Debates


Positivismo


[Mensajes recibidos a través de HaD -Facebook  20/03/ 2012]
 
LOS NOVELISTAS PIENSAN QUE TODOS LOS HISTORIADORES SOMOS POSTIVISTAS SIMPLES, ¿ES CIERTO?

 

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/ocioycultura/2012/03/17/almudena-grandes-galdos-escritor-importante-vida/00031331976753681541412.htm

 

¿Es cierto que los historiadores cuándo no tenemos datos documentales nos callamos, dejamos de escribir...? ¿Por qué será que seguimos dando a veces una imagen tan simplista, pobre e inútil de nuestra disciplina un siglo después de Ranke? (recomendamos, por otro lado, como siempre, la novela de Almudena).

 

Carlos Barros 

Coordinador de Historia a Debate

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Porque se subestima el rol social de la historia ligándola a la fortaleza del dato cientificista y positivista. Para datos está wikipedia, para el análisis estoy yo(?)

 

Luc Guglie  

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Los buenos historiadores no nos callamos ni dejamos de escribir, lo que hacemos es una pausa, mientras seguimos investigando e indagando dentro de los papeles viejos llamados documentos y preferimos dejar de escribir para no mentir o tratar de inventar. El historiador que indaga, siempre consigue porque la historia no tiene ni principio ni fin.

 

Iván José Salazar Zaid  

Universidad del Zulia 

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Amigos de Temistocles Cabezas Morales

 

 

Que sabía esa reflexión compadre, como se ve que eres historiador..................y de los buenos

 

Belkis Chávez

 

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Es probable, estoy con Iván. Para gustos colores. Almudena Grandes, quién es? perdonad, pero no he leído nunca a esta escritora, vamos...que sus novelas me aburren.

 

Amaya Beitia Ruiz  

Universidad de Umea 

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A ver, hacer buena historia es un trabajo intelectual, no se hace sólo "con documentos" también con bibliografía e interpretación, con metodología, historiografía, teoría, comparación, empatía y reflexión, hipótesis y conclusiones... No se debe confundir, un siglo después del positivismo de Ranke, Seignobos y Langlois, la historia con la heurística, la paleografía y la diplomática, disciplinas "auxiliares" por lo demás necesarias. Ver: http://www.youtube.com/watch?v=f_41qV42A1I

 

Carlos Barros 

Universidad de Santiago de Compostela 

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Los historiadores hemos asumido un complejo de inferioridad intelectual que deriva de la imagen fabricada por el mercado. No se trata sólo de la división entre las técnicas útiles, las ciencias experimentales y las letras inertes. No, porque quien escribe una novela, como la maravillosa Almudena, escribe con la tranquilidad de ofrecer un producto en el que la ficción no es exactamente carencia de sentido de la realidad, sino imaginación de la realidad misma. Nosotros, en cambio, no nos atrevemos más que a escribir refugiados bajo quinientas notas a pie de página y estudiando algo que sea muy, muy concretito, sin ambición de visión amplia que pueda ser tildada de carencia de rigor científico o sin atrevernos a plantear un ensayo que pueda considerarse contaminado por nuestras opiniones, como si éstas no fueran un permanente mecanismo de conocimiento, a través del que ordenamos lo que vemos y seleccionamos aquello que consideramos de interés histórico, dotado de significado para que se comprenda un problema. En nuestra tradición existe poquísimo trabajo de ensayo de largo aliento, de interpretación de etapas amplias y de consideraciones del sentido de una época, prefiriendo los análisis acotados que no dejan de ser una permanente reiteración de nuestra vieja tesis doctoral. Confundimos la fase de aprendizaje y la necesidad de trabajos de base con la tarea de comunicar a un público amplio, no simplemente a otros profesionales, un conocimiento que es el producto de lecturas diversas, no sólo de la tarea de excavar en fuentes documentales llamadas con arrogancia "primarias", para sacar a la luz un articulito más que se encierra en sí mismo, sin comprender nunca que la historia universal debe transparentarse siempre en el examen de lo más pequeño, del episodio concreto, de la peripecia personal.

