Historia Inmediata


HI con el juez Garzón


El tema de la independencia fue desde los inicios los inicios de nuestra vida republicana un tema que apasionó a numerosos investigadores quienes presentaron su versión de los hechos que dieron al traste con el orden colonial. Eso ha permitido que el periodo de la independencia sea tal vez uno de los periodos de nuestra historia mas estudiados, numerosas "interpretaciones" de los movimientos de independencia nos acompañan desde el inicio mismo de la república, pero en casi todos los casos esos relatos sobre la independencia describieron los acontecimientos sucedidos solo en las capitales de las nacientes repúblicas, pasando por alto lo sucedido en numerosas ciudades y villas donde se presentaron situaciones similares y que contribuyeron sin duda alguna a la superación del orden colonial en cada una de las regiones.

Pero el desconocimiento de los procesos de independencia en las provincias no son la única cuestión de la cual adolece la historiografía de la independencia, la visión elitista de estos historiadores, la insaciable búsqueda de recrear la vida y el accionar de los "grandes hombres" los llevó a construir una historia vista únicamente desde arriba, que dejó por fuera a amplios sectores de la sociedad que

también aportaron de manera decisiva a los distintos procesos de independencia. Esta época estuvo influenciada por la idea de progreso y el romanticismo derivados de las tendencias liberales en una permanente búsqueda del bienestar material, las oligarquías se atribuyeron la misión de "liberar de la barbarie, a las castas inferiores".

Hasta el momento la historia de los procesos de independencia no ha dejado de ser la historia de la clase dirigente ­parafraseando a Jaime Jaramillo Uribe-, ese panorama no se ha podido superar no obstante los avances que la historiográfica latinoamericana a presentado en las ultimas tres décadas. Creo que en el marco del bicentenario, los historiadores estamos en mora de presentar nuevos estudios sobre el periodo de la independencia, librándonos de los acontecimientos y el culto a los héroes. Solo así podremos distanciarnos de la hasta ahora dominante historiografía tradicional de la independencia (historia patria le llamaban antes).

Comparto la preocupación del colega RICHARD FAIRLIE, creo que celebrar la independencia de España al mismo tiempo que celebrar la instauración de bases militares norteamericanas en la región es un contrasentido, sin embargo es cierto que hace doscientos años iniciamos nuestra vida republicana nuestra mayoría de edad para usar una expresión kantiana.

Por otro lado quisiera hacerle algunas precisiones ­muy respetuosas- al señor ROBERTO LÓPEZ creo apreciado colega que si bien es cierto nuestra independencia puede ser catalogada de "proceso nacionalista" es igualmente cierto que no puede denominarse de ninguna forma "antiimperialista" pues, el concepto imperialismo nace con Lenin en 1916 cuando este lo define como la fase superior del capitalismo. Por tal motivo seria anacrónico calificar de "antiimperialista" nuestros procesos de independencia.

Armando Enrique Casas
Universidad Santo Tomás



 


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