Estimado Sr. Javier Arriaga Sevilla:

Me parece un tanto simplista su apreciación sobre los hechos ocurridos respecto de la conquista española en América Latina. En primer lugar, permítame decirle que, por más que algo no sea legal, es decir, que no esté avalado por la ley, eso no nos da de ninguna manera la certeza de que en los hechos cotidianos, el tema no haya existido. Hay pruebas históricas de que la esclavitud no tan sólo se dió de manera encubierta en las mitas y en las encomiendas con respecto a los aborígenes, sino que también se dió con personas traídas desde África. En Argentina, fue la Asamblea del Año XIII (1813), la que por fin derogó la esclavitud, pero sólo para los hijos de las personas de ascendencia africana que nacieran a partir de esa fecha. Que la legislación no lo avale, no significa que esto sea una mentira. Respecto de fray Bartolomé de las Casas, si bien se escuchó, también fue muy fuerte la voz de Juan Ginés de Sepúlveda. Y lo que la corona dijera en España, no siempre era acatado por los súbditos en las colonias, principalmente, en lo que atañe a los virreyes y gobernadores, quienes dictaban su propia "Ley" con los hechos. Si bien los aborígenes no fueron llevados al Tribunal de la Inquisición, eso no significa que haya que olvidar el acto de Requerimiento, por el cual los españoles llegaban a una aldea aborígen y les leían un exhorto (en latín, que ningún aborígenen dominaba) para que se conviertieran al cristianismo. Si así no lo hacían les esperaba como pena, la muerte. Es obvio cual fue el resultado. Muchos aborígenes perecieron por este acto.

Nadie está hablando de que usted pida perdón por sus antepasados, sólo sele pide que juzgue los hechos con pruebas históricas y que tome todos los elementos antes de emitir un análisis. Es obvio que los aborígenes norteamericanos no pueden alzar la voz de la misma manera que lo hacen los latinoamericanos, ya que en el norte, la masacre fue mayor y más sistematizada y los pocos aborígenes sobrevivientes están confinados en reservas, una especie de "concepcion blanca" para que vivan en una porción de la tierra que por herencia les pertenece a los aborígenes (y en esto déjeme aclararle que si bién soy descendiente de españoles, mi identidad es latinoamericana).

Lamento que se exprese de esta manera, también he oido a personas expresarse de esta manera respecto de holocausto de Alemania, o el de Armenia, o en Argentina con la Dictadura militar. Usted sabrá que la Corte Suprema de España considera un agravio no tan sólo para los que murieron en estos hechos, sino también sus descendientes, que alguien se exprese de la manera que usted lo hace. Le invito a dialogar con personas a quienes el tema les cota de cerca, y verá que no se puede juzgar la historia de manera tan simple.

Atentamente,


Martín Hugo Videla
E-mail:
Buenos Aires - Argentina