 

Ferrán Gallego Margalef  

Universidad Autónoma de Barcelona 

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Si, quizás pecamos de "academicismo" y "cientificismo". Limitando el acceso del público, en general, a lo que escribimos...

 

José Oscar Montero Feijoo  

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En realidad, no se trata sólo o fundamentalmente de una cuestión de "cientifismo". De hecho, creo que la mayor parte de lo que se escribe no ha conseguido superar una tradición historiográfica que no se plantea en ningún lugar en el que se trabaja con rigor. ¿Dónde se encuentra la ambición interdisciplinaria, por ejemplo? Tras miles de textos sobre la segunda mitad del siglo XX español, ¿podríamos decir que aspectos como la cultura política, las percepciones sociales, las construcciones ideológicas de los españoles de los años cuarenta o cincuenta han sido analizadas de forma satisfactoria? ¿NO dejamos ese trabajo muchas veces a historiadores de la literatura, creyendo (no sé muy bien por qué motivo) que analizar el impacto de publicaciones, estados de ánimo, sentimientos de pertenencia a una comunidad, formas de violencia, recursos de sociabilidad, pertenecen a la literatura, a la antropología, a la ciencia política, a cualquier disciplina, mientras la nuestra, que debería ser espacio de encuentro de todo aquello que influye en un hecho social, pasa a ser una tierra de nadie, o a encogerse en lo que se ha asumido que es "lo propio" de los historiadores? ¿Y qué es lo propio? ¿Comentar de nuevo las tendencias en un congreso de la CNT? ¿Contar cuántos alcaldes franquistas procedían del tradicionalismo o del falangismo? ¿Analizar las fluctuaciones migratorias entre Andújar y Torrelavega? Todo esto también, faltaría más. Pero esto, a solas, pasa a ser una mirada a un espacio reducido que no se justifica, como pensamos, por sí mismo. Si no existe propuesta de interpretación general, en la que puede partirse perfectamente de un caso local, pero remontando el vuelo, no hay historia, sino crónica o información de base. Y si un alumno llega a decirnos que no tiene por qué saber quién es Thomas Mann, y te lo dice en cuarto de carrera, sin que nunca le hayan hablado de él en clase; si hay compañeros que te indican que leer a Chéjov nada tiene que ver con tu trabajo de historiador de la primera mitad el siglo XX; si leer un texto de Pavese o pasar "Roma città aperta" para que los alumnos sepan quién es el señor Rosellini nada tiene que ver con tu trabajo, lo que escribimos se convierte también en un ejercicio de reiteración en el que vamos agregando espacios de información a un atlas gigantesco, construido a una escala de 1/1, esa que era perfecta para Lewis Carroll, pero que era sustancialmente inútil, porque no ofrecía puntos de referencia, sino que se limitaba a reconstruir literalmente el espacio que debe ser simbolizado en un mapa, en una zona manejable y orientativa. No creo que la cosa tenga remedio, porque tampoco se trata de la divulgación sin más, sino de afrontar el trabajo de investigación de un modo más apropiado, más abierto a otras disciplinas, sin el miedo a "implicarse" emocionalmente, y sabiendo que nuestra tarea es tragarse lo más aburrido, pero nunca pensar que la historia es para los historiadores solamente. La historia no tiene por qué perder rigor, sino ganarlo, recurriendo a la dureza de entrar en otras metodologías, en saber nombrar de forma adecuada (por ejemplo, cuando decimos "violencia" de un modo científico y no vulgar), y en proyectarlo luego en ensayos en los que podamos hacer comprender un tiempo a los ciudadanos. Y, naturalmente, sin olvidar nunca que somos profesionales, y que nuestra obligación es pasar muchas horas frente a libros con los que no es divertido precisamente pasar una tarde. Pero procurando no dar por sentado que nuestro trabajo se justifica y se cierra en un pequeño círculo investigador y que, por ejemplo, no podemos plantearnos conceptos como el de exterminio para afrontar con las herramientas adecuadas la historia del pasado siglo.

