Debates


Historia y fuentes


Como quiera que hacemos uso de dos disciplinas académicas: La Historia y el Periodismo, no queda otra alternativa que defender a cualquiera de ambas como fuente auxiliar de la otra y viceversa (entre otras muchas complementarias....) Es claro que la historia sirve de base de datos para el periodismo de investigación (por ejemplo) y que los editoriales, noticias y demás que publica la prensa es de utilidad para hacer historia, incluso objetiva una vez contrastados los datos periodísticos. De esta complementariedad hemos hecho uso en una amplia investigaciòn para una etapa cronológica de la historia de América, en concreto de la historia de Cuba ente 1934 y 1962. Hemos dejado plasmado con suficiente claridad, a partir de los postulados de dicho trabajo que: La prensa escrita en los últimos años ha proliferado precozmente como forma de hacer llegar la noticia inmediatamente a las masas ávidas de pronto conocimiento “noticiable” en cualquiera de sus facetas: políticas, económicas, sociales e incluso bursátiles, o de las diferentes formas de ocio conocida, sin menospreciar la faceta deportiva. Sin embargo, la utilización de la misma por historiadores y para hacer historia objetiva, es realmente reciente aunque conforma una base suficiente, con procedimientos indagatorios fiables y suficientemente contrastados para que el texto resultante sea auténticamente histórico . Autoridades universitarias acuden a estos campos periodísticos y extraen un profundo aprovechamiento complementario para sus rigurosas investigaciones. Es digno de destacar el historiador español Javier Tussel, ya desaparecido, o el historiador Manuel de Paz, que toman datos de la prensa escrita para aspectos de auténtica historia. Ambos toman hechos transcurridos durante los dos últimos siglos de nuestro devenir, el primero de España (Historia Contemporánea, UNED), el segundo de Hispanoamérica, especialmente, para sus numerosas obras editadas. Asi mismo ha de destacarse el prólogo a la obra del periodista y bibliógrafo canario-americano David W. Fernández, a cargo del periodista especialista en Archivística, Javier González Antón, que aprecia patente dicha relación histórico-periodística. Igualmente se refleja en la obra de otro historiador canario, Julio Yanes Mesa, que para su tesis doctoral, convertida en libro, Leoncio Rodríguez y “La Prensa”: una página del periodismo canario, hace exhaustivo uso de los contenidos del periódico El Día, desde sus comienzos, llamado La Prensa , hasta prácticamente hoy . Con esta fuente se analizan muchos aspectos sociales, económicos, políticos o culturales de Canarias en relación con el resto de España y de la Isla de Tenerife en particular, y se concatena un estudio comparativo con otras fuentes para Hispanoamérica . En contraposición no podemos aceptar la exhaustiva y teórica afirmación personal del prolífico escritor, periodista y crítico literario español Enrique Jardiel Poncela, cuando expresa: “La verdadera historia está en los periódicos y no en los libros...” o la frase de otro miembro de la cultura hispana, Vargas Llosa, cuando afirma que “el periodismo es la historia haciéndose”. Es aceptable esta premisa siempre que el periodismo utilizado sea aunténticamente objetivo y contrastado, o como nos dice el Dr. González Antón: la prensa se nos muestra de una manera cada vez más nítida como memoria histórica imprescindible para el conocimiento del hombre contemporáneo (pero unido a los libros). No podemos obviar al prestigioso periodista español Francisco Umbral (recién desaparecido), que dio a la prensa un protagonismo muy “sui géneris” en la interpretación de acontecimientos pasados. De todas formas ya se ha dicho que entre historia e información periodística existe total concordancia hasta el punto que, bien contrastadas las noticias, cualesquiera de ambas disciplinas académicas es considerada auxiliar para la otra y viceversa. En este caso se debe respetar al máximo el estilo y forma que utilizaba la agencia o editorial que se trate o la del periodista o editor que dio la noticia (o artículo de opinión) contemporánea al hecho. No obstante, dichas referencias siempre deben aparecer entrecomilladas o en cursiva. El periodismo, como trasmisor de acontecimientos reales, es tan antiguo como la propia historia escrita. Los clásicos griegos Herodoto, Tucídides y Jenofonte fueron de hecho corresponsales de guerra, en las que intervenía Grecia; describían e informaban en torno a acontecimientos de la antigua historia relacionada con países amigos o enemigos de aquel precoz imperio. Más tarde lo hacían los romanos en sus anales, y de hecho en todo el transcurrir histórico, en cualquier cultura o civilización, hasta nuestros días. De todas formas, tal colaboración se hace más patente en los últimos años del siglo XIX y todo el XX, que es cuando el periodismo como información se convierte en auténtica y fundamental fuente para la historia. Los corresponsales de guerra o cualquier otro profesional o comisionado de cada una de las grandes agencias de información, por ejemplo, contribuyen, con elementos gráficas o textuales, eficazmente a la conformación histórica de la etapa a investigar. Se podría objetar que algunos de ellos incurran en errores de base e interpretativos por subjetivos o por insuficientemente contrastados, incluso descaradamente sesgados. Si bien, no podemos olvidar, que el error “noticiado” en que pueda incurrir un determinado medio, por desinformación, subjetividad u otro, o por magnificar un acontecimiento con ánimo económico o de otro tipo..., es corregido por otros medios en pocas horas en aras de conseguir y aportar al lector la máxima verosimilitud del hecho, o simplemente por competencia profesional entre las grandes agencias (privadas) de la comunicación. Este deseo de llegar al lector con máxima objetividad es lo que convierte a la prensa, en general, en medios precisos para la investigación histórica de un proceso determinado y ser convertido en historia objetiva. Es más, sin prensa o sin periodistas hacer historia ahora se hace más difícil que nunca...

MIGUEL LEAL CRUZ
GRUPO INVESTIG, ULL, LA LAGUNA -CANARIAS