Debates


Colón


Por medio de la presente le comunicamos que poseemos terminada la investigación histórico-geográfica que devela las evidencias necesarias para que el topónimo de Puerto del Padre sea dictaminado como Patrimonio Cultural de la Humanidad, pues en él se sucedió el hecho célebre que dio inicio a la historia de Cuba: el desembarco de Cristóbal Colón el 28 de octubre de 1492.
 
Esta pasmosa veracidad conclusiva dictamina que el nacimiento de la historia de Cuba ha estado mal contado, pues el lugar por donde desembarcó Cristóbal Colón ha estado mal ubicado, acaecimiento que debe ser cambiado más temprano que tarde, porque la verdad es una, y ella por su propio derecho se debe abrir paso sobre la faz del mundo, nada hay que la apague indefinidamente en los años, prevaleciendo en la sagrada balanza de la justicia y la razón.

Nuestros resultados precisamos comunicarlo a todos los implicados, que por su honra profesional y/o prestigioso puesto, de una forma u otra tengan que ver con esta verdad, pues éste lugar célebre está pidiendo su reivindicación.

Reseña de una arcana manipulación.

Los hombres más capaces y osados sienten el impulso de descubrir qué es lo que hay más allá y de regresar para describir sus hallazgos, ellos son los valientes exploradores a quienes debemos el camino por el que transita la especie. He aquí la hazaña que hizo emerger a uno de los más grandes hombres de la humanidad: Don Cristóbal Colón, símbolo mundial de los descubrimientos y de la marinería, celebridad universal que en el año 1492 descubrió el Nuevo Mundo, acontecimiento que marcó el inicio de la historia de América y de una nueva época de la humanidad: el capitalismo.

Colón partió rumbo al Oeste a través del Atlántico hacia La India ­China y Japón­, y el punto geográfico más occidental alcanzado en aquella trascendental travesía fue Cuba, suceso que encendió el calendario histórico cubano, y debido a que aquel entorno del Puerto Primigenio de Colón en Cuba estuvo durante siglos en lóbregos honorables documentales, su precisión se erigió como la primera duda de la historia nacional.
 
No fue hasta 1942 que se dictaminó institucionalmente en el I Congreso de Geografía de Cuba, que el sitio histórico colombino donde se inició la historia de Cuba fue la Bahía de Bariay, pero fue con el simple y ominoso hecho del voto de manos en alto, éste fue el inicio de una reacción en cadena que desató los más disímiles actos de manipulación intencionada y descabellada para corroborar su cientificidad.

Esta es la fecha que solo el evento convocado por la Sociedad Colombista Panamericana y el Liceum de la Habana se acercó a los niveles científicos que amerita el caso, pero la falta de documentación probatoria le hizo dejar postergado el dictamen justiciero definitorio, por lo que nunca se ha efectuado un evento interdisciplinario que dictamine científicamente qué entorno cubano ostenta tan alto galardón histórico, lo que ha provocado que el mal dictaminado Bariay siga blasonándose.

Proyecto: Puerto del Padre es el Salvador de Juana.
 
Desde que nací había escuchado que el origen del topónimo de mi pueblo natal se debió a una exclamación de Cristóbal Colón cuando arribó a las inmediaciones de la Bahía de Puerto del Padre “… Un Puerto… Padre…”, y aunque siempre mantuve remolinando en mi cabeza el porqué no se daba por cierta institucionalmente lo que esa leyenda del origen del nombre de Puerto del Padre nos decía, nunca había alcanzado tal relevancia hasta que un día tuve que plasmar en un documental, un hallazgo arqueológico, que constituía uno de los elementos aislados que probaba científicamente esa leyenda, ese hecho proponía cambiar la historia de Cuba de un tajón, le daba un vuelco total a lo que se había estimado hasta esos días.
 
Como realizador audiovisual y autor de la presente investigación, estuve enfrascado en el documental “Puerto de Dios”, y desde esos mismos predios pude constatar en mí, el temor enfermizo que ocasiona el escabroso tema de la relación de Puerto del Padre con Cristóbal Colón.
 
