Queridos listeros.

El debate que se propone es un debate sobre el absurdo. Absurdo es pedirperdón por aquello que uno no ha cometido. Absurdo es reclamarlo por parte de quien no lo ha padecido. El pasado se encuentra justo ahí, en el pasado. Debemos analizarlo, reflexionar sobre él y reconocer cada una de las cosas que sucedieron. Yo no me siento responsable de las matanzas de Cholula o Cajamarca. No pediré perdón por ello. Tampoco creo que los indígenas del Perú o de México deban de pedir perdón por los muertos Cañaris o Tarascos. Creo sin embargo que es necesario reconocer los hechos. Este es, según mi humilde parecer, el centro de la cuestión. Quien no reconoce justifica. Y debemos llamar a los hechos por su auténtico nombre. Asesinato, violación, explotación y tortura. En el pasado y en la actualidad un asesino es un asesino. No hay excusas ni compensaciones. No hay guerras justas o injustas, solo guerras. Guerras que sucedieron y no debieron de suceder. Hay asesinos y personas equivocadas. Nuestra imperfección nos lleva a lo sublime y a lo mas vil. Dicen que el camino del infierno está lleno de buenas intenciones. Reflexionemos sobre el pasado, reconozcamos lo que sucedió y llamemos a cada cosa por su nombre. Y ello es aplicable tanto al pasado como al presente. Tampoco debemos de olvidar que los asesinos siguen entre nosotros. Finalmente debo de congratularme que esta discusión se produzca. Otros grupos ni siquiera se la plantean. El espíritu de Vitoria sigue vivo y ello es positivo siempre y cuando nos sirva para ser más conscientes y críticos con nuestro pasado y mirar con ojos más limpios nuestro futuro.
Y que las palabras y no la sangre fluyan.

Luis J. Abejez
Universidad de Barcelona