 

Ferrán Gallego Margalef  

Universidad Autónoma de Barcelona 

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El problema es que con hechuras decimonónicas la historia como disciplina tiene poco espacio en el siglo XXI, lo que repercute en pocas posibilidades de trabajo para jóvenes investigadores, muchos de los cuáles redescubren el positivismo simplista como quinta esencia de la disciplina (?) ... agravando sus perspectivas en una sociedad de la información que cada vez exige una ciencia más global y compleja.

 

Carlos Barros 

Universidad de Santiago de Compostela 

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Desde esta lado del Atlántico, conocemos la gran fractura que se da entre quienes hacen historia desde el academicismo, desde círculos que escriben para leerse entre sí y quienes escriben para la gentes. En este último grupo existe una variada fauna de "divulgadores" que va desde buenos trabajadores de la historia hasta diletantes arribistas que hacen su buen negocio con publicaciones, charlas y artículos históricos-periodísticos sin el menor rigor o con la mera copia. Conciliar la divulgación de la historia con el mínimo rigor es tarea que deben afrontar los historiadores. Y es sumamente positivo que quien investiga haga su apertura al público sin formación. Para eso se hace historia, para que se lea, se escuche.

 

Rubén Bourlot  

Escuela Nacional Superior “Mariano Moreno” de Concepción del Uruguay 

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El problema de la relación del historiador con la sociedad, que Historia A Debate resuelve con valores, Historia Inmediata y nuevas tecnologías, es una de las consecuencias nefastas de enseñar e investigar la historia con ideas simplistas de tipo cientifismo: "la historia es conocer el pasado tal como fue"; "la historia se hace con documentos", que supusieron un gran avance a finales del siglo XIX y principos del silgo XX pero contribuyen hoy de manera destacada a la decadencia de la historia profesional en tiempos de desaforado mercantilismo...

 

Carlos Barros 

Universidad de Santiago de Compostela 

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Me encanta este debate, está lleno de buenas referencias, sobre todo a los que no vivimos obsesionados con identificarnos como " historiador". Perdonad mi inmadurez, ingenuidad o falta de respeto a la ciencia de la historia. Estudié historia porque sentía amor hacia la disciplina y en el camino he visto y sigo viendo de todo. Lo triste que tiene la historia es que, los que la imparten suelen perder el contacto con quienes acuden a sus clases. Porque de eso se trata, de aprender algo por amor. Nunca me he planteado vivir de esto, por lo que, tampoco me gusta la etiqueta de " soy historiadora". Lo hago, porque me apasiona, cuando eso deje de ocurrir, me dedicaré a 100.000 interesantes oficios que hay dentro del conocimiento. Como yo no enseño historia pero sí otras materias, me interesa siempre la percepción del que acude a mis clases, que se vaya con algo nuevo, con ilusión de seguir y quizá de enseñar ellos algo a otros. Soy una mera comunicadora de lo que ya se ha escrito y utilizo mi propio método para dárselo a otros más fácilmente comprensible. Así que, le corresponde a los historiadores de oficio( los que tienen un puesto en una Universidad y les pagan por investigar o escribir libros) buscar otras vías y otras tendencias, y este foro es buen ejemplo de ello. En cuanto a lecturas, todos no tenemos la misma capacidad para asimilar a las " grandes", por eso, no leo ni leeré jamás ( a menos que esté borracha o desquiciada)a la maravillosa Almudena. Que Dios me perdone y me tenga en su gloria, algunas mentes y corazones somos muy limitados.