El misticismo siniestro con que trabaja el tema en las sombras “una mano negra”, el encantamiento pecaminoso de su ostracismo, la endiosada sentencia de “Caso Cerrado”, sumado al reto de conocimiento que precisaba esa materia, fueron la llama que me hicieron buscar en el anonimato respuestas autodidactas, razones por las cuales este hobby me abarcó un período de más de diez años.
 
Búsqueda y acopio de fuentes documentales prácticamente inaccesibles para la media de los profanos, aprendizaje de las especialidades involucradas en su develado y un alto grado de razonamientos científicos lógicos, permitieron que un día pudiera desentrañar la nebulosa que rodeaba la historia de ese aciago día y que hoy congregada en un copioso documento de más de 500 páginas, aun intacto se conserva digitalmente en mi ordenador, hasta el día que algún visionario con honor y poder la saque de la proscripción.
 
Y ésta es la propuesta que hago: el inicio de la historia de Cuba está mal contado y las pruebas necesarias que así lo corroboran se exponen en mi investigación, las cuales por su propio peso constituyen las señales precisas para que se dictamine que el sitio histórico célebre Patrimonio de la Humanidad, el Puerto de Dios que Cristóbal Colón bautizó cuando arribó a Cuba, es el actual Puerto del Padre.

Al hacer coincidir el origen de Puerto del Padre con el descubrimiento colombino de Cuba, lo hago apartado escrupulosamente de toda pasión y egoísmo de nativo del terruño, de ambición de glorias personales, sólo me mueve el derecho y la razón que corresponde cuando hay que darle a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. 
 
Ésta investigación es en esencia la prueba científica más irrefutable que demuestra que Puerto del Padre es el verdadero sitio colombino donde se inició la historia cubana y para la definitoria aclaración que lo institucionalice científicamente pedimos a las sociedades científicas que tienen que ver con el tema,  propicien la convocatoria del evento internacional e interdisciplinario que sin apasionamientos ni dogmas manipuladores haga simbólicamente que el Gran Almirante remonte la distancia y muestre esa parte de la obra que lo perpetuó en la gloria.

Desde que uno nace forma parte de la historia de la localidad y ese lugar forma parte de nuestra historia personal y no es menos cierto que eso influye en quienes seremos ambos mañana, y como “...honrar honra...” como dijo nuestro apóstol José Martí, precisamente a eso nos dedicamos en esta investigación histórico-geográfica, con el tácito objetivo de develar los sucesos del día del bautizo de Puerto del Padre.

Síntesis de la investigación

La Bahía de Puerto del Padre, llamada así desde los inicios de la historia de Cuba, allá por los años del descubrimiento y colonización, mantiene en vilo la duda de su bautizo.
 
Toda la región que antiguamente ocupó la hasta hoy presunta capital de la provincia aborigen del Maniabón tomó el nombre de esa bahía y la investigación histórica que expone nuestra pesquisa, tiene por objeto presentar pruebas sobre sus orígenes y se centra en el aspecto concreto de encontrar quién, cuándo, dónde y por qué bautizo esa bahía. Hacerla no fue cosa de dos días, pues la cantidad de información, desinformación y conocimiento que precisó procesar fue bastante abultada.
 
El desmontaje toponímico sacó de la proscripción la esencia lingüística que inspiró el bautizo de Puerto del Padre, reconociendo por varias vías probatorias que se nombró así para honrar al Padre de los padres: Dios, siendo nombrado en sus entrañas como Puerto de Dios, esto nos sirvió de punto de partida para saber más explícitamente a quién buscábamos.
 
Descubierta la génesis de su peculiar nombre, nos encaminamos a profundizar en los anales de la historia local puertopadrense tropezando constantemente con el casi mudo lenguaje de la literatura y cartografía de los descubrimientos del Nuevo Mundo, pues desde allá nos llegó flameando este colosal nombre, que en el decursar de los años se iba agigantando entre las malezas de la antihistória.
 
En ninguna literatura de los siglos XV y XVI, a la que hemos tenido acceso, encontramos el nombre de Puerto del Padre; es en los mapas de principios y mediados del siglo XVI que aparece, por primera vez, unas veces como Puerto del Padre y otras como Portus Patris.
 
