Debates


Tradiciones Inventadas

 
Amigo Dimas, y estimada colistera Verónica de Hidalgo:

Primera parte (Parte 1)
Un  desacuerdo parcial o total es en definitiva un motivo que nos puede poner a todos en el debate, ya que circula por la vía pública. Y este tema viene debatiéndose hace unos dos mil años (y se debatía unos miles de años antes con otras iglesias de otras creencias religiosas), y pareciera que la Iglesia Católica tratara de lograr no sé si tanto tiempo pero al menos un tiempo más de sobrevida. Quiero señalar que en estas cosas el tiempo, por sí mismo, no constituye prueba de nada; de nada más que de la existencia del tiempo [y del espacio, que van juntos: es decir un contexto necesario de la materia, y dejemos este tema para otro/otros mail/mails...], pero absolutamente no de la verdad o falsedad de una religión cualquiera ella sea. Porque en tal caso, nuestros amigos los crey entes-practicantes católicos debieran rendir tributo y acatamiento al budismo, que tiene unos quinientos años más que ellos, al menos. Y también el personaje histórico Ieseus Cristna, de la antigua religión induísta, que no debemos confundir con otro taumaturgo posterior, de nombre parecido.

Que una institución como la Iglesia haya tenido una vida de 2000 años no es síntoma nada más que de una adecuación contradictoria y muchas veces negadora de sí misma:

Cuando Constantino [buen muchacho, ¿no?] reconoció al cristianismo como religión de Estado, desapareció básicamente (en un rápido proceso) la religión de los oprimidos que todavía en parte era el cristianismo de esa época.

La Iglesia de los papas de Avignon no era la pretendida de los obispos de Roma, que al final de una enconada lucha se impusieron y ubicaron su Sede en la "ciudad eterna", que al fin de cuentas se redujo a una pequeña extensión territorial donde, para su ventura, puede seguir asilado el cardenal Marcinskus que es por sí mismo otra Iglesia, ¿o es la misma?

Cuando el cisma de Lutero y Calvino, la Iglesia de la venta de indulgencias desapareció y devino otra, desde el Concilio de Trento: más concentrada y en definitiva más belicosa, con el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición y con las ordenes de disciplina "militarizada" como la Compañía de Jesús (jesuitas) creada por don Ignacio Loyola.

€ Para abundar en ejemplos: saltando el tiempo, cuando el Papa Juan XXIII llamó el Concilio Vaticano II, la Iglesia Católica se estremeción en sus bases, y cambió, pero hubo una reacción interna y todo termina con el Karol Wojtila (Juan Pablo II) encabezando otra Iglesia que poco tiene que ver con la anterior esbozada por el papa Juan XXIII, que ya poco tenía que ver a su vez con la anterior del papa filonazi Pio XII... (y conste que no es un juicio valorativo sino una opinión descriptiva).

Así que el cántico de victoriosa permanencia no puede entonarse legítimamente: apenas es una creencia. Y para ejemplificar, podemos tomar otra institución social, como es el ejército (en el caso argentino, para mejor precisar). Dicen los apologistas de esa institución (y ellos lo dicen de sí mismos) que el ejército argentino "nació con la patria":

€ y confunden en una unidad y continuidad al que luchó contra la invasión de los ingleses a principio del siglo XIX;

€ que sería ‹según esta peculiar mitología de la continuidad‹ el mismo que realizó a partir de 1810-1816 y hasta 1824-25 las Guerras de la Independencia de América del Sur;

€ que sería el mismo de las guerras civiles;

€ o el de Caseros;

€ o sería el de la Guerra contra el Paraguay (que contribuyó a prácticamente aniquilar al pueblo paraguayo junto con brasileños y uruguayos...);

€ o el de la Campaña al Desierto (lleno de indígenas matados o apresados y repartidos como semiesclavos a pesar de las aboliciones legales, gracias al remington oh, [¡¡ oh, la tecnología...!!] que acabó con las cargas de caballería de lanza indígena);

€ que sería el de las represiones antiobreras [tan brutales como las del Centenario, las de la Semana Trágica, las de trabajadores del campo en la Patagonia (Santa Cruz), etcétera] como fue el moderno ejército de conscripción y modelo alemán cambiante hasta devenir modelo norteamericano, y que desde 1930 se dedicó entusiastamente a los golpes de Estado y las represiones, hasta ser vencido en su aventura malvinera.

