Historia Inmediata/ Debates


¿Es posible una historia inmediata?

 
Estimada Sofía Navarro:

Desde luego concuerdo contigo, por eso hace tiempo impulsamos un grupo de profesores y estudiantes, hace casi 10 años una línea de investigación sobre el siglo XX y la Historia contemporánea de México. En 1994 se creó en Historia de la ENAH el Proyecto de Investigación Formativa Historia material del México Industrial, quizás evocando el concepto de civilización material de Braudel. En 1995 se volvió a registrar como la Historia del México Industrial y de ese año para acá hemos venido formando historiadores de la ENAH en Historia contemporánea con un total de 8 trabajos de titulación y a la espera de que 3 más se concreten próximamente, pues ya están siendo dictaminados por la Subdirección de Investigación.

Desde un principio tratamos de incorporar nuevas fuentes y nuevos conceptos a la investigación histórica, fuimos los primeros en readoptar nociones de historia cuantitativa, retomar la Nueva historia política y aspirar a la busqueda de una historia dialéctica de conexiones que nos explicase más de este mundo.

En la ENAH con una tradición arraigada de relativismo posmoderno, pues se sostenía antaño que todo era discurso y nada realidad, ahora se transita a una historia llamada "cultural" porque quienes la reivindican tratan de colgarse del tren de las obras de Chartier y otros para no quedar huérfanos de la 3a generación francófila de la Escuela de los Anales que desde los 80 ya se pasó bastante de actualidad. El Queso y los Gusanos es un texto de ya más de una década que era novedad cuando yo comenzaba mis estudios en la ENAH y sin embargo se sigue exhibiendo como una novedad.

Por lo menos en la Licenciatura en Historia existe una falsa discusión sobre la historia contemporánea, pues se nos acusaba, por ejemplo de que la historia contemporánea que hacíamos era historia inmediata, cuando realmente sólo uno de nuestros trabajos de titulación, versa sobre historia inmediata de ese momento. Algún alumno airado nos dijo que no se metía al PIF porque la historia que hacíamos (Inmediata, según él) estaba completamente rebasada. Yo no creo que la historia del espionaje alemán en los años 40, o el espionaje político a los ciudadanos en la época cardenista sean precisamente historia inmediata, mucho menos los trabajos sobre la democratización de la sección IX del SNTE o la historia de la izquierda mexicana en los años 70. Creo que todos estos son procesos acabados, que salen de la acusación de que la historia inmediata no es historia porque no han concluido los procesos que se han dado allí.

Sobre la Historia cultural o la antropología cultural, nosotros creemos que toda historia que busque las conexiones entre los distintos planos como el cultural, el social o el económico, es una historia que puede aportar comprensión del devenir histórico. Nos alejamos del relativismo que pone en tela de juicio toda objetividad sobre la base de pretender que la lectura e interpretación son sólo actos subjetivos y no prácticas sociales objetivas que reproducen relaciones sociales. Somos escépticos del énfasis en la ínter disciplina, cada quien desde su micro conocimiento y hemos probado los sabores ricos de la transdisciplina, donde desde disciplinas diferentes tratamos de resolver problemas que no sólo son históricos, sociológicos, económicos o antropológicos.

También nos distanciamos de la fragmentación no sólo de la historia sino del conocimiento. En pos de un empirismo reduccionista, ahora se trata de coleccionar costumbres, populares por ejemplo, para desde el dato empírico y aislado construir visiones limitadas de contextos culturales aislados. La tensión de ambas corrientes, al menos en la ENAH contra su interlocutor permanente y real que ha sido la dialéctica. Tratan por todos los medios de combatirla y enterrarla. Unos diciendo que ha pasado de moda, otros proclamándose dentro de ella pero asumiendo una práctica empirista en los hechos.

Pero lo mismo que Gadamer, quién terminó deslindadose del relativismo en pos de la praxis y la dialéctica, la construcción de una nueva historia, la del siglo XXI y no la de los 80, pasa por el reconocimiento del historiador como sujeto constructor y dialogante con otros sujetos del pasado y construyendo ya no descripciones empíricas sino construcciones más inteligentes para comprender el devenir humano, como formas de la conciencia no sólo del historiador, sino del historiador como sujeto que forma parte de la sociedad.

Mtro. Arturo Luis Alonzo Padilla
Profesor-investigador de TC

Licenciatura en Historia
ENAH-INAH-CNCA