El mapa más antiguo del Nuevo Mundo que llegó a nuestros días es el de Juan de la Cosa ­1500­, dueño de La Santa María, nave que fue capitaneada personalmente por Cristóbal Colón. En él aparecen claramente tres bahías que no tienen nombres en el tramo Nuevitas-Cabo Lucrecia, y es indiscutible que una corresponde a Puerto del Padre, ésta es una prueba de la conexión de Puerto del Padre con Cristóbal Colón.
 
Según nuestro poder de acceso, los mapas más antiguos del Nuevo Mundo que llegaron a nuestros días con el topónimo de Puerto del Padre, fueron los de Alonso de Santa Cruz ­1541­, Guillermo Le Testu ­1555­ y Jacobo Le Moine ­1564­, estos mapas más que nada sirvieron de línea probatoria para demostrar que este topónimo salió de los Padrones Reales que se hicieron entre el de 1508 y el de Sánchez en 1536, y como el Padrón Real de 1508 fue el primero, entonces fue el que registró las exploraciones hechas desde 1492, ésta es una prueba que ubica el bautizo de Puerto del Padre en el período 1492-1541, permitiendo que Cristóbal Colón tenga posibilidades del hecho.
 
Estancias, recorridos y bojeos que acontecieron en el entorno de Puerto del Padre se conocen pocas veces por sus protagonistas, sino por cronistas de la época, por pruebas arqueológicas o cartas de relación y/o por diarios que rendían cuentas de las acciones de determinados exploradores, conquistadores y colonizadores.
 
La literatura del siglo XVI dice poco de la bahía de la región puertopadrense, sólo uno que otro bojeo y una que otra expedición llegó o pasó por allí, excepto en la zona de su región en que se encontraba el núcleo habitacional aborigen de Maniabón, ninguna otra tuvo tan prolífera convivencia aborigen-cristiana, pero el encontrarse en la costa Norte de la Isla le robó la posibilidad de ser una de las primeras y mejores villas del país, y por ende que los topónimos puestos en la región perduraran, solo Nuevitas y Baracoa se alzaron con el mérito en la costa Norte, la primera por su habitabilidad y la segunda además de eso, porque era la vía más cercana a La Española.
 
Bautizar, dar un nombre a algo o a alguien, no se hace todos los días, ni lo hace cualquiera, ese nombre es el que nos acompañará siempre, estemos o no presentes, es lo que nos identifica y el sólo hecho de mencionarlo trae a la mente quiénes somos para esa persona, y entre los pocos exploradores con potestades para bautizar en la región puertopadrense se impuso la estancia de Cristóbal Colón en esta zona cuando descubrió a Cuba.
 
Demostramos antes que nada que Puerto del Padre y el Puerto Prístino de Colón en Cuba lingüísticamente significan lo mismo: Puerto de Dios, y aunque esta investigación no buscaba encontrar el actual Río y Puerto de San Salvador colombino como las anteriores, la línea investigativa indicó atravesar el camino de la identificación de ese lugar célebre donde se inicio la historia de Cuba, sitio que hizo exclamar al Gran Almirante: “... es aquella isla ­Cuba­ la más hermosa que ojos hayan visto...”, por eso en esta investigación desmontamos parte del Diario de Navegación e hicimos el recorrido acompañando a Cristóbal Colón en esa región aquel 1492.
 
Desmontada la parte del Diario de Navegación que entorna a Río y Puerto de San Salvador, nos permitió reconstruir, verificar y precisar los apuntes con que Cristóbal Colón pintó esos paisajes en su Cuaderno de Bitácora.
Hecho el trabajo de curaduría del óleo colombino de Río y Puerto de San Salvador, luego lo ploteámos comparativamente con la fotografía real del tramo de costa cubano que científicamente tiene ese alto galardón en la historia, obteniendo que el epicentro donde se gestó el inicio de la historia cubana es la boca de la Bahía de Puerto del Padre.
 
Sirva pues esta investigación para honrar a Cristóbal Colón a más de cinco siglos de su desaparición física, hecho que se obvió por sus contemporáneos y que nuestra época no dejó pasar por alto, siendo él, Cristóbal Colón a quien se debería haber tomado de patrón al poner el patronímico del continente americano, pues Colombia es como debe llamarse la hoy mal llamada América.
 
