Debates


Tradiciones Inventadas


Amigo Dimas

Podría calificar de total mi desacuerdo con vos en torno a este tema de las falsificaciones. Creí que se escribía acerca de lo que consideramos legendario o poco probable en la Historia y lo tuyo parece un ensañamiento personal contra la Iglesia Católica, a la cual, por otro lado, pertenecemos tantos suscriptos. Fíjate que si es por -en tus palabras milagreríos o prodigios- (en las mías leyendas y tradiciones) todas las religiones y pseudoreligiones las tienen, ¿acaso nunca te contaron lo de un tal Martín Lutero, el cual escandalizado únicamente por la conducta del Papa rompió con Roma? ¿o lo de los más de 50 000 000 ¡sic! de indígenas masacrados por los españoles en Centro y Sudamérica cuando no hubo en el siglo XVI ese número de aborígenes excepto en la mente de De las Casas y en la imaginación antiespañola de los ingleses de la época?

Pero siguiendo con tus palabras y haciendo sólo apología de lo que considero la verdad histórica -no apología de la religión que no corresponde aquí-, ¿para qué querría la Iglesia falsificar la Historia después de dos mil años de existencia? En otra palabras, ¿vos crees que Lourdes, por ejemplo, o las licuaciones de San Genaro, o las apariciones en San Nicolás (Buenos Aires) o los estigmas del Padre Pío, nada de lo cual es dogma de fe, podrían de serlo, aumentar el peso de una Iglesia teniendo en cuenta el respaldo del cristianismo? Pensá un poco la Iglesia no necesita de sus portentosos milagros para seguir existiendo con el peso que tiene, sólo basta recordar que dejó en el camino al Imperio Romano, a la Rusia comunista y a la aberración nazi, entre otros felizmente desaparecidos.

Por otro lado, cristiano, budista, judío o musulmán, como historiador debo aceptar la figura relevante, protagónica de Cristo en la Historia de la Humanidad a mi pesar o no. De ahí que su legado -la Iglesia- haya interceptado la ciencia de Clío y en tramos se confunden en una historia y religión. Preguntale al Imperio otomano si no. Eso no significa que la Historia sea un maremagnum de leyendas, por el contrario. Creo que habla de una ciencia de las sociedades, de la cultura, de hombres que piensan, que creen, que rechazan, que adhieren, que sienten y se rebelan. No una historia de buenos y malos sino una historia de hombres llena de matices. De lo contrario hagamos una especie de crónica periodística en la cual mencionemos sólamente hechos, sin tratar de darles una interpretación. Allí justamente la Historia perdería su identidad. Y los historiadores nos quedaríamos sin trabajo...

Como católica y como científica, a mí la Iglesia no me "enganchó" con prodigios, soy bastante incrédula de buenas a primeras de milagros y aparecidos, y al igual que los estudiosos de una causa de beatificación, le busco "la vuelta" a todo, por eso te recomiendo "Tres milagros para el siglo XXI" de Francisco Ansón, Ed. Palabra, o si no, a un paladín español del rigor científico contra la superstición y la milagrería como fue, en el siglo XVIII el Padre Benito Feijóo, benedictino, es decir católico. No hay que ensañarse Dimas a tontas y a locas pues se puede caer víctima de la prisa y la cerrazón mental, cosa que me provoca escalofríos. Hay pruebas contundentes e históricas de todo lo que tratás de invento de papas y curas para ganar adeptos.

Finalmente, no considero que los españoles hayan perdido la sonrisa por la Historia que venían estudiando. Por lo menos los que yo conozco que son muchos y de múltiple pensamiento. ¿No será más provechoso investigar y preocuparse o es que nos da miedo llegar al conocimiento? Como decía Kant "¡Anímate a conocer!"

Yo creo que en un certamen de falsificadores el premio se lo llevan los ensañados.

Lic. VERÓNICA de HIDALGO
U.N de Cuyo. Mendoza, Argentina