Historia Inmediata


Chávez



He leído con mucho interés gran parte del intercambio sobre el tema venezolano y llegado de nuevo a la conclusión que la historia, además de ciencia, es una de las herramientas fundamentales expositivas de la definición ideológica de los seres humanos.

Con perdón de los restantes expositores, me ha motivado mucho el conjunto de textos de la Sra. Luz Varela, profesora en la Universidad de Los Andes. Seguro que de haber vivido ella, con todo el respeto que se merece por dama, intelectual y colega, en los tiempos de 1789 y de existir entonces la INTERNET, hubiéramos leído probablemente las mismas ideas referentes al desacato popular, ocurrido cuando las masas irresponsables conquistaron La Bastilla.

Creo que es correcto, la Sra. Luz Varela defienda el orden en peligro de fenecer: el capitalismo cruel construido sobre la IV República y, siguiendo la práctica ideologizante de la historiografía liberal, arrojar todas las culpabilidades sobre Chávez. Lo que no es correcto es se oculte ese contenido tras los vocablos: democracia, libertad de expresión, etc., y menos se desvalorice el papel fundador y de fondo del pueblo venezolano. La pasión y el partidismo no deben cegar la objetividad.

¿Significa el gobierno popular de Chávez una continuidad histórica sobre los problemas abiertos entre la independencia y la contemporaneidad? ¿Su obra soluciona desde la izquierda las tareas históricas nacionales? ¿A que fuerzas sociales representa el chavismo? ¿Cuál es su vinculación de fondo con los problemas latinoamericanidad ­ globalización neoliberal? ¿Qué tipo de capitalismo existe hoy en Venezuela y cuáles pueden ser sus tendencias de movimiento? Pudiéramos así hacer muchas más preguntas importantes, dignas de discutirse.

En el plano personal pertenezco a la concepción de la historia desplegada sobre los paradigmas marxista y martiano. No por ser cubano de Fidel, sino por la conciencia de su racionalidad.

Dos aspectos más. Uno: siento como ser humano, con la profesora Luz Varela, el dolor de los reprimidos por el Estado en los acontecimientos que conmueven desde 1998 a Venezuela. Dos: el Estado desde sus orígenes históricos es una maquinaria de opresión. En la IV República era la maquinaria de los oligarcas contra el pueblo, ahora es la maquinaria del pueblo contra el mundo de los oligarcas y, no lo digo yo, lo dicen las consecutivas victorias electorales de Chávez, todas aplastantes y certificadas además internacionalmente.

José Novoa Betancourt
Oficina de Monumentos, Holguín, Cuba