 

Amaya Beitia Ruiz  

Universidad de Umea 

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Algo más para agregar a este amable debate: imposible conocer el pasado "como fue", se puede hacer una aproximación. No los contemporáneos pueden entender el presente "tal como es", menos conocerlo siglos después. Otros dicen: no hay que hacer interpretaciones de los hechos, hay que presentar los hechos "tal como fueron", es imposible, siempre hay un interpretación: hay un interpretación "oficial" disfrazada de "verdadera" y las alternativas. Otro digo: Los historiadores "de oficio" no todos están en las universidades o academias y les pagan para hacerlo. Muchos trabajamos de docentes u otra actividad y el los espacios libres investigamos y a pulmón publicamos: regalamos mucho y vendemos poco

 

Rubén Bourlot  

Escuela Nacional Superior “Mariano Moreno” de Concepción del Uruguay 

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Si le vale de consuelo Rubén, no es tan importante la cantidad de lo que se escribe, sino la calidad que ello tiene. Más a su favor y más mérito tiene sino le pagan por ello e inclusive al no verse forzado por la editorial a sacar el libro de turno, los ingredientes de esa investigación muy probablemente sean de mayor rigor crítico.

 

Amaya Beitia Ruiz  

Universidad de Umea 

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Seguramente que es así.

 

Rubén Bourlot  

Escuela Nacional Superior “Mariano Moreno” de Concepción del Uruguay 

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Amaya, ya sabes que sobre gustos...Yo creo que Almudena es maravillosa como persona, pero me interesan mucho más otros novelistas. Lo que plantea Rubén es muy interesante: yo estuve muchísimos años trabajando fuera de la universidad, en secundaria, y haciendo mi investigación de tesis doctoral sin ningún apoyo. Quise hacerla sobre algo que nada tuviera que ver con lo usual, y me fui a Bolivia a trabajar sobre el MNR, nada menos. Fue muy duro, me arruinó económicamente, pero aquella visión de un mundo distinto me ha resultado imprescindible para trabajar sobre temas de nuestra historia más cercana. Por ejemplo, creo que nunca habría entendido lo que son las relaciones clientelares si no hubiera hablado con campesinos que me decían que votarían siempre al MNR porque les dio la tierra...treinta años antes (!). Y pude ver que lo que había aprendido en los libros era frío, sin relación adecuada con lo que estaba viviendo en contacto con aquella realidad. Y, en cuanto a lecturas, Amaya, yo no quería decir leer a los "grandes" en el sentido en que quizás lo has comprendido...LO que decía es que a quienes nos pagan por una docencia e investigación universitaria tenemos la obligación de leer cosas duras, que no nos divierten, pero que resultan imprescindibles para conocer cosas y trasladarlas. El trabajo es bueno o es malo con independencia de las condiciones en que se haga. Otra cosa es el mérito ¿no? Y Rubén tiene razón en que no llegaremos a situarnos nunca en la percepción de los contemporáneos, siempre es una construcción cultural. Por eso, leer un cuento de Chéjov me explica mejor lo que sentía la clase media rusa a finales del siglo XIX que embadurnarme la memoria con una estadística de inversión en ferrocarriles...

 

Ferrán Gallego Margalef  

Universidad Autónoma de Barcelona 

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Una de las razones del rebrote positivista en no pocos jóvenes investigadores es que piensan que cuando más clásicos y academicistas sean más posibilidades tienen... lo que no es cierto (la causa del descenso de plazas es política, son los recortes) y puede provocar un relevo generacional regresivo para la disciplina (ver punto XII del Manifiesto de HaD): al auge de la historia no académica, que desde Historia A Debate saludamos y promovemos, puede ser acicate pero no sustituir a la universidad y los centros públicos de investigación...

