Debates


Experiencias docentes

 
Estimados colegas de Historia a Debate:

Días atrás tuvimos la idea de llevar al aula algunas de las contribuciones de los que participan en este foro, ya que el tema que deseábamos discutir con los alumnos de Profesorado era por qué seguir enseñando historia y cuál es el riesgo de no enseñarla.

El debate que se dio en nuestras clases fue muy interesante, los alumnos lo sintetizaron en dos textos que comunicamos a continuación, para seguir discutiendo...

Esperamos sus comentarios.

Prof. Mariela A. Coudannes
Docente auxiliar de la Cátedra de Didáctica de la Historia
Facultad de Humanidades y Ciencias - Universidad Nacional del Litoral
Santa Fe, Argentina

Texto Nº 1:

Los argentinos somos un pueblo que ha olvidado.  ¿A qué responde el olvido? ¿Quiénes quieren que olvidemos?

Hoy, en un contexto de caos político-institucional, de crisis económica y pauperismo social, la enseñanza de la historia es de suma importancia. Debemos apropiarnos y resignificar las categorías teórico-metodológicas que la historia como ciencia nos aporta para así permitirnos desafiar el
presente y el futuro.

Como futuros docentes estamos amenazados por los bajos salarios, la carga horaria, la desgastante práctica áulica; como estudiantes estamos acechados por la desaparición de la educación pública y gratuita.  La encrucijada no debe intimidarnos sino desafiarnos a la lucha.  Defender la educaciónpública es defender el derecho a pensar, a construir, a elegir, posibilidades éstas que sólo podemos poner en práctica si nos reconocemos como sujetos históricos y en construcción. En la memoria y en el olvido radica la importancia de la historia.  Sin ella no sería posible la identidad nacional.  Necesitamos el pasado para resignificar el presente, para saber que el cambio es posible, y para dejar de pensarnos como prisioneros de la fatalidad y el determinismo.

Autores: Carolina Arnaudo, Romina Barraza, Eliana Ferrero, Juan Pablo Giordano, Mariangeles Guerin, Carla Kremser, Luciano Montenegro, Verónica Rista (, ).
Alumnos de 4º y 5º año del Profesorado en Historia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina.


Texto Nº 2:

Pensar acerca de la importancia de la Historia como disciplina y para qué enseñar Historia hoy, nos lleva a preguntarnos directamente respecto de las prácticas en las que nos formamos como futuros docentes-historiadores. Sería ingenuo reflexionar sobre esta cuestión disciplinar desgajada de las prácticas a través de las cuales el conocimiento histórico se construye y adquiere o no su importancia  Aprender historia en Argentina, país latinoamericano que atraviesa una de las crisis más profundas de su historia, en Universidades -todavía públicas- ahogadas presupuestariamente y a punto de cerrarse o arancelarse, es hacerlo en un contexto social signado por la incertidumbre, que si no se vuelve texto en las cátedras y en la Institución, opera como un grave obstáculo en la situación de aprendizaje.

Partiendo de que el "pensamiento crítico" aparece como un eje discursivo que atraviesa transversalmente las distintas cátedras, nos pareció pertinente hacer algunas reflexiones acerca de su ejercicio.  A partir de nuestra experiencia vemos que cuando se nos requiere el ejercicio de la crítica, ésta debe estar enmarcada en los parámetros que el docente considera adecuados; trascender los mismos implica una sanción, a tal punto ejemplificadora, que se convierte simbólicamente en modelo a no imitar.  El contenido de esa sanción podría traducirse en desautorización de la palabra del alumno a través de frases como "no le hagas decir al autor lo que el autor no dice", "la lectura de ese autor no es pertinente para el tema a tratar", "esos conceptos o marcos teóricos son anacrónicos para la problemática a abordar", etc.  Además, en la medida en que el docente se siente involucrado subjetivamente en el ejercicio de la crítica, vive a ésta como un ataque personal.  Ésto, nos parece, daría cuenta del funcionamiento implícito de su concepción del rol docente como aquel que tiene el patrimonio del poder y del saber.  Dentro de estos límites, la crítica es funcional a la reproducción del paradigma histórico vigente. Surge lo que denominamos crítica disciplinada y funcional. Detrás de estas prácticas de cercenamiento al ejercicio de la crítica, creemos que lo que se oculta es el carácter omnipresente de la lucha por el sentido en el campo de la Historia.  Crítica funcional y disciplinamiento de la crítica pueden ser encuadradas en este combate como recursos que se ponen en juego para dirimir estas disputas.

Llegamos a estas reflexiones producto de nuestra experiencia de aprender resistencialmente, a "contrapelo" de las prácticas hegemónicas en las cuales hemos sido formados.  Estos "contraaprendizajes" los hemos realizado sorteando las distintas instancias inherentes a la formación académica (exámenes, coloquios, trabajos prácticos, exposiciones orales, etc.) mediante el uso de estrategias de intenso costo emocional que nos ubican en situaciones altamente esquizoides.

A nuestro entender, consideramos que es posible implementar las mejores herramientas didácticas, incorporar las últimas novedades pedagógicas y los más actuales aportes teórico-metodológicos disciplinares, pero si seguimos insertándolos en concepciones epistemológicamente conservadoras de la Historia; si no asumimos que el rol docente debe necesariamente ejercerse desde una praxis que involucra el compromiso cotidiano como sujeto social con su tiempo histórico y que trasciende la tarea pedagógica en el aula, presentaríamos las "más interesantes propuestas" pero desde el más logrado vaciamiento de su sentido transformativo.  Aportamos estas ideas al debate, en nuestra convicción de que el compromiso político antecede e incluye al compromiso que se puede tener desde un rol, y si estos aspectos se escinden, la formación se transforma en altamente disociante tanto del sujeto que aprende como del que enseña.  Desde aquí, lejos estamos del tan mentado sujeto crítico que a través del conocimiento del pasado, desafía las normativas del presente, amenazando el sentido del ciudadano sumiso. Parafraseando a Luis A. López Rojas de Puerto Rico, porque seguimos pensando al hombre como proyecto inconcluso, siempre por ser y hacer, es que participamos con nuestras ideas en este debate.

Autores: Rosa García, María Rita Monzón, Julia Filipone y Leonardo Tell (, ). Alumnos de 4º y 5º año del Profesorado en Historia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina.