Debates


Colón


Un saludo afectuoso de Año Nuevo, Sr. Barros.
 
Mi aporte a este debate se circunscribe a poner a consideración de todos los que han intervenido dos perlas documentales publicadas en una revista española del siglo antepasado. Se respeta la ortografía de la época.
 
Los temas van muy de acuerdo a los debates aquí expuestos y en sí son interesantes................
 
Cristóbal Colón ...¿un  Santo?.................
 
Artículo publicado en La Ilustración Española y Americana, Madrid, 8 de agosto de 1876.)....
 
«Si Cristóbal Colon carece en España de estatuas y monumentos, ¿será una iglesia el monumento primero que se erija á su memoria?

»Un prelado frances, Monseñor Donnet, arzobispo de Burdeos, ha escrito á Su Santidad pidiendo que se incoe causa de beatificacion del glorioso y desventurado navegante, el cual, si no resultase con méritos de santo, nadie duda que fué mártir.
 
»Su biógrafo más entusiasta, el conde Roselly de Lorgues, dice lo siguiente: "Colon no tuvo ninguna de las virtudes ni ninguno de los vicios del mundo, y podemos, por muchas y graves razones, considerarle como un santo."  (*)
 
»El hijo del cardador de lana, á quien la necesidad obligó á abandonar sus estudios en Pavía, apénas comenzados, y á cambiar en Génova el taller de su padre por un buque; el náufrago que, abrazado á un remo, empujaron las olas, años despues, hacia las playas de Lisboa, ¿iba conducido expresamente por Dios á aquella costa que estaba mirando á América, sin que los portugueses pudieran distinguirla?
 
»¡Cuántas maravillas tenemos delante de los ojos, que nuestra torpeza no comprende; cuántas veces Colon, mirando hacia Occidente, interrogaria al mar y al cielo! Dejando la India á las espaldas, la vela ante sí, mientras el vulgo sincero y el vulgo de los sabios, éste más aferrado que aquél en su ignorancia, que constituye precisamente su sabiduría, no veian nada.
 
»¿Era un prodigio de genio? ¿Era una revelacion celestial? La incredulidad afirma lo primero; la fe inclina á creer á muchos lo segundo. Nosotros creemos que ántes de conceder á Colon la santidad deben resolverse muchas dudas. La envidia, la pasion, bajos intereses quizás, las han acumulado; pero, si bien han recibido duros golpes, no se han desvanecido enteramente.

»La grandeza de Colon consistió en una idea de exagerada pequeñez. La tierra le parecia más reducida de lo que es realmente; y, sin contar con que América le cerraba el paso de las Indias, creia tener cercano este país, en donde, segun la expresion de aquel tiempo, nacen las especias. Buscando el Asia tropezó con América; partiendo de un error se encontró con la verdad.
 
Un santo de verdad..............
 
»Los enemigos de Colon le culpan de violento, de codicioso, de afecto á las grandezas, y tachan de ilegítima su union con D.ª Beatriz Enriquez, dama cordobesa. Roselly de Lorgues justifica sus arrebatos: en uno de ellos tendió a sus piés de un bofeton á un miserable judío [!] que le injurió delante de sus tropas: creemos, en efecto, que en igual situacion hubieran hecho lo mismo muchos santos [!!]. En la idea grandiosa de rescatar el Santo Sepulcro disculpa su afan de honores y riquezas. Respecto á la union con D.ª Beatriz, el autor frances cita un texto de Colon en que expone á los reyes que por acudir á su servicio abandonó mujer é hijos.
 
»Sacar del mar un continente en el tiempo y con las circunstancias de Colon, no sabemos si se debe considerar como prodigio. Pero la historia de Colon, que tenemos á la vista, cita milagros que juzga realizados en su obsequio: la famosa cruz, mandada plantar en tierra por el almirante, que no pudo ser quemada ni abatida; el fuego la respetaba, y cada astilla que se arrancaba á la madera volvia á crecer en el instante. Las gigantescas imágenes de San Cristóbal que se ven en nuestras catedrales, sin que pueda averiguarse la causa de representar al Santo atravesando el mar llevando sobre los hombros al Niño Jesus, éste con un globo en la mano terminado en una cruz, por más que leyendas modernas traten de explicarlo, le parecen á Roselly de Lorgues una profecía del Cristóbal (Portador de Cristo) que en nombre del Crucificado mandó zarpar el el 3 de Agosto de 1492 las tres carabelas que condujeron el Evangelio al Nuevo Mundo.
»Extracto de la obra citada los dos párrafos anteriores, no nos atrevemos á hacer el más leve comentario.
 
»¿Compartirá Colon con San Telmo el patronato de los navegantes? Hasta ahora el nombre de aquél sólo infunde un gran respeto: tiene partidarios: no sabemos si tendrá devotos algun dia: no es lo mismo encomendarse á un santo que respetar la memoria de un gran hombre.
 
