Historia Inmediata/ Debates


¿Es posible una historia inmediata?

 
Estimados compañeros de HaD:

Los saludo fraternalmente y paso a explicar la razón de mí tardanza a responder la acusación que me hace Miss ledy Cabrera en su mensaje del 5 de mayo del corriente.

Primero una disculpa por la tardanza. Envie una respuesta breve, pero al no aparecer en mi bandeja de correos enviados. Debo pensar que no llego y la repito:

No tuve forma de enterarme de la acusación que recibo de Miss Ledy, porque justamente en la primera semana de mayo, me encontraba haciendo ajustes a la edición de mi libro que recien publique "Historias de barro y otros cuentos de la guerra en El Salvador" (Memorias de un internacionalista). La siguiente semana estuve casualmente en El Salvador presentando el mismo y las últimas semanas he estado ocupado en preparar invitaciones que se me han hecho al interior de mí país a la presentación del mismo. Como pueden ver entre lo laboral y lo de mí libro, me queda escaso tiempo para el asunto del debáte.

Lo cierto es que mi intención, no es débatir, con una persona que me envía un correo para solo manifestarme su repudio por haber sido parte de uno de los acontecimientos más importantes del siglo pasado. Lo otro es que seria poco serio de mi parte debátir sobre un tema tan serio como lo es "La guerra fría" y la "Guerra Cívil en El Salvador" con una persona que se guía sobre presupuestos pasionales y del corazón y no sobre consideraciones de orden histórico. No por que no las considere importante, de hecho mi novela histórica, testimonial, aborda más asuntos de orden humano que de estrategas y de políticos. Me interesa lo humano y la otra historia. La que se hace desde abajo y por lo general poco se concoce.

No deja de dolerme la pena que puede embargar a Miss Ledy por la perdida de su familia y las vacas de su abuelo; pero me duele y me da más pena, los más de 80 mil salvadoreños que murieron  en más de dos décadas de horror, en los que se cometieron actos de crueldad infamante, que avergüenzan la conciencia nacional e internacional. Decenas de miles de salvadoreños que no correspondían a las bajas militares y fueron absurdamente sacrificados en espantosas masacres como El Mozote y el Zumpul. A cientos de desaparecidos que pertenecieron a esa parte de la sociedad que al ser objeto de sospecha fueron vigilados, denunciados y finalmente descartados. La coartada del “peligro comunista”, que nunca existió por más que hubiera comunistas en el proceso revolucionario. La violencia anticomunista, que se legitimo al perseguir a los comunistas, se identifico con una vociferante campaña pública que buscaba denunciar al luchador social, como el salvadoreño malo que quería destruir los valores nacionales y fundar un orden contra la familia, la religión y la propiedad. La Política de la Segurida Nacional definida por los los Norteamericanos y que recien sirvio de coartada para invadir y someter a Irak y que en su momento fue utilizada, no solo contra paises como El Salvador, sino contra todos los países centroamericanos y los que no encajaban en el esquema del Grupo Santa Fe en los tiempos de Reagan, fueron acusados y "castigados" por el imperio.

 Guatemala que fue el último proceso centroamericano en salir de esa misma experiencia dolorosa, no tiene comparación en cuanto al peor historial de violación de los derechos humanos en América Latina, con 658 masacres (la mayoría de indígenas mayas) y más de doscientos mil muertos. ¿Quién provocó esas más de decientas mil victima, si los datos muestran que el enfrentamiento armado entre la guerrilla y el ejército, solo provocó el 10% de ellas?

La violencia no tiene un cero histórico, la violencia tiene un punto de partida que podríamos remontar a la conquista con la figura del encomendero en un primer momento, del hacendado criollo despues, del terrateniente cafetalero durante la reforma y las innumerable dictaduras militares que se secundaron a lo largo de todo el siglo XX. Me parece que si se desea acusar a alguien de la violencia que se dio en los paises centroamericanos, no sería yo, ni ninguno de mis compañerps que me acompañaron en la lucha durante más de una década. En tal caso habría que culpar a la generación que propicio la guerra y a la que no hice lo necesario para evitarla en su momento y finalmente a quienes se han concebido como dueños del planeta y se sienten con derecho de conquista. Yo solo puedo sentirme honrado y  orgulloso de haber compartido momentos hisitóricos con muchos compañeros del FMLN. Simplemente tuvimos el mérito de haber cumplido con nuestro papel en el momento y el lugar en el que la historia nos coloco, fuimos protagonistas de esa historia y asumimos la responsabilidad que nos corresponde, fuimos protagonistas de pensamiento, palabra y acción y nos la jugamos frente a ese pueblo heroico y valeroso. Otrasw opciones, no existieron y si existieron, no fueron valientes.

De todo eso, me siento honrado. Es el tiempo que nos toco vivir y como muchos igual que Ledy, siento dolor cuando piso aquellos territorios. Ahí quedaron los restos de mis mejores compañeros de la vida, mis amigos y hermanos de lucha. En el proemio de mi libro (LA UTOPIA ES POSIBLE),  expongo lo siguiente al respecto de lo que sucedio en aquel país: “….. Para los que sobrevivimos los efectos de la Guerra fría con sus respectivas “Guerras sucias”, es obligado hacer una recapitulación y un esfuerzo por explicarnos los hechos. La falacia de que la violencia fue resultado de mutuas agresiones de hace unas cuantas décadas entre las partes beligerantes, es un recurso cómodo para la claudicación. Para que se diera una espiral de violencia como la que se vivió en El Salvador, fue necesario que se constituyera una sociedad violenta. Sería aventurado decir que El Salvador al igual que muchos pueblos centroamericanos, eran sociedades violentas por naturaleza o de origen. Es no decir nada o caer en la lógica del fin de la historia. Es querer hacer el futuro, solo viendo el pasado reciente y el presente de los que excluyen a las mayorías. Ningún pueblo es violento por naturaleza. Para que esta espiral de muerte y terror fuera posible, fue necesario un punto de partida. En este esfuerzo pretendemos rescatar un poco esa memoria histórica y no hacer del olvido un recurso para la mentira……….”.

    Invito a Miss Ledy a que contribuya a esta díficil obra de rescatar la memoria historica de su pueblo, para que esto no vuelva suceder jámas, ni a El Salvador, ni a ningún otro pueblo del mundo. Sobre lo que logramos o no logramos que la historia juzgue, pero contribuimos a terminar con las dictaduras militares que masacraban a los pueblos y de eso siento orgullo y de los héroes y martires que hicieron patria en El Salvador, para refundar una república que había sido secuestrada por una banda de asesinos. Tarde, pero llego. Por lo mismo pienso que lo que se logro con el sacrifico y la sangre, merece ser recordado por siempre. Genaro 

Héctor Angel Ibarra Chávez
Estudiante de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, México.
Ex-combatiente y ex-oficial del Ejército Nacional para la Democracia del FMLN