Debates


Historia y trabajo


Hola amigos

Estoy leyendo algunos mensajes en este foro acerca del mundo laboral y los historiadores, y me he animado a escribir unas líneas, espero poder aportar un nuevo punto de vista. Mis condiciones son más o menos las mismas que las de otros participantes beca, tesis leída, publicaciones, clases ocasionales, estancias de investigación... Pero obviamente soy uno más de un grupo amplio, un colectivo que le ha crecido al país bajo los pies como un champiñón. Se mire como se mire somos un grupo de personas jóvenes muy bien formadas que carecemos de la posibilidad de ganar el sustento con lo que hemos aprendido en este tiempo de formación prolongada y específica. Los que ya han participado en el debate han dejado claro que después de emprender ese camino tenemos una mano delante y otra detrás, la secundaria con suerte y poco más en el horizonte.

Nos quejamos todos (yo el primero) de los vicios del sistema académico, de que muchas veces el mérito científico vaya por detrás de los lazos de padrinazgo, de los sueldos míseros, de lo que en España al menos se conoce como "mamoneo". Pero me da la impresión de que no puede ser de otra manera. Una de las cosas buenas de salir fuera es que se conocen países en los que, sin llegar a la Utopía, hay una realidad mejor organizada y más justa. Y es que además, en esos países la sociedad es distinta, los habitantes en líneas generales respetan el trabajo que hacen los historiadores y le atribuyen una función social.

Nosotros en cambio vivimos aquí, donde las cosas son algo diferentes. En la televisión y en la sociedad triunfan personas que son encumbradas a partir de unos valores e ideas que nada tienen que ver con los que existen en nuestro plácido mundo de archivos, bibliotecas y manuscritos vetustos. Pensamos que nuestros hallazgos contienen las claves para entender el mundo que habitamos, que nuestra función es la de interpretar la realidad. Lástima que hayamos caído en un sitio donde los telediarios se abren con el estado de la rodilla de un futbolista como primera noticia... Lo que le interesa a la gente es si Rociíto está con uno u otro, no si el oro que vino de América hizo que subiesen los precios en Europa en el siglo XVI.

Desde luego que el que no se consuela es porque no quiere. Porque los hay peor que nosotros. Quienes han dedicado su esfuerzo a la música, han pasado muchas horas de su vida estudiando solfeo, armonía, contrapunto, interpretación, composición... Y por si tenían pocas posibilidades en este país (donde los músicos de conservatorio no es que naden en la abundancia) la tele pública les da en las narices con un programa especial. Los estamentos de la música oficial deciden lanzar al mercado no a quien demuestra tener mayor talento o capacidad sino a unos chicos que no saben lo que es esforzarse en la propia formación. Los productores alegan que como ellos quieren vender lógicamente se aprovechan de quien vende más. Lo que quiero decir es que la situación de un historiador es mala, pero no única, al contrario, cada vez somos más en este valle de lágrimas habitado por antropólogos, filósofos, geógrafos, pedagogos, y filólogos clásicos... Nosotros no vendemos, es muy difícil que nos paguen por ser historiadores (al menos en una empresa privada) porque en realidad no generamos beneficios, lo mismo que el resto de "humanistas". La cuestión no es de los historiadores, es de todos los que se dedican a las ciencias humanas o llámese como quiera.

En una sociedad como esta el éxito no se mide con criterios justos. Si queremos que nos hagan caso lo único que podemos decir como colectivo es que somos un despilfarro, que hemos costado mucho la sociedad nos ha mantenido (a veces no muy dignamente, es cierto) durante algunos años, ha apostado por nosotros y ha dedicado parte de sus recursos en formarnos, y ahora, cuando realmente podemos hacer algo no tenemos la más mínima oportunidad. Quizá un día se conozca el porcentaje de becarios de investigación que acaban trabajando en un puesto similar a aquel para el que se prepararon. Quizá un día esa cifra la conozca algún político y la use para atizar a otro, lo mismo la situación mejoraba algo, al menos momentáneamente. Pero si tenemos que esperar a que la sociedad del Padre Apeles, Operación Triunfo, el hijo del Fary, Crónicas Marcianas, Rappel, José Luis Moreno, Gran Hermano, etc, etc, tome conciencia de la funcíón social del historiador....

Un saludo a todos

Alfredo Rodríguez González
Universidad de Castilla-La Mancha
Facultad de Humanidades de Toledo
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