Historia Inmediata


Chávez


Una de las principales intenciones de “Punto Fijo” fue promover la gobernabilidad basada en la preponderancia de los partidos, fundamentalmente AD, Copey  y al principio URD, otros partidos entraron y salieron del acuerdo por ejemplo el FND de Uslar o el  FDP de Dager o el PRN de Ramos Jiménez, lo esencial en todo caso  era que el modo de participar era el partido político. Sin embargo en la práctica, Punto Fijo supuso también, al menos en sus primeros 20 años, una doble exclusión manifiesta:  por un lado, sacó del “juego político” al estamento militar de modo absoluto, algunos creíamos que definitivamente al redefinir constitucional e institucionalmente su rol en términos modernos e, igualmente, excluyó a la izquierda de modo inequívoco, aunque  en buena medida la “ilusión insurreccional” hizo que ella misma contribuyera fuertemente a su propia marginación. Esa izquierda estuvo representada también partidistamente por el PCV y el MIR en principio y de modo menos preciso por lo que fue quedando de URD, el MEP, y los intentos siempre fallidos de “frentes populares” que buscaron infructuosamente la nunca alcanzada unidad de una izquierda más bien atomizada. Con mayor fuerza aún, los micro partidos de la ultra izquierda pasaron muchos años más automarginándose. Excepción notable fue el MAS que viniendo de la izquierda intento diferenciarse y competir con la creciente hegemonía bipartidista de los segundos 20 años del puntofijismo, al final se convirtió en  otro actor partidista del sistema que en el 93 acompaño a Caldera en esa extraña transición hacia la nada y que en el 98 dio el salto ya conocido cuyas consecuencias finales, además de apartar a su liderazgo histórico, están aún por verse.

Lo que queremos destacar en síntesis es que Punto Fijo gobernó con partidos excluyendo del poder político a los militares y a la izquierda. No deja de ser una verdadera paradoja histórica que Chávez y el chavísmo  sean,  en cierto sentido, la reivindicación tardía y anacrónica pero, reivindicación al fin y al cabo, de los marginados políticos de Punto Fijo.  Eso explicaría con precisión la raíz de ese cóctel indigesto entre un militarismo bastante “demodé” y un pensamiento de izquierda sesentona. Pero, significaría también que no hemos salido del puntofijismo sino que estamos viviendo aún su último cartucho, el cartucho de los que nunca gobernaron en 40 años, los militares y la izquierda borbónica. Según esta hipótesis, Chávez es entonces y en cierto sentido el último capítulo del puntofijismo, el capítulo de la revancha tardía.

Razón por la cual,  una vez agotada la oportunidad histórica de estos;  la construcción de lo nuevo debería pasar por superar esa visión sectaria y revanchista tanto de las viudas como de los supuestos enterradores del puntofijismo, sobre todo porque desde sus aparentes antípodas,  han terminado pareciéndose más de lo que creen. Necesitamos urgentemente hacer el balance racional del siglo XX,  rescatando lo rescatable tanto de Gómez como de López y Medina, del trienio y de la década militar, así como del puntofijismo e incluso del mismo chavismo. Aprender sobre todo de sus errores, omisiones y desviaciones y convocar a toda la nación a la construcción de la Venezuela del siglo XXI, sin sectarismos ni revanchismos.

Oscar Aguilera
[1] Sociólogo, investigador y profesor titular del HUMANIC de la ULA.
odagui@ula.ve
(publicado originalmente el 29/11/2001 en el diario El Nacional, Caracas, Venezuela)