Historia Inmediata/ Debates


¿Es posible una historia inmediata?

 
Estimados amigos:

Este tema no me es ajeno en la medida en que forma parte de mis debates conmigo misma como historiadora y debo decir que quienes asumen el reto de abordar la historia en la que están inmersos me merecen el más profundo de los respetos y una casi reverente admiración. Yo estoy francamente incapacitada para semejante hazaña, quizás porque tener un objeto de estudio tan cercano y abordarlo con desapego se me antoja tan imposible como tener por objeto de estudio a mi marido.

Pensandolo mejor, la historia en la que me desenvuelvo me crea más aprehension que mi vida conyugal, la verdad sea dicha.Valga como anécdota que a mi, tan poco afecta a los encuentros con estas dimensiones cercanas de la historia (del tercer tipo), me ha tocado, por una larga cadena de motivos que no vienen al caso, biografiar a una persona cuyos hijos están vivos, cuyos alumnos están vivos, cuya obra está históricamente fresca y su pensamiento vigente: el hombre en realidad, a pesar de muerto, anda vivo y coleando y para mi andar por ahí con él ha sido bastante pesado. Esta comprensión del embrollo afectivo que significaba biografiar a un casi vivo, además de causarme más de una noche de insomnio, tuvo consecuencias incluso metodológicas: me negué rotundamente a utilizar las fuentes estrictamente "hogareñas" por el compromiso que ello implicaba. Esto sin contar con que los inexistentes enemigos de mi biografiado también tienen vivos a sus descendientes, lo que empeora el asunto.

Así pues, la historia de lo inmediato es probable, cómo negarlo, pero también ardua en los sentidos que menciono.

Sin embargo, no puedo terminar mi opinión sobre este asunto sin recalcar lo peor de todo: es imperativo que haya historiadores dispuestos a asumir el reto de interpretar la contemporaneidad desde dentro con las herramientas de la ciencia histórica para iluminar las testas inmersas en la factibilidad de determinar el rumbo de los procesos. ¿Cómo hacerlo? ¡Ah! yo francamente lo ignoro, pero sé que es necesario.
 
Katty Solórzano
Escuela de Historia
Universidad Central de Venezuela