mi iniciativa. En ese momento busqué un debate de ideas, un intercambio de puntos de vista. Ni buscaba críticas destructivas, ni adhesiones inquebrantables. Pero lo que menos me ha gustado han sido los sonoros silencios. Decepcionante, pero no inesperado. Cuando en 1995 Ken Loach rodó "Tierra y Libertad" película basada en las experiencias biográficas de Georges Orwell durante la guerra civil, hubo un conato de debate entre algunos medios de comunicación básicamente catalanes y alguna revista de historia, rápidamente abortado por la dinámica de críticas implacables -adhesiones inquebrantables, pero no un abierto y enriquecedor intercambio de ideas. Según lo que oigo o leo, a menudo  creo que mayo de 1937 todavía dura, y que Orwell, desde el terrado del Poliorama sigue intercambiando disparos contra los guardias de asalto, desde el café Moka.

Dado que prefiero seguir los debates más como espectador que como actor, hacía casi un año que no enviaba ninguna intervención. Así espero me disculpeis la extensión con la cual trato de compensar mi silencio.

Recibid un cálido saludo;

Xavier Diez