»¿Quién sabe si nos hemos de arrodillar ante la escultura que vimos en la última Exposicion representando á Colon encadenado? No sería la primera vez que los hombres se arrodillasen ante el ilustre navegante: cuando su turbulenta tripulacion vió ante sus ojos por primera vez la tierra prometida, cayó á las plantas de Colon arrepentida y asombrada.»............................
 
(*) Escribió Roselly de Lorgues, en su Historia póstuma de Cristóbal Colón: «En el día señalado por los designios divinos, el Padre Eterno hizo aparecer al hombre que debía descubrirnos la totalidad de la Creación terrestre, para imprimir así en nuestro espiritu el mayor estímulo que haya tenido lugar después de la venida al mundo de nuestro Salvador.
 
»De igual manera, tras una evolución de tres siglos, en el "momento oportuno" Cristóbal Colón aparece ante las generaciones "como una de las maravillosas figuras de la historia y uno de los más extraordinarios instrumentos que Dios ha utilizado entre los tesoros de su Providencia para intervenir en las cosas del mundo".
 
»Cuando se aproxima el cuarto centenario del Descubrimiento [1892], la veneración por el Revelador del Globo se propaga con celeridad. Todas las naciones católicas se preocupan del proyecto de su Beatificación. Ni siquiera los desastres de Francia, la invasión de Roma y la dispersión de los miembros del Concilio han impedido la moción que se proyectaba en honor del elegido de la Providencia. El sentimiento de los miembros de la augusta Asamblea no se ha debilitado. Más bien parece confirmarse cuando estos pastores han vuelto a sus diócesis respectivas. El renombre del Santo Navegante llega hasta las regiones más alejadas y se extiende por todos los rincones donde respira la Iglesia de Jesucristo. La vida del precursor del Evangelio en el Nuevo Mundo cada vez es mejor estudiada. Desde lo alto de la cátedra se multiplican sus elogios, se le propone como ejemplo a los fieles. Y de todos los centros de población católica se eleva el deseo de ver beatificado al gran portaestandar!
 te del Catolicismo...
 
(Cristóbal Colón) »Es el hombre que el Eterno encargó de desvelarnos toda la extensión de su creación. Es aquel por quien todos los pueblos de la tierra pudieron conocerse. Es aquel que vino a realizar las palabras de Isaías y para cumplir las de Malaquías que anunciaban, hace veintitrés siglos, que en todo lugar, desde donde se levanta el sol hasta donde se pone, el sacrificio puro y sin mácula sería ofrecido en el nombre del Señor. Es el navegante de Dios, el primero que proclamó el Verbo divino sobre la inmensidad de las aguas, quien llevó la Cruz a las desconocidas regiones del Viejo Mundo. Es el adorador en espíritu y en verdad, el perfecto discípulo de Cristo que celebró, en las tierras y en los mares, la gloria de María fundando una ciudad en honor de la Inmaculada Concepción. ¿A quién pertenece realmente Cristóbal Colón si no es a la Iglesia? No basta con que el Revelador del Globo haya sido un servidor del Dios Incomparable; lo que importa es que el universo cristia!
 no lo sepa...»
 
­Lo que sigue apareció en un artículo en La Ilustración Artística, Nº 49; Barcelona 3 de diciembre de 1882................................
 
La Nueva Patria de Cristóbal Colón. Según vemos en el último número de una Revista francesa, otro país se apropia la gloria de haber contado entre sus hijos al descubridor del Nuevo Mundo, aduciendo las pruebas de un manuscrito precioso, legado a los herederos de Juan jacobo de Cahors, jefe militar en Calvi (Córcega), en 1794, y que habiendo residido largos años en esta localidad, pudo recoger sus datos sobre la patria de Cristóbal Colon en la más pura fuente. El decreto expedido con fecha del 6 de agosto último por el presidente de la República de la nación vecina, y que trascribimos a continuación, parece confirmar el hecho.
 
Dice así: «El Presidente de la República francesa, a propuesta del ministro del Interior, vista la órden del 10 de julio de 1818, Decreta: Artículo I.º Se aprueba la ereccion de una estatua de Cristóbal Colon en la plaza de la ciudad de Calvi (Córcega), por vía de suscripción pública. Artículo 2,º El ministro del Interior queda encargado de la ejecución del presente decreto.Dado en París el 6 de agosto de 1882. Firmado: Grevy.
.............................
En cuanto al manuscrito, dice entre otras cosas que el tío carnal del célebre navegante, después de haber servido cuatro años en la marina de guerra de Renato de Anjou, cuando este príncipe proyectaba la conquista de Nápoles y Sicilia, y después de tomar parte en varias expediciones, tocó un día en Calvi con su barco de guerra, para visitar a su hermano, Domingo Colombo, y no Colon, que era cardador de lana. En la comida que siguió, el marino, habiendo fijado la atención en su sobrino, muchacho de diez años (nacido en 1436 ó 1441), cuya viveza le sedujo, propuso a los padres que se le dejaran para darle carrera y asociarle a sus empresas. No sin muchas lágrimas y profundo sentimiento, accedióse a la demanda; y el joven Cristóbal, conducido a Génova, fue confiado por su tío a un buen profesor, quien se encargó de instruirle convenientemente. Terminada la educación, Cristóbal marchó de Génova con su tío, que había proyectado un viaje; pero al llegar a la altura de Portugal encontraron dos galeras venecianas y se empeñó un combate; Colombo murió en la refriega con todos sus compañeros, y sólo Cristóbal pudo salvarse, tocando en tierra con ayuda de un remo. Llegado a Lisboa, fue socorrido por el rey Juan....................
 
