Debates


Colón


 
 
EL DEFENSOR DE LOS INDIOS
Y EL TARRACONENSE MIGUEL BALLESTER
 
El que fue encomendero y después benedictino y cronista, Fray Bartolomé de las Casas (1474-1566), hijo de Pedro Casaus de ascendencia catalana que viajó con Colón en su segundo viaje,  ha sido uno de los personajes más polémicos de la historia de España y América. Discutido en su patria, fue profeta en el mundo. Mientras en su país de origen fue un proscrito para  los de tradición conquistadora y colonialista, en cambio su memoria ha sido ensalzada y hasta venerada en Hispanoamérica.
 
Veinte años después del Descubrimiento del Nuevo Mundo, el padre Las Casas ya  cuestionó los derechos de los colonizadores denunciando el etnocidio. La controversia de Valladolid es la denominación habitual del célebre debate que tuvo lugar en 1550 y 1551 en el Colegio de San Gregorio de dicha ciudad, dentro de la llamada polémica de los  (indígenas americanos o indios). Enfrentó dos formas antagónicas de concebir la conquista de América, interpretadas románticamente como la de los defensores  y la de los enemigos de los indios. La primera representada por Bartolomé de las Casas, considerado hoy pionero de la lucha por los derechos humanos, y la segunda, por Juan Ginés de Sepúlveda, que defendía el derecho y la conveniencia del dominio de los conquistadores sobre los indígenas, a quienes además concibe naturalmente inferiores. No hubo una resolución final, pero a  juzgar por las posteriores evidencias institucionales los argumentos del padre Las Casas inspìraron la Declaraci!   ón de los Derechos Humanos en el siglo XVI, mucho antes de la Revolución  francesa en 1789.
 
Actualmente, la figura noble y generosa del fraile defensor de los indios se engrandece cada vez más. Ilustres historiadores americanistas y literatos de Europa y América han estudiado y reivindicado la vida y la obra  del padre Las Casas, entre ellos el gran hispanista francés Marcel Bataillón y el profesor André Saint-Lu, a través de una amplia selección de textos del benedictino situados en el contexto de una época. Referente a Fray Bartolomé de las Casas, Bataillón, dice: "Pero fuere cual fuere, en el plano concreto de la importancia y de la duración de sus resultados, el éxito del combate empeñado por las Casas, el nombre y su acción han marcado la historia con su sello, y el testimonio lascasiano continua estando vivo en nuestros días".
 
De las numerosas obras escritas por Fray Bartolomé de las Casas, tal vez la más conocida sea Historia de las Indias, para la confección de la cual utilizó documentos y textos de la familia Colón, de cuyos miembros fue amigo. Empezó a escribir esta obra estando en Sevilla en 1532 y la finalizó en Valladolid, treinta y cuatro años después. Las Casas estableció en su testamento que no se publicara hasta cuarenta años después de su muerte, ocurrida el 17 de junio de 1566. La obra no fue publicado hasta trescientos años después en 1885, aunque sus textos en este tiempo pudieron ser  consultados y revisados.
 
El padre Las Casas sobre el marino tarraconense Miguel Ballester, amigo y compañero de Cristóbal Colón, dejó escrito: ".Miguel Ballester, catalán natural de Tarragona viejo y muy venerable persona.", añadiendo más adelante: ".esta es su carta y bien parece que era catalán porqué hablaba imperfectamente: pero hombre virtuoso y honrado y de voluntad sincera y simple. Yo le cognosci mucho".
 
El tarraconense Miquel Ballester, en la isla caribeña de La Hispaniola, fue alcaide de la fortaleza de la Concepción y después de la ciudad de Bonao en la época de la busca del oro. Fue mediador en la rebelión del traidor Francisco Roldán y su gente contra el Almirante; Acompañó a Cristóbal Colón en su viaje  cuando fue encadenado y enviado a Castilla por Bobadilla. Fue tutor y albacea testamentario  de Diego, el hijo primogénito del Almirante. Miguel Ballester fue también el introductor de la caña de azúcar en América y el primero en extraer su jugo. En el Repartimiento de Encomiendas de Alburquerque consta que en 1514, Miguel Ballester tenía una encomienda en La Buenaventura con treinta y dos naborías o sirvientes domésticos libres, no esclavos.
 
Cuando se recuerda al histórico personaje Miquel Ballester el amigo y compañero de Cristóbal Colón, es justo no olvidar a quien ha salvado y transmitido su memoria, Fray Bartolomé de las Casas.
 
ERNEST VALLHONRAT I LLURBA
Centred'Estudis Colombins, de
Barcelona.