Debates


Historia y fuentes


Con respetco a las fuentes para el conocimiento del pasado y el presente, estoy parcialmente de acuerdo con los historiadores uruguayos Chávez y Rodríguez. La cronología es un criterio objetivo e imprescindible para precisar la fiabilidad del documento-fuente. Me parece, no obstante, que el lugar no es una condición determinante. Pero la expresión "...(los) documentos adquieren validez histórica cuando un historiador, los utiliza..." no necesariamente es un enunciado verdadero y por ello, requiere precisiones. En resumen,  han establecido un criterio objetivo: el que invita a confrontar la fuente con la cronología.
 
Sin embargo, al autor y a la fuente conviene agregar la obra, la editorial, la crítica bibliográfica y quizás al lector que acoge aquellos hechos e interpretaciones y los incorpora a "la fuente no escrita"; es decir el acervo de conocimientos con los cuales el historiador asume que comprende al menos un poquito de un proceso social acaecido o vivido y lo transmite en la "obra de historia" que es a la vez,  fuente. Y en esas relaciones, el tema de las fuentes históricas se vuelve más complejo ­en términos del uso profesional (conocimiento elaborado) con base en los documentos que han sido estimados pertinentes según algún objeto de investigación, planteado.
 
Por "complejidad" me refiero a las dificultades detectadas en las polémicas que han sucitado obras de historiadores que recurrieron a fuentes que, luego se  demostró, que eran inauténticas y hasta divulgadas con intención falsificadora; de autores que han sido falseadores; o de editores que atribuyen obras a autores de fuentes, que no lo fueron... etc. Si no me falla la memoria, fue el siglo XV que se desarrolló con bastante solvencia algo de este "problema"; al calor de disputas por las ascendencias o linajes sociales de algunos mercaderes que aspiraban a ser nobles, como también en torno a los derechos dinásticos. Lo importante, entonces, parece haber sido la confrontación enrtre la tradición y la objetividad del método científico aplicada al texto escrito. Pienso que este tema bien podría llevarse a la crítica en relación con las fuentes no escritas, y de ahí la importancia de la interdisciplinariedad o el diálogo por ejemplo con la arqueología, la semiótica, el derecho y más.
 
En fin, hace bien HAD en abrir este espacio. Invita a revisar los programas de historiografía y otros más específicos que, estoy seguro, hoy se ofrecen en las universidades latinoamericanas para la formación del perfil profesional del historiador. En mis tiempos no tuvimos esas herramientas. Saludos desde Costa Rica.
 
Carlos A. Abarca Vásquez
Jubilado. Universidad Omar Dengo, Heredia. CR