Despues de consignar que Cristóbal casó con la hija de Bartolomé Perestrello, uno de los capitanes empleados por el príncipe Enrique en sus primeras navegaciones, y que Colon se dedicó con asiduidad a los estudios que fueron luego su especialidad, el manuscrito continua así:
 
«Cristóbal, persuadido que estuvo de que la tierra es redonda, y que sólo se conoce una mitad, forma su plan y presenta el proyecto al gobierno de Génova, acompañando su biografía.
 
»La enemistad que existía entre los señores genoveses y sus súbditos corsos fue la causa de que se rechazase el proyecto, sin leerle siquiera, por proceder de un hombre desconocido de la república.
 
»Después de esto, Cristóbal debió ocultar el lugar de su nacimiento, precisamente porque Córcega, país revolucionario, hacía abiertamente oposición a los reyes y a la nobleza: El futuro navegante llevó la prudencia hasta el punto de alterar su nombre; y así es que en España le vemos figurar con el nombre de Colon.»
 
El comandante Simon, autor del manuscrito, demostró con documentos irrecusables que Cristóbal Colon había nacido en Calvi y no en Génova. El hecho de haberse establecido en aquella época en Cogoleto una familia de la «ribera de Génova» que fue a vivir en la extremidad de la Vía Colombo, y a la cual se dió más tarde ese nombre, habrá dado sin duda márgen al error de que el famoso navegante había nacido allí.

En concepto de la Revista en cuestión, no puede quedar la menor duda de que el lugar de nacimiento de Cristóbal Colon es Calvi, en la isla de Córcega.
 
Unus erat mundus; duo sint ait, isle; fuere.

 
Rafael Fierro García
Staf Uno
Monterrey, N. L.

++++++++++++++++++


«Trescientos años han pasado desde que el inmortal Colón, engañado por las equivocadas ideas de un geógrafo griego sobre la inmensa extensión de las partes orientales del Asia, quiso trazar por el Oeste un camino más corto hacia las ricas regiones de la India, y descubrió, por un feliz error, un nuevo mundo, que no buscaba.
 
»En los primeros años que siguieron a este gran acontecimiento, el más memorable de la historia antigua y moderna, aparecieron numerosas relaciones, que fueron sobre todo buscadas con avidez por aquellos que la sed de oro más que el deseo de instruirse conducía a estas lejanas regiones.
 
»Pero pronto los españoles y portugueses, que ocupaban entonces el primer rango entre las naciones marítimas de Europa, no contentos con las inmensas conquistas de que eran deudores al genio emprendedor de sus valientes navegantes, parecieron querer usurpar el imperio del universo, y por un tratado al que el So-berano Pontífice de los cristianos puso el sello reverendo de la religión, pretendieron repartirse los descubrimientos hechos y los por hacer, y para marcar los límites respectivos de sus ignorados dominios trazaron una línea sobre el Globo, cuyas diversas partes estaban muy lejos de conocer. Desde entonces los resultados de los numerosos y peligrosos viajes que se emprendieron fueron ocultados con tanto cuidado como interés se había puesto antes en divulgarlos y aun exagerarlos. No sólo los países de que los españoles y portugueses permanecieron dueños fueron ocultados a los ojos curiosos de la ciencia, sino que se esforzaron en excluir también aquellos otros en que  no habían penetrado las demás potencias de Europa.
 
»Ellos las consideraban como usurpadoras de sus futuras conquistas y culpaban a sus navegantes como madrugadores fraudulentos de los descubrimientos que les estaban reservados. Así, las dos naciones que habían dado a la Geografía el mayor impulso que jamás recibiera, fueron precisamente las que mayores obstáculos pusieron a su progreso.
 
»Pero en vano trataron de reservar para ellas solas la luz de la antorcha que habían encendido. Una presa tan rica despertó la ambición y la avaricia de los otros pueblos, los cuales rompieron el cetro marítimo, injustamente usurpado, y se repartieron los pedazos.».....
...........................
(C. A. Walckenaer; editor del libro de Félix de Azara, comisario y comandante de los límites españoles en el Paraguay desde 1781 hasta 1801, Viajes por la América Meridional, 1808; Espasa Calpe, 1989).

 
Rafael Fierro García
Staf Uno
Monterrey, N. L. México