Estimado Sr. D. Martín Hugo Videla:

Efectivamente, tiene usted razón: mi análisis es muy simplista, quizá porque soy una persona excesivamente simple. Por ejemplo, ignoraba por completo la existencia del acto de Requerimiento; le agradecería que me detallara alguna referencia bibliográfica al respecto para así poder suplir mi ignorancia. Por otro lado, una cosa sí tengo clara, y es que comparar la colonización hispanoportuguesa de Iberoamérica con el holocausto judío o las represiones de la dictadura argentina es no sólo exagerado y desproporcionado, sino un tanto demagógico, en tanto que no se pueden comparar fenómenos que se dieron con apoyo y participación directa de los gobiernos alemán y argentino -desgraciadamente, mi ya mencionada ignorancia se extiende al caso armenio- con un fenómeno que contó con la oposición de la corona española; las Leyes de Indias fueron en su día un modelo de humanidad... y es una lástima que no se cumplieran como debieran. Lo importante de esta distinción es que el supuesto (y permítame llamarlo supuesto ya que no he tenido por desgracia constancia de ello) genocidio fue perpetrado por individuos, no por instituciones como la corona.

Sí conocía, por otra parte, la esclavitud de los nativos africanos, consecuencia de lagunas legales en las leyes de Indias que aprovecharon los traficantes holandeses e ingleses (entre otros) para introducir la esclavitud en la América española. Pero mi carta era respuesta a otra [mensaje nº 14] en la que se hacía referencia al efecto dela esclavitud y la inquisición en la población latinoamericana, en la que -quizás erróneamente- no consideré a la población de origen africano sino a la indígena y a la criolla.

Por lo demás, soy consciente de que mi país tiene mucho de qué sentir vergüenza: la corona española consintió la esclavitud de africanos, expulsó a los judíos y moriscos, toleró la inquisición -que aquí sufrimos hasta bien entrado el S.XIX- y por todo ello, como español, estoy dispuesto a pedir disculpas al mundo entero si fuera preciso; pero no voy a entrar en crímenes particulares, porque por poner un ejemplo a un lejano antepasado mío lo mató Tupac-Amaru y yo también tengo derecho a sentir rencor.

Lamento si he ofendido alguna sensibilidad con mi simplista punto de vista, tanto en el anterior mensaje como en este.

Javier Arriaga Sevilla