€ Y del actual, no hablaremos hasta ver qué ocurre, y qué llegan sus ideólogos a proponernos que creamos. Para ser breve [quizá un poco tarde...]: no hay ninguna continuidad. Son construcciones realizadas sobre restos de otras cosas, pero nada más... ¿No será que la Iglesia Católica ha tenido un proceso semejante, aunque más ocultado por el poderoso aparato de sostenimiento de creencias milagrosas [o no milagrosas?].

€ Y la Iglesia que por intermedio de Taillard de Chardin reconoce los descubrimientos de Charles Darwin y otros de la ciencia, y acepta una idea de evolución de las especies muy reticente, no es la de León XIII (dicho el papa modernizante [?] aunque no se pudo advertir por qué lo llamaron de ese modo).

Acaso el arrinconamiento cada vez más evidente de la antigua concepción eclesial de dios, que ha sido desalojado de todas partes para refugiarse en el infinito cosmos, y convertirse en algo así como una inteligencia ordenadora consciente de sí misma (¡¡¡  de existencia pre big-bang !!!), no significa una transformación negadora de las anteriores concepciones eclesiales. Y por consiguiente, una transformación que significa la muerte de la anterior iglesia católica para dar lugar a una nueva iglesia... que genera sus propias formas de rituales e ideologías. En cierto modo, o quizá en todo modo, podríamos afirmar que lo que salva a la institución como tal es su capacidad de desaparecer y dejar el lugar a una heredera bastante "iconoclasta" que pretende una continuidad inexistente, para desesperación de los "tradicionalistas" condenados a la extinción.

Entiendo que no todos los "milagros" son "milagros"; en realidad, ningún "milagro" es "milagro". Apenas creo en la posibilidad de aceptar un tipo de "milagro": la pervivencia, a esta altura de la civilización y la ciencia, de creencias. (Que pueden ser religiosas, o como lo proponen los pragmatistas, y para decirlo simplificadamente, ideas que tienen que ser fijadas en los pueblos mediante los métodos de la tenacidad y la autoridad, que si hace falta los explico a pedido...) Las cuales creencia son un derecho y a las tenemos que tolerar. (Y no confundo respeto con tolerancia: Desde el Edicto de Nantes, que estableció la tolerancia religiosa en Francia, este tema estuvo ya bastante aclarado: y la intolerancia de algunos católicos terminó con una masacre más en la historia, conocida como "noche de san Bartolomé"... pero claro que esa Iglesia que armó esas cosas no es la Iglesia actual que no está en condiciones de armar esas cosas...).

Deseo formular una aclaración que me parece importante. Mis afirmaciones no pueden ser consideradas una agresión personal contra la estimada Lic. Verónica de Hidalgo. Sólo son reflexiones de una persona que aplica el libre albedrío a su pensamiento y defiende el derecho de otros a creer lo que les venga en gana. Y que supongo que no privarán a otros de creer lo que les venga a su vez en gana. Y a decirlo con moderación y cordialidad, sin rispideces.

Así que aventada la idea de la continuidad eclesial bimilenaria, no podemos seriamente alardear de haber "trascendido" al Imperio Romano (justo lo que nos hubiera faltado: que siguiera incólume como se pretende erradamente de la iglesia) o a la Rusia comunista o la aberración nazi (que más que aberración era una exacerbación del capitalismo monopolista e imperialista). También felizmente hemos superado por obra de la libertad a la Inquisición y al oscurantismo que le decían; y superamos la opresión religiosa, a la Lucha gracias...  Y nos aproximamos a la cuestión de las tradiciones inventadas...

Para evitar la prisa y el andar "a tontas y a locas" que preocupa a Verónica, estimada compatriota cuyana, no sigo hoy. Lo haré mañana. Un poco no es un mucho, y así evitaré el vértigo que la prisa produce.

Un muy cordial saludo a los amigos/as de la lista. Jorge.

Afectuosamente,

Jorge Jaroslavsky