En este bregar entre luces y sombras buscando al Padrino de Puerto del Padre, conocimos las diferentes teorías existentes sobre El Descubridor, su posible lugar de nacimiento, su identidad, sus actos y aptitudes masónicas, sus conocimientos científicos, cartográficos y náuticos y como resumen de nuestros largos años de investigación, podemos añadir que hemos llegado a la certeza de que es él y no otro, quien únicamente podía nombrar a Puerto del Padre.

Encontrado el origen de Puerto del Padre, por decantación demostramos que Bariay, el institucionalizado Río y Puerto de San Salvador colombino, no es más que eso, un error, un tremendo error que se ha convertido en historia y para nadie es un secreto que es suma estupidez creer en una opinión a causa del número de los que la tienen, pues la historia muchas veces no es como parece, ni siquiera como tradicionalmente aparece en los libros de texto y el descubrimiento de Cuba es un buen ejemplo de tan descorazonadora afirmación, la historia de ese día del descubrimiento necesita ser reescrita.

Vindicación para el Puerto del Padre
 
El objetivo supremo de nuestra investigación fue develar científicamente el origen de Puerto del Padre sin dejar a un lado nada que le atañe al respecto, hurgando en sus confines histórico-geográfico, y luego de innumerables coincidencias con la llegada de Cristóbal Colón a Cuba, traza las pautas para reunificar de una vez y por todas a Puerto del Padre con Río y Puerto de San Salvador y para eso se enumeran algunos de los pasos y pruebas necesarias para su dictamen definitivo.
 
Es el fundamento genuino de mi investigación despojar mentes con una brillante llama de luminosa luz, rindiendo culto homenaje a los intrépidos nautas que valientemente acompañaron al inmortal Almirante, al traernos de ultramar la feliz civilización que con orgullo ostentamos pletóricos de libertades democráticas, que a través de los siglos se mantiene alumbrando con la antorcha de la amistad y fraternidad el cielo que cobija el conglomerado de naciones de nuestro hemisferio latinoamericano.
 
La oscuridad en la que fue enclaustrado este topónimo con toda su región, ha sido la fuerza motriz que nos inspiró ante cada muralla que nos flanqueaba el camino. Sirvan pues las siguientes páginas como punto de partida en el tortuoso camino para el develado de la verdad que aún nos separa y que no renunciamos alcanzar, pues ya es hora de que Puerto del Padre ocupe el lugar histórico que le hace merecer su origen: Patrimonio de la Humanidad.
 
Con inmensa satisfacción les proponemos a Uds. nuestra investigación y esperamos se convierta en motivo de orgullo para todos, pues la dedicamos con mucho cariño a todos los que a través del tiempo y la distancia, han honrado su terruño natal.
 
Con la realización de esta investigación ponemos a vuestra más elevada y conceptuosa consideración lo que en materia justiciera concierne en el derecho geográfico e histórico para Puerto del Padre.
 
Si la exactitud casi matemática con que trabajamos confirma la bondad de nuestra hipótesis; si las investigaciones posteriores avalan que las medidas sean como las que mostramos, si razones históricas-documentales nos confirman la valides científica de nuestra investigación; si la lingüística lo corrobora, entonces: ¿Qué impide que el Río y Puerto de San Salvador sea Puerto del Padre?
 
Así como al vino los años en su añejamiento lo hacen más apetitoso, a la más ambareada de las Polémicas de la historia de Cuba, el reto de su añosa controversia posee hoy un elixir endiosado que tuvimos el privilegio de degustar hasta la saciedad.
 
Y estamos seguros que los rebeldes sin causa, mantenedores del odio visceral a Puerto del Padre y su relación colombina, después de leer con ojos críticos nuestra investigación, quedaran desarmados sin poder alegar algo significativo en contra del verdadero Puerto Prístino de Cristóbal Colón en Cuba.
 
Esperamos su acostumbrada atención, y quedaríamos de usted cordialmente agradecido si nos reciprocaran esta misiva exponiendo en qué nos podrían ayudar para lograr que la primera tierra pisada por Cristóbal Colón en Cuba quede correctamente ubicada.
                                                                                            
 Eso es todo.
 
Reymundo Betancourt Alvero
Unión de Escritores y Artistas de Cuba - UNEAC