 

Carlos Barros 

Universidad de Santiago de Compostela 

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Sin dudas Chéjov nos dice mucho del pueblo ruso como nos lo trasmite Dostoievsky. O García Márquez sobre el mundo latinoamericano. Todas son historia con más o menos ficción, con más o menos arte

 

Rubén Bourlot  

Escuela Nacional Superior “Mariano Moreno” de Concepción del Uruguay 

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Amaya, no sé si se ha borrado permanentemente un mensaje en el que te respondía...En todo caso, reitero: Almudena es maravillosa como persona, creo, aunque me interesan mucho más otros escritores. Entre ellos, el que ella cita, Galdós. La literatura tiene el poder de evocación de ese presente al que se refiere Rubén, que no podemos desentrañar en el análisis de una estadística, pero que podemos imaginar en la lectura de materiales que no son los habituales en el uso de los historiadores académicos, como la literatura o el cine. Yo recuerdo que la clase que más conmovió a mis alumnos, hablando de la Italia de la posguerra, fue una en la que sólo me dediqué a la lectura de textos de Pavese, de Ginzburg, "Cristo se paró en Eboli" de Carlo Levi y un fragmento aterrador de "La piel" de Malaparte. Me dijeron que aquello les había interesado y enseñado mucho más que cualquier relato habitual sobre la dinámica política, aunque creo que los comprendieron mejor por haber hecho esa clase más tradicional previamente. Lo importante, sin embargo, es que les abres un camino amplio que, a pesar de estas estudiando en la Facultad de Letras, se les oculta.

 

Ferrán Gallego Margalef  

Universidad Autónoma de Barcelona 

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ese academicismo e intelectualismo no solamente son propios de la Historia y de las Ciencias en general, es frecuente ver a jóvenes investigadores ir por la vida con la etiqueta auto impuesta de historiadores, antropólogos, sociólogos, etc.y desde esa pequeña perspectiva observan y explican sólo parte de la realidad reducida a la mera descripción y se olvidan que mucho antes de ser científicos sociales son ciudadanos y seres humanos y por tanto agentes de cambio social, si no se asumen como tales el positivismo los acompañará en todo su camino.

 

Izcoalt García Morales  

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Gracias por las aportaciones, Carlos, Rubén y Ferrán. Es una buena reflexión. Últimamente leo literatura con tinte fantástico y claro, eso poco puede hacer para mi crecimiento histórico. Tendré que volver de nuevo a los inicios. Gracias.

 

Amaya Beitia Ruiz  

Universidad de Umea 

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Carlos Barros, cuando hice referencia a "que seguimos investigando e indagando dentro de los papeles viejos llamados documentos" se sobreentiende que como historiadores que somos necesitamos del materialbibliográfico referencial como el que tu mencionas, inclusive hoy en día una pintura, una fotografía un afiche nos aportan nuevos conocimientos que nos permitan reconstruir nuevos hechos históricos.

 

Iván José Salazar Zaid  

Universidad del Zulia 

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Y no olviden de lo importante que son los testimonios orales, relatos de personas que vivieron su tiempo, más a de su protagonismos. Particularmente importante rescatar esas voces para la historia de siglo XX, que complementan el documento escrito

 

Rubén Bourlot  

Escuela Nacional Superior “Mariano Moreno” de Concepción del Uruguay 

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Amaya, pues yo creo que la literatura fantástica es muy útil. Saber cuáles son las expectativas y los miedos de una sociedad permite conocerla. Una vez me planteé, sin éxito, hacer un curso de doctorado que iba repasando, a través de los monstruos literarios o cinematográficos, en qué consistía el carácter de una sociedad. Yo creía que era apasionante, porque permitía pensar en la destrucción del tiempo con TERMINATOR, en el otro absoluto como ALIEN, en la hostilidad al diferente como en LA INVASION DE LOS LADRONES DE CUERPOS, en los mitos de pureza racial y de la función identitaria de la sangre con la evolución de los libros y películas sobre Drácula, en la perversión de las dos ciudades existentes en cada sociedad leyendo Mr. HYDE, en el miedo a la naturaleza en la época del imperialismo leyendo EL CORAZON DE LAS TINIEBLAS...Pues a algunos no les pareció serio, y no se hizo.

