Debates


Historia y trabajo

 
Estimados amigos:

Quisiera expresar mi total oposición a la carta remitida por el prof. Miguel Beas en relación a las salidas profesionales con las que contamos los jovenes investigadores. Vaya por delante que dicho escrito me ha producido tanta indignación como preocupación: Las razones son las siguientes:

1) Implícitamente se nos acusa de nuestra situación de precariedad por no querer pasar unas oposiciones [sic]. ¿Cuántas plazas ha sacado la Universidad de Granada, digamos en los últimos cinco años? ¿De verdad son libres y democráticas las oposiciones en la Universidad Española?

2) Creo que investigación histórica debe ser competencia de los organismos públicos por la importancia que posee en el desarrollo de las sociedades. Y por tanto, la investigación debe tener sus profesionales. No puedo compartir que desde el propio gremio se apoye la idea de una investigación realizada en tiempos libres, como "hobbie", y que sustituiría a la realizada de modo profesional. Lo que parece aún más sangrante es que el prof. Miguel Beas estimule este tipo de situaciones cuando la ciencia en España reconoce al CSIC y a la Universidad el monopolio investigador. Lo diré de modo aún más explícito: ¿Por qué si un científico del CSIC o un profesor universitario publica un artículo está trabajando y cualquier otra persona que publica el mismo artículo está "pasando el rato"? No se puede pedir a una persona que después de su jornada laboral en un trabajo absolutamente ajeno, dedique su tiempo libre a la investigación como mero sustitutivo de lo que se hace en CSIC y Universidades. Lo que realmente se nos "aconseja" es la extinción profesional.

3) Los jóvenes investigadores (doctorandos o doctores) realizamos nuestro trabajo sin las condiciones laborales mínimas que reconoce la Constitución. Ni prestación por desempleo, ni bajas por enfermedad, ni cotizaciones, ni contratos... Estamos siempre sujetos a la voluntad de una persona que firme las solicitudes. La solución propuesta por nuestro querido amigo es el abandono después de 5, 7 o 10 años de intenso esfuerzo. En cambio, estoy de acuerdo con la flexibilidad que propone M. Beas, siempre que esta flexibilidad también afecte al sistema. Me explico, tomando como ejemplo algunas características de Francia e Italia: En Francia, la permeabilidad entre enseñanza secundaria y universitaria es mucho mayor que en España, donde optas por uno o por otro. En Italia, por otro lado, existen puestos administrativos en la universidad (pero con posibilidad de dar clases) que están pensados para jóvenes que están realizando sus tesis doctorales. De este modo, puede hacerla o no. Si optan por la segunda, se quedan donde están. Si opta por la primera, tienen un camino relativamente sencillo para llegar a ser profesores. Al menos tienen un trabajo ligado a la investigación. Bueno, son dos salidas que paliarían el callejón en el que nos encontramos.

4) A pesar de su declaración, no creo que M. Beas se solidarice o comprenda nuestra situación. Cómodamente situado en su poltrona universitaria, plantea la situación como un mero voluntarismo: no trabajamos porque no lo deseamos ya que deberíamos ser "realistas". Lo realista es que sí que trabajamos, y seguramente más que la media del funcionariado en tanto que éstos ya tienen todo resuelto. Lo que solicitamos es que se solucione esta situación no que la solución sea nuestra propia desaparición.
 
Saludos cordiales

David Alonso García
Becario FPU
Universidad Complutense