Historia Inmediata


Chávez


Hugo Chávez, Simón Bolivar e Historia
 
Hugo Rafael Chávez Frías, presidente constitucional venezolano, al parecer confirmado en consecutivos procesos electorales, hasta hoy, pretende basar su revolución programática o simplemente ideológica en la figura del gran líder americanista de ascendencia hispana: Simón Bolívar. No obstante, ambas “revoluciones” no tienen casi nada en común salvadas algunas concomitancias de carácter filosófico o doctrinal y, sobre todo, la apropiación por parte del comandante Hugo Chávez del carisma y personalidad que adornaron la figura del llamado “libertador de América”.
 
Ha de quedar claro que este criollo luchador por la emancipación de la América hispana también suscitó frecuentes discrepancias durante el proceso y a lo largo de su vida militar o política, e incluso incomprendido al final de sus días en su loable intento de crear la unión de la América Latina: La gran Colombia. Proyecto que permanece utópico, hoy.
 
Desde cánones históricos, y para justificar la premisa inicial, apuntar que bajo el magisterio intelectual de la Universidad de Caracas aún con dependencia de directrices españolas pero con sello criollo propio, queda instituido el Congreso Constituyente el 5 de julio de 1811 en el que se declara la independencia de Venezuela. Bajo la decisión separatista de Simón Bolívar se adopta el sistema de gobierno federal y republicano, con clara influencia básica en la Constitución norteamericana y de la Declaración de los Derechos del Hombre de 1789.
 
Este documento radical asume, también, ideas provenientes del pensamiento escolástico español desarrollado por el intelectual Francisco Suárez, que aboga por la restitución al pueblo de su soberanía innata, como desenlace de la transferencia de la Monarquía hispana que tenía lugar en Bayona (Francia) sin consentimiento de los gobernados, incluidos los de allende los mares.
 
En representación de la nominada república venezolana, Simón Bolívar viajará a Londres en misión diplomática acompañado del intelectual venezolano Andrés Bello. Pero esta primera República venezolana fue muy pronto deshecha y desautorizada por las fuerzas realistas dependientes de la metrópoli y sus dirigentes sometidos o dispersados.
 
Los ataques dirigidos al sistema federal instaurado en la Constitución de 1911 serán muy feroces y obedecen a una experiencia recogida durante el proceso revolucionario. El propio Bolívar atribuye el fracaso experimentado por la causa criolla, a la trayectoria emprendida que había demostrado clara debilidad e ineficacia, tanto en “los jefes revolucionarios, legisladores y mucha dialéctica y sofismo”, como diría el mismo Libertador.
 
Además, consideraba imposible la adaptación de normas políticas de gran magnitud a grupos humanos tan heterogéneos, muchos con patente ambigüedad en plena guerra con las tropas realistas. Él mismo escribiría: “¿Qué país del mundo por morigerado y republicano que sea, podrá en medios de facciones intestinas y de una guerra exterior, regirse por un gobierno tan complicado y tan débil como el federal? No es posible conservarlo en el tumulto de los combates y de los partidos.
 
El ejemplo de lo ocurrido en Venezuela debía servir, apuntaba Bolívar, para inducir a los gobiernos del resto del continente a conservar la unidad. Como apunta Nelson Martínez Díaz de la Universidad de Montevideo, “en la concepción ideológica del Libertador, América será contemplada siempre como un proceso dialéctico; fragmentada cada región por “expansividad” (sic) revolucionaria, debía articularse de nuevo centralizando sus gobiernos para consolidar el orden interno. Muy pronto esta idea será trasladada al conjunto del proceso continental, convirtiéndose en una preocupación medular y constante en sus escritos, y confiere al pensamiento de Bolívar un nivel ideológico que trasciende su propia época”.
 
Como en todo proceso revolucionario las discrepancias se suscitan entre las diversas posturas. La postura entre centralistas y federalistas, común a todos los territorios americanos dependientes de España, tendría lugar con las dos variantes posibles: centralista fue la primera República y federalista la segunda bajo la férrea presión de Simón Bolívar, si bien sería abortada por las fuerzas españolas aliadas con los llaneros conducidos por el realista: el general Boves.
 
En 1914, restaurado el Rey Fernando VII en el trono español y bajo el absolutismo renovado, muchos patriotas venezolanos huyeron a diferentes lugares. Aquí habría que añadir una obviedad: Hispanoamérica obtiene la independencia prematura por la ambición desordenada de otro populista a la usanza (este europeo), Napoleón Bonaparte y su pretendido por disparatado imperio francés, que logró desestabilizar y debilitar el poder hispano del momento y convertir los campos de Europa en un cementerio.
 
Desde Jamaica, Simón Bolívar dio pruebas de su fortaleza de espíritu y también de su capacidad intelectual. Publicó numerosos escritos con el fin de atraer la atención mundial sobre la causa hispanoamericana, en especial a Inglaterra tradicional enemiga de España. Pero no contaría con la ayuda de aquel mundo cada vez menos solidario, salido del Congreso de Viena tras el derrumbamiento napoleónico en Europa. De las cartas escritas desde la isla antillana tiene suma importancia la conocida como “Carta de Jamaica” fechada en septiembre de 1915. En su argumentación aparece patente la intención de orientar el interés mundial hacia la causa de la libertad de América, siguiendo las líneas de la “leyenda negra anti española”, al describir la época colonial con los colores más opacos. Intuía los acontecimientos que tendrían lugar en breve contra España y su administración americana hasta el punto que dicha carta ha sido catalogada como “profética”. Analiza y reflexiona también, acerca del fundamento jurídico del movimiento emancipador, de los rasgos y características de la sociedad americana que él creía conocer, de la inconveniencia del sistema federal, que siempre consideró desintegrador, así como su ideal de formar una gran nación al modo de los crecientes Estados Unidos de Norteamérica.
 
Otra de sus cartas hace referencia a la constitución social de la América española en la que trata de convencer al mundo de que el deseo de la mayoría de los habitantes que pueblan estos países, pretenden la independencia de España sin distingos de colores o razas. Su interés en crear “una conciencia americana” frente a España y por hacer creer que no existían razones sociales en la acción de las huestes de Boves y otros caudillos seguidores de la acción realista, no carecía de sentido. Constata, desde su exilio, que en Venezuela la guerra se decide a favor de la independencia, en especial cuando la mayoría de la población, parda en alto porcentaje (criolla y mestiza), abandonan la causa del Rey para seguir a caudillos como José Antonio Páez, líder de ascendencia isleña.
 
Lo que pretende Hugo Chávez en estos momentos, aún reconociendo su buena intención en lo social para determinadas clases marginadas, prestigiosos analistas internacionales auguran su fracaso a medio plazo. El conocido poco éxito práctico de los llamados neo-comunismos (que llama “socialismo del siglo XXI”) por falta de estructuras básicas coherentes avoca a otra soberana utopía a pesar de aquella pretendida buena voluntad de los promotores.
 
El enfrentamiento entre capital, empleo, seguridad y revolución son totalmente incompatibles y no encajan dentro de lo que este populista llama “neoliberalismos”. Ejemplos existen sobrados. Han de mirar hacia las antiguas repúblicas socialistas de la Europa del Este, con alto nivel de vida e incluso otras repúblicas latinas. Cuba es el espejo en que han de mirar los venezolanos a medio plazo, según apuntan muchos de los analistas internacionales, muy progresistas y precisamente seguidores del socialismo racional. Es otra opinión a aportar al debate...
 
MIGUEL LEAL CRUZ, Web Periodismo Histórico
Ull La Laguna (Investigación)
DR. EN HISTORIA DE AMÉRICA - PERIODISTA