Historia Inmediata/ Debates


¿Es posible una historia inmediata?

 
[Nota: publicado como prólogo en Amelia GALETTI, Roberto TREVESSE, El pasado que aún no es historia, Buenos Aires, Editorial Dunken, 2008]
 
Diálogos de Historia Inmediata
 
Carlos Barros
Universidad de Santiago de Compostela
 
He aceptado con satisfacción, la propuesta de la historiadora Amelia Galetti y del periodista Roberto Trevesse, para prologar el libro de historia e historiografía, EL PASADO QUE AÚN NO ES HISTORIA, original donde los haya por su modo de elaboración y temática, por dos razones: 1) hemos compartido con Amelia una década de trabajo en la red académica Historia a Debate (HaD), después de conocernos personalmente en la Universidad Nacional de Rosario, en 1998; 2) por lo que aporta este libro de entrevistas al concepto y la práctica de una Historia Inmediata, componente importante del nuevo paradigma historiográfico cuya construcción colectiva iniciamos de manera explícita e internacional, en 2001, con el Manifiesto historiográfico de HaD, de cuya comisión redactora formó parte Amelia Galetti.
 
Lo primero que tenemos que destacar es el formato inicialmente radiofónico del libro. Una suerte de historiografía oral, donde la actualidad está asegurada en las preguntas del periodista y el nivel historiográfico de las respuestas por la historiadora avanzada. Nada más alejado, por consiguiente, de las formas convencionales de fabricación de textos académicos de tipo histórico, más bien orientados hacia otros historiadores. Condiciones de elaboración que han favorecido la novedad de los resultados.
 
Tratar desde la historia y la historiografía cuestiones de actualidad, se ha intentado anteriormente, sin demasiado éxito, bajo el rótulo de “historia del tiempo presente”, porque se eludió la conflictividad de un presente que se dejaba a la política o, en el mejor de los casos, a otras ciencias sociales. No es el caso del libro que nos ocupa, donde se opina desde la historia sobre la crisis 2001-2002, el imperio o la situación actual de América Latina. Los diálogos están centrados sobre la historia nacional o internacional en curso, prestando interés historiográfico y ético a una historia reciente actualizada día a día por una memoria activa y colectiva. Practicando, en suma, una verdadera Historia Inmediata, actual, obviamente plural, en debate, que no necesita de un fin de ciclo para relacionar el pasado con el presente (y el futuro), las categorías de trabajo que utilizamos los historiadores con la historia que hace la gente.
 
Otra novedad de este libro de preguntas y respuestas, de historia e historiografía, de un periodismo interesado por la historia y una historia interesada por la actualidad, es la reivindicación constante que nuestra historiadora hace de los aportes de las vanguardias historiográficas del pasado siglo, Annales y marxismo, con la complicidad de Roberto Trevesse, desde la historia de las mentalidades hasta la “historia desde abajo”. No es poca cosa en un país como Argentina donde la “historia de los próceres” es omnipresente, en un tiempo donde muchos colegas de muchos países redescubren como medular la vieja historia de los acontecimientos, de las “grandes figuras”, del “pasado tal como fue”. La novedad es que las imprescindibles citas de los clásicos del siglo XX se sitúan ahora, por parte de Amelia Galetti, en el contexto de una nueva historiografía para el siglo XXI, buscando una reformulación y puesta al día de los enfoques “totalizadores” y la relación pasado / presente / futuro de las viejas escuelas, a las que se ha de añadir respuestas a los desafíos históricos, historiográficos y teóricos de la nueva era global.Por otro lado, el contexto de la producción del libro beneficia al tiempo que limita su contribución historiográfica. Se consigue ciertamente la inclusión del presente en la reflexión histórica e historiográfica, donde brilla la vocación docente de la historiadora, pero falta obviamente la investigación monográfica propia de otros formatos, así como una vinculación más clara y comprometida entre pasado y futuro, anunciada en una frase de la autora: “Vivimos un presente resultante de un pasado y con la mirada y la expectativa en el futuro”.
 
Nos preguntamos qué sentido tiene alargar hasta el presente el objeto de los historiadores si se abandona el futuro. Ninguno, investigar y opinar históricamente sobre hechos actuales, y por lo tanto inconclusos, obliga a comprometer conclusiones de futuro, salvo que se pretenda volver al mito positivista de la “imparcialidad” del historiador. Negar la dimensión presente/futuro (punto XVII del Manifiesto de HaD) en la Historia Inmediata sería lo mismo que dificultar su viabilidad como opción historiográfica negando el continuum pasado/presente/futuro acelerado en este cambio de siglo. La reflexión historiográfica sobre el presente no puede ocultar pues las alternativas de futuro, parte fundamental de las enseñanzas que se deben extraer del análisis histórico pasado / presente en sus dimensiones genealógicas, comparativas y prospectivas. ¿Para qué ha de servir si no la historia reciente, inmediata, actual? La vieja respuesta de “para vivir mejor” de Marc Bloch, hacia 1942-43, a la pregunta de su hijo “¿Para que sirve la historia?”, es hoy más que ayer una cuestión de futuro, porque el presente que queremos analizar históricamente está siendo reemplazado a todo velocidad por un futuro, asimismo inmediato, para zozobra del ciudadano de a pié que precisa de todos, también de los historiadores, para saber adónde vamos, adónde nos llevan, adónde queremos ir.