Debates


Historia de la Guerra Civil Española

 
Saludos cordiales a todos los amigos y amigas del Foro.
(ESTA COMUNICACIÓN TIENE POR ESPECIAL DESTINATARIO A EMILIO MARTÍNEZ)
 
Amigo Emilio:

Han pasado sesenta y dos años desde el fín de la Guerra Civil Española (GCE) y parece que todavía la búsqueda del adjetivo apropiadO para calificar a la Dictadura del general Franco, es tema que levanta una cierta controversia: ¿Fascismo, franquismo...? ¿Galgos..., podencos...?.

Cuando de trata de descalificar comunicaciones críticas (o, simplemente, condenatorias) de aquel régimen, frecuentemente se recurre a la técnica del calamar, aprovechando la turbidez que se genera para disociar al régimen de Franco del Fascio o del Nazismo, no por afinar en el térmico "correcto" que cabría atribuirle, sino para -subliminalmente- exhonerarle de las férreas prácticas totalitarias que aquellos regímenes impusieron y de la homologación mundial de condena total y sin paliativos a estos sistemas.

Parace que pone Vd. mucho interés en desactivar los razonamientos de Agustín Guillamón, perdíéndose en la táctica evasiva ya citada, ...pero no era ese el debate planteado por la comunicación de Agustín (que comparto en todos sus términos) sino en su, a mi juicio, acertada identificación de una corriente de exculpación de las maldades del régimen franquista, tratando de ver si con el procedimiento del "y tú, más" resulta que la II República española, fue más perversa todavía, culminando la tarea deformadora con la afilada estrategia de presentar cuarenta años de Dictadura como una extraña catársis en la que finalmente convivieron en paz otorgándose un mútuo perdón los verdugos y las víctimas de ambos bandos.

Nada más falso.

La represión franquista, no dejó sin sancionar NI UNO SOLO de los hechos imputables -según sus propios parámetros de culpabilidad- por supuestas responsabilidades relacionadas con la guerra civil, ya que los Consejos de Guerra, no distinguieron entre "delitos comunes" y "delitos políticos", metiéndolo todo en el mismo saco del "auxilio" o "adhesión" a la rebelión, aplicando en todos los casos el Código de Justicia Militar de 1888, que establecía la pena de muerte para los casos de rebelión.

¿Quiénes escaparon a esta "justicia"? Los que murieron en combate y los que hubieron de exiliarse de por vida.

NADIE MÁS PUDO ESCAPAR. Cada español mayor de dieciocho años, fue sometido a una "depuración" para establecer su grado de "afecto" o "desafecto" al nuevo régimen.

No voy aquí a enunciar el calvario que sufrieron antes de morir los más de 170.000 fusilados de posguerra, ni la amargura de sus familias, la lenta muerte moral de los exiliados y la amargura de las familias rotas para siempre, sino que la falta de una "didáctica" de lo que el Franquismo ha supuesto para la ausencia de libertades para España, trae como consecuencia que manifestaciones como las suyas, amigo Emilio, traten de minimizar -con fino guante, éso sí- lo que no ha sido sino una cruel y chusca Dictadura a secas.

Puestos en un lado de la balanza todos los reos enjuiciados por los tribunales militares franquistas, y colocados en el otro platillo, los responsables de toda la maquinaria represiva de este régimen desde 1936 a 1975, ¿quiere usted explicarnos cuántos miembros de los Consejos de Guerra, ministros, gobernadores, policías, responsables de Falange, Guardia Civil, funcionarios de Prisiones, Alcaldes, militares y demás intervimientes en esta macabra operación de limpieza, HAN SIDO CONDENADOS por sus responsabilidades...? Se lo diré yo: ¡¡¡NINGUNO!!!

Aquí, en ESpaña, solo han convivido los verdugos del Franquismo y los grupos sociales conservadores beneficiados con su régimen, de un lado, y de otro, el pueblo español, muda víctima sojuzgada por un sistema policiaco activo cuarenta y tres años.

Los manoseados intentos de "ablandar" la imagen de la Dictadura franquista, echando mano de rasgos de cierta "tolerancia" en la fase final del régimen, a mí me parece una ofensa a la Verdad. Que el general Franco permitiese que "disidentes" como los que usted cita y a los que añado Joaquín Ruiz-Jiménez, Raul Morodo, Trías Fargas o Tierno Galván, solo obedece a una táctica "cosmética" para perpetuarse salvando la cara, lo que de manera alguna cabe admitirse como elemento positivo.. Mientras ésto hacía, con la mano libre de nombramientos, firmaba sentencias de muerte ejecutadas en Hoyo de Manzanares en 1973 y 1975, recibiendo "impasible el ademán" en estos agónicos años, la noticia de la muerte por ametrallamiento de varios trabajadores en Vitoria, por orden de su Ministro de Gobernación (hoy presidente impune de Galicia) Manuel Fraga Iribarne.

Lamentablemente y pese al notable esfuerzo de la Universidad española por investigar este régimen, el resultado de esta árdura e ingrata tarea, no se ha proyectado en la sociedad como un elemento ejemplarizante, al contrario que ha sucedido en países como Alemania, Italia o Francia, que han sabido afrontar su pasado asumiendo las culpas, mientras que en España, las grandes instituciones públicas y los partidos y organizaciones "de izquierdas", han promovido desde 1975 hasta hoy mismo, una auténtica operación de SILENCIO y AMNESIA COLECTIVA, preocupándose estas útimas únicamente por demandar del Estado su patrimonio histórico inmobiliario, cifrado en decenas de millones de euros y arrojjando a pozo del olvido la epopeya de sus militantes caídos en la lucha contra el... ¡Franquismo! (¿está así correctamente calificada la dictadura que tuvo como seña de identidad el saludo "a la romana"?.

El régimen de Franco, amigo Emilio, fue una tiranía de principio a fin. La utilización en su provecho de resortes para graduar la asfixia de libertades, unas veces aprentando más u otras aflojando algo, no cabe ser interpretado, sino como la sublimación de la maquiavélica mente del "timonel de la Dulce Sonrisa" (al decir de su adulador de guardia, José María Peman).

Por último y en relación con su frase: "Me reafirmo en el apoyo muy numeroso y entre todas las capas sociales al franquismo..." la verdad es que cuesta un poco rebajar a este nivel la dialéctica, ya que la "docilidad" de esas "amplias capas" no ha sido nunca puesta a prueba en un país sin elecciones, con las cárceles llenas de disidentes políticos y sindicales, de detenidos "suicidados" y con unos medios de comunicación amordazados que hacían prácticamente imposible poder expresar nada en libertad.

Tengo que decirle que para poder organizar las famosas manifestaciones "multitudinarias" de la Plaza de Oriente en Madrid, se fletaban cientos de autobuses de toda España, con la bolsa de "picnic" y el viaje gratis.

Esa, amigo mío, sí que era la única forma de expresión de libertad... para los esbirros del Franquismo.

La Historia del Franquismo, pese a todos los vacíos historiográficos existentes, contiene ya elementos científicos suficientemente homologados para calificar al régimen como lo que fue: una Dictadura. Lo demás, el marear la perdiz.

Cordialmente,

Floren Dimas.
Centro de Documentación de la Guerra Civil - Lorca (Murcia) ESPAÑA