 

Ferrán Gallego Margalef  

Universidad autónoma de Barcelona 

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Estoy muy de acuerdo con José Oscar Montero Feijoo. Los académicos en su mayoría, escriben solamente para lograr mejorar sus credenciales, Sus tesis son publicadas pero de ahí no pasan.. de enferman de ser grandes historiadores pero se encapsulan sus trabajos de investigación que no llegan al pueblo. Hoy en día como dice Rubén Bourlot no podemos dejar a un lado los testimonios orales porque esa historia de está perdiendo, son archivos ambulantes que están en lamente de muchos ancianos que son los que guardan en su mente la historia de los lugares, de sus pueblos de su terruño... de su historia "Matría". También se acostumbra en las universidades a formar investigadores con conocimientos de cierta metodología que si no la utilizan no pueden reconstruir hechos históricos y esas metodologías los limitan solamente al planteamiento de problemas de algunos hechos históricos y la historia no solamente se puede escribir a partir del planteamiento de un problema.

 

Iván José Salazar Zaid  

Universidad del Zulia 

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Ferran, eso pinta muy bien, que pena que el doctorado no se diera, porque tiene mucha miga dentro. Como colofón, la novela " sueñan los androides con ovejas mecánicas" que da nombre a la película "Blade Runner" está de plena actualidad, si vemos un poco el panorama que nos rodea. En cuanto a la economía, me gustó mucho el repaso que hace sobre su propia historia Paul Krugman, en su libro de " la conciencia de un liberal", da mucho que pensar. Y si queremos hermanarnos con otras culturas, uno de los autores que leo es Murakami, sus novelas ayudan mucho, como la de Music of words. Saludos

 

Amaya Beitia Ruiz  

Universidad de Umea 

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Para la reconstrucción de la historia de un país o una nación es indispensable primeramente trabajar la historia de sus pueblos para luego insertarla dentro de la historia regional y de aquí partir para la reconstrucción real de nuestra historia patria, pero los académicos. Por otra parte, muchas veces cuando se trata de hacer historia latinoamericana, por ejemplo, trabajan hechos por separados sin tomar en cuenta la base indígena y sus trabajos son realizados desde la universidad sin quemarse las pestañas buscando documentos en los registros de los pueblos y ciudades. Algunas veces utilizan auxiliares para que hagan el trabajo de investigación documental, pero no es lo mismo que te traigan una ficha elaborada a que tu mismo leas el documento lo clasifiques y lo analices.

 

Iván José Salazar Zaid  

Universidad del Zulia 

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Eso es totalmente cierto Iván. El trabajo más importante que son las pesquisas, entrevistas en terreno se los cuelen dejar a los alumnos, pasantes, etc, mientras el historiador recopila la información en su gabinete, totalmente alejado de la realidad. La historia hay que palparla, semblantearla diría en el propio terreno. Ponerse el overol y arremangarse como dicen en estos pagos

 

Rubén Bourlot  

Escuela Nacional Superior “Mariano Moreno” de Concepción del Uruguay 

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Estoy totalmente de acuerdo con estos compañeros de Historia, de hecho a la hora de enseñarla también hay que transmitir esa pasión, ciertos métodos y se obtienen muchos resultados.

 

Raquel López Seco  

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La Historia tiene muchos componentes que se entrelazan, coordinan, apoyan y a veces dirimen entre sí, pero todos necesarios para construir, interpretar ,divulgar, de maneras diferentes según el ámbito, y jamás apoyar una utilización errónea de dicho conocimiento. El complejo de inferioridad que algunos citáis en parte es real, pero también influye la denostación social y académica de nuestra disciplina y en general de las Humanidades y todo su conocimiento, por eso creo que nuestra labor es más misionera, si cabe la expresión, por tanto tenemos la obligación de darle su sitio a través de nuestro trabajo para llegar a un buen término. A pesar de que el camino es tortuoso, somos buenos corredores

 

Raquel López Seco  

http://www.facebook.com/rlopezseco

 

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