Historia Inmediata


Chávez


LA BANDERA NACIONAL AL REVES O LA INVERSIÓN DE LA TRADICIÓN
 
       La inversión de la tradición pareciera ser el juego que se quiere establecer últimamente con la pretensión de invertir el orden de los colores del tricolor patrio. En el lenguaje marítimo la “bandera catástrofe” es aquella usada en forma invertida para significar luto o auxilio. De manera que cuando se ha pretendido maquiavélicamente establecer la analogía de este contenido semiológico para expresar algún descontento nacional se está incurriendo en el abuso de quebrantar la tradición de la Bandera Nacional, que el Precursor Francisco de Miranda había hecho ondear en 1806 con sus colores eran amarillo, azul y rojo, y que fuera  adoptada por el Congreso de la República desde 1811. En consecuencia, se está  violando expresamente con esa actitud apatrida la Ley de  Reforma Parcial de la Ley de Bandera, Escudo e Himno Nacional sancionada el 07/03/06, donde quedó establecida la reglamentación acerca de la conformación y normativa para el uso de la misma.
 
Podríamos decir con Eric Hobsbawm (1992), historiador marxista inglés, que precisamente quienes han violado la Ley, a su vez han cometido el lamentable error de la invención e inversión de la tradición, pues han pretendido establecer o simbolizar cohesión social o pertenencia a grupos artificiales, también conocidos como no-lugares, por tener lenguajes arbitrarios y contrarios a la ciudadanía. (M. Augé).
 
En esta oportunidad queremos recordar que específicamente en el Capítulo II de la Ley de la Bandera, en su Artículo 3, se señala la forma en que deben colocarse los colores: “La Bandera Nacional se inspira en la que adoptó el Congreso de la República en 1811. Está formada por los colores amarillo, azul y rojo, en franjas unidas, iguales y horizontales en el orden que queda expresado, de superior a inferior y, en el medio del azul, ocho estrellas blancas de cinco puntas, colocadas en arco de círculo con la convexidad hacia arriba….” En este sentido quienes han incurrido en el desconocimiento de la norma deben saber que se exponen a las sanciones que contempla la Ley, expresamente en su Artículo 17 que señala: “El que de cualquier manera y de forma premeditada destruya, irrespete o dé uso indebido a los Símbolos Patrios, será sancionado de la manera siguiente: De veinte unidades tributarias (20 U.T.) a cuarenta unidades tributarias (40 U.T.) si son destruidos parcial o totalmente. De diez unidades tributarias (10 U.T.) a veinte unidades tributarias (20 U.T.) si son irrespetados. De cinco unidades tributarias (5 U.T.) a diez unidades tributarias (10 U.T.) si son utilizados indebidamente.
 
   Sin embargo, se requiere en los actuales momentos en nuestras universidades del cultivo de una nueva clase pensante que involucre los colectivos históricos que ayude a fraguar los perfiles de la refundación de la patria en nuevos escenarios del siglo XXI. Es necesario incorporar y construir ese nuevo intelectual orgánico (Gramsci), porque en la universidad autónoma venezolana se aburguesó; por eso, es necesaria la emergencia de una nueva intelligentsia que participe en la elaboración simbólica, una nueva intelligentsia que salga del acomodo político, y aburguesamiento. Una nueva intelligentsia que supere la visión interesada del partidismo político, una nueva intelligentsia que responda a las exigencias del pueblo vivo.  
 
La vieja izquierda universitaria que se había autodenominado la clase “intelectual orgánica”, desde la década de los sesenta del siglo pasado, se ha pasado a la derecha. Aspecto que apuntala Jacqueline Clarac, de manera magistral: “Ser de izquierda significaba únicamente serlo dentro del recinto universitario, en los círculos de amigos del mismo partido, quienes formaban la clientela de ese partido y con los cuales se conversaba de política emborrachándose… Y hoy demuestran que así era, por el terror que tienen de la gente del pueblo y el deseo que tienen de diferenciarse de ésta, de identificarse con la “Gente Bien” (es decir: Gente PDVSA, Gente ULA, Gente UCV, etc…) Lo demás “c´est la crápule” como me dijo un día un dirigente izquierdista que habla francés, es chusma, son las hordas chavistas. ”  (Clarac de Briceño, 2006:85)
 
Efectivamente, hay una gran distancia entre la protoconcepción del Estado nacional venezolano a partir de de 1830, el cual fue afianzado a largo del siglo XX, y la concepción emergente de Estado nacional gestada a partir de 1999.

El pueblo venezolano ha ratificado en qué dirección quiere que se redefina su desideratum y destino como Nación. El Estadonación diseñado por las elites ha experimentado un cambio en su comprensión y desideratum; nos referimos a ese Estado-nación diseñado, en el siglo XIX, por las elites de los Libertadores y la inteligencia criolla; a ese Estado-nación continuado, en el siglo XX,  a través de la elite que diseñó la Historia Patria como discurso legitimador. Ese giro del centro de gravedad lo podemos observar a partir del triunfo de Hugo Chávez Frías, en diciembre de 1998, y específicamente, con la Constitución de 1999. Desde entonces podemos decir que se inicia un proceso que cambió radicalmente le conformación del Estado-nación involucrando los sectores populares en su comprensión y diseño; ahora el Estadonación se inspira desde las bases del pueblo, desde los sectores ocultos en la cultura de resistencia, desde los sectores expoliados por las castas criollas, en aquellos que habían sido víctimas de la dialéctica de la negación impuesta por la cultura dominante.
 
Dr. J. Pascual Mora García
ULA-Táchira
PPI- II FONACIT