Mejor es seguir siendo una ilusa a lo largo de la vida que perder la esperanza y la ilusión en las posibilidades de los seres humanos. Quienes sufren en su propia carne los atentados, la "barbarie" y personan y mantienen su dignidad, son dignos de todo elogia y sirven de ejemplo al resto de quienes deseamos un mundo más lleno de razones y no de pistolas. ¿Cómo educar en estos valores a quienes han sido y siguen siendo manipulados por relatos históricos imposibles? Me enorgullece saber que hay gente que está exponiendo su vida con tanta generosidad. La historia debería recoger estos testimonios y no pormenorizar tantas luchas...

Un saludo muy cordial.

Mercedes Samaniego.
Universidad de Salamanca
msambo@terra.es