Debates


Colonización y perdón de España

 
Don Roberto Iturria.

No creo que los hombres cambien, por lo que soy más realista que idealista. El justo medio del que usted habla, lo propuso hace mucho más de quinientos años un señor que se llamaba Aristóteles. Creo que el hombre actual es mucho más salvaje que el medieval. En el sentido
de las guerras está visto. Ahora no hay conquistadores ni colonizadores, sino dominadores. Masa contra masa, donde el pensamiento individual se pierde en el integrismo y la generalización. Es el hombre y su circunstancia, como diría Ortega.
 
Juan Antonio Ordóñez González.
Ordoñez y Asociados SL
México DF

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Don Omar Kayam:

Dice usted, que la identidad y sus orígenes son hechos consumados. Permítame, dado el tono y enfoque de su debate no creerlo, pues si aceptara su identidad, no tendría la idea que tiene de la conquista de México, muy de tipo historia oficial de México de escuela postrevolucionaria. Para hacer afirmaciones deben tenerse, como se dice vulgarmente en México: "los pelos de la burra en la mano" ¿Los tiene usted, para sostener sus afirmaciones? Seguramente, entre las naves de Hernán Cortes, como dato desconocido por mí, venían dos o tres llenas de perros salvajes para comerse a los mexicas, totonacas, cempoaltecas chalcas y otras tantas, pues para la terrible destrucción y digestión de perros de la que usted habla, probablemente se hubiesen necesitado unos veinte mil perros cuando menos. Bernal Díaz del Castillo menciona solo a dos, pero debe ser para usted un informador parcial, claro que puede consultar un libro que se llama El Reverso de la Conquista de José León Portilla, que contiene las versiones de los vencidos, en las que por cierto no se habla de ningún perro canibal. Probablemente los perros escuincles nativos, eran vegetarianos, y no comían españoles. Exterminaron los conquistadores a los indios o como quiera usted llamarlos. Y los que hay ¿De donde salieron? ¿Los importamos? Usted se apellida Villalpando Barriga, apellidos que desde luego no son originarios de México: Luego odia a sus ancestros porque en nuestro país solo hay un "adherezo" de odios. Si lo hay, pues poca gente acepta su identidad mestiza. Los mexicas eran unas almas de Huitzilopchtli (para ublicarnos), por eso los amaban tanto sus vecinos, y los traicionaron para unirse al enemigo. Esa era la república federal mexica, que comprendía desde la Alta California, Texas, Oregon, Lousiana, Florida, Arizona, Nuevo México, hasta Panama. Tenochtitlán se quiera o no, nunca paso de ser una ciudad estado. Nunca hubo confederaciones o federaciones de indios, o como quiera llamarles, si no le gusta el nombre de Cristóbal Colón. ¿Había país? No me imagino a Fray Junipero Serra repartiendo revistas proselitistas a manera de Testigo de Jehová en la Alta California, ni en la Sierra Gorda queterana, ni se si usted conozca lo que fue el Fondo Piadoso de las Californias, pero negar que México es un país altamente católico, es querer tapar el sol con un dedo, como lo quiso hacer Plutarco Elías Calles, Tomás Garrido Canabal y otros. Orígenes ibéricos, ciertamente, y anteriormente visigodos y no reniego de ellos, sino que los asimilo, como también los del país donde nací, con sus pros y sus contras, o acaso vamos a hablar de la pureza de sangre. Si el Papa debe pedir perdón por lo hecho a Galileo, también el jerarca de los calvinistas por haber sido quemado Miguel Servet por Calvino, y en el islam por los que mató Saladino. En este punto, a fin de cuentas me da la razón. Diremos, como dijo incongruentemente Miguel Hidalgo: ¡Viva Fernando VII y vámos a matar gachupines! lamentándonos del hecho consumado de que nuestro país en mestizo.

Por cierto, estamos escribiendo en español.

Juan Antonio Ordóñez González.
Ordoñez y Asociados SL
México DF