He seguido con mucho interés el debate sobre el colonialismo español en América, y la obligación o no de pedir disculpas por las acciones de los colonizadores españoles en le pasado. Mi prespectiva, nacido en Cuba, hijo de españoles y, por muchos años, residente en los EEUU, quizas me permita hacer una contribucion a este debate.

1. No es la obligación, ni la responsabilidad de los historiadores la de pedir disculpas por el pasado. Esto es, mas bien, el campo y jurisdicción de los políticos y, por lo general, es el resultado no de un verdadero acto de contricción y arrepentimiento por los crimenes cometidos, sino el resultado de las necesidades ideológicas del momento. La tarea del historiador es la de presentar el pasado, reconstruirlo en la manera mas fidedigna de acuerdo con las fuentes, de examinar estas fuentes en una forma crítica, y de exponer los "crimenes" de la historia; pero también examinar esta inhumanidad del hombre hacia el hombre (y las mujeres) en su apropiado contexto histórico. No podemos usuar nuestros sistemas de valores
presentes para juzgar el pasado. Como ya Clifford Geertz nos enseñara hace muchos años, no hay valores universales. Toda cultura debe ser entendida dentro de su propio context o "web of significances."

2. Habiendo dicho esto, también hay que decir sin contradecirme, que la conquista y colonización de gran parte del nuevo mundo fue un hecho brutal de por si dentro del propio sistema de valores de los siglos XV al XVII, pues significo la imposición de nuevos sistemas de vida, religión, valores a una población que no habia pedido estos cambios. Explicar y defender estas acciones por medio de comparaciones con otros tipos de colonización mas o menos brutales, por referencia a la "misión civilizadora" del cristianismo o de España, por referencias a la crueldad de los nativos del Nuevo Mundo, es altamente sospechoso y obedece a ciertas actitudes ideológicas que debemos temer. En este sentido, es la labor del historiador de enfatizar esta otra historia, de notar la tradicción colonizadora, la imposición de una lengua, de una cultura sobre otros, de escribir esa otra historia desde la perspectiva de las culturas indigenas. El gran libro de Inga Clendinnen sobre los Aztecas es un magnifico ejemplo de como escribir esta historia. En cierto sentido, muchos historiadores, resienten cualquier crítica de la "madre patria'" sin entender que tal formulación: "madre patria" ya en si conlleva una relación de dependiencia, de subalternidad. Uno podría decir que con madres como España en el nuevo mundo, es mejor ser huerfanos, y que estos procesos de colonización se repiten de formas muy diferentes (económicas, por lo general, mas que políticas) hoy en día en todo el mundo. Los EEUU han sido por mucho tiempo grandes culpables en este sentido; pero la recolonización de Latino America por España hoy en dia---el caso de Cuba, CentroAmerica y Argentina los mas patentes---es un buen ejemplo también. Por que asombrase, por lo tanto, de que haya tanto resentimiento.

Teofilo F.Ruiz