Historia Inmediata


Chávez


Distinguido Profesor López, de la LUZ, siempre es un verdadero placer intelectual poder ser tomado en cuenta por un par, aunque sea para  ser refutado como usted pretende;  de cualquier modo, le agradezco la oportunidad de poder compartir y la oportunidad de poder iniciar un saludable intercambio. Lamentablemente, en este momento no tengo el tiempo para escribir un texto autónomo pero, no he podido dejar de contestarle glosando su propio escrito y haciéndole comentarios (los cuales irán en azul) puntuales, ojalá las ocupaciones actuales me permitan, más adelante, escribir con mayor propiedad. Le adelanto que no soy historiador, soy sociólogo, tengo una Maestría en Ciencias Políticas y concluyo en la actualidad un Doctorado en Urbanismo. Mi interés por la historia me viene por vocación lejana como lector voraz de la misma y por que en la Escuela de Sociología y Antropología de la UCV donde tuve la fortuna de hacer mi pre-grado nos enseñaron que la misma es la base de todos los análisis que pretendamos hacer desde las ciencias sociales,  después de todo la Sociedad es histórica por definición.

Veamos usted afirma que...”Dado que su opinión intenta argumentar una pretendida raíz del proceso que vivimos en la historia reciente de Venezuela, me permito responder.

Los procesos sociales están indisolublemente ligados a la  historia, sea esta reciente o remota. Yo tendería a decir que de mayor modo a la más reciente que a la más remota. El problema es que ¿Qué es reciente y qué remota? Esa discusión se puede volver compleja dependiendo de la noción sobre el tiempo de los “ciclos históricos”. Para zanjar la duda inmediata yo me atrevo a decir que la historia republicana venezolana, la de los intentos de construir la Republica de Venezuela es toda reciente, son solo 192 años (de 1811 hasta hoy). De todas maneras si Gómez no crea la Escuela Militar a principios del siglo XX  Chávez no sería Teniente Coronel y si el Pacto de Punto Fijo no garantiza por primera vez en la Historia Política de Venezuela la alternatividad de los gobiernos civiles Chávez no sería Presidente, en ambos casos, siempre hubo una solución de continuidad con raíces recientes. Igual si Caldera no suelta a Chávez quizás el candidato comandante hubiera sido Arias Cárdenas, esto último es solo una especulación  que pretende demostrar la inevitable presencia de la historia reciente en los procesos que vivimos, sin menoscabo de las tendencias más viejas que también están presentes, por supuesto.  

No es mi intención polemizar personalmente con nadie, pues la manipulación que vivimos termina llamando insultos cuando alguien opina distinto a otro. Pero creo que aquí se puede tener cierta altura en el debate teórico, siempre que el mismo se entienda vinculado en todo momento a un compromiso práctico. En un país al borde de una guerra civil, cualquier opinión pública implica un riesgo vital que supongo todos estamos conscientes de ello.  

Un intercambio entre académicos no debería requerir su comentario inicial pero los tiempos que vivimos lo hacen comprensible. Sobre el “compromiso practico” al que usted hace referencia me permito aclarar que el que yo tengo es con la verdad, en el sentido universitario con el se puede hablar de ella, es decir, la verdad científica. Lo que me interesa dilucidar no lo entiendo como comprometido con alguna causa política circunstancial, lo que no significa que no podamos tener, como es obvio que tenemos, posiciones políticas. Hace muchos años que deje de militar en partidos y decidí dedicarme a mi profesión, producir explicaciones científicas sobre nuestra Sociedad, en el entendido que estas le serán útiles a ella en la medida en que sean consecuentes con el Ethos de la Ciencia y de la Academia. 

Discrepo radicalmente de la tesis que considera que el proceso que vive Venezuela actualmente tiene sus raíces en el Pacto de Punto Fijo, y Chávez sea el último representante de ese proceso. En otros escritos he afirmado que en 1989 se abrió en el país un período de la historia que se caracteriza fundamentalmente por el protagonismo popular. El 27 de febrero comenzó a actuar políticamente una gran mayoría social que había estado mediatizada por el puntofijismo. La debacle del control que los partidos políticos ejercían sobre las masas populares permitió la modificación en la correlación de las fuerzas sociales en Venezuela. El momento culminante de este protagonismo popular nacido del 27 de febrero ha sido el triunfo electoral de Chávez en 1998 y los subsiguientes triunfos en seis procesos eleccionarios. Pero lo ocurrido el 13 de abril del 2002 es aún una circunstancia histórica más significativa, y que demuestra contundentemente nuestra afirmación sobre el proceso iniciado en 1989.  

Vamos a ver, son demasiadas cosas juntas para intentar contestarlas todas. Cuando yo propuse, originalmente en un artículo de El Nacional en el 2001, (reproducido después, en el 2002 en H-debate)  la hipótesis de que Chávez es el epílogo del puntofijismo y no su superación lo que quería, deliberadamente hacer, era una travesura. En primer lugar yo todavía dudo sobre la pertinencia teórica del término puntofijista, no cabe duda de su extraordinario valor político descriptivo pues le sirvió a Chávez para anatemizar un período  de nuestra historia política reciente, donde además de todas las cosas indeseables que terminaron ocurriendo también  se dieron algunas de las mejores cosas que le han pasado a este país en sus 192 años de historia republicana. Sin embargo, el Pacto de Punto Fijo murió casi a los 10 años de su creación, el primer Gobierno de Caldera fue de hecho una variación de sus supuestos y de Pérez I en adelante ocurrió su degeneración definitiva. Por tanto el puntofijismo puede sonar políticamente bien pero científicamente hablando constituye una impostura insostenible. Diferente sería intentar describir esos cuarenta años con una categoría como la de sistema de conciliación de intereses entre sectores sociales y organizaciones políticas como nos propone entre otros el famoso politólogo venezolano Juan Carlos Rey.  De todas maneras la hipótesis se sostiene sobre el supuesto de que Chávez utilizo a los militares y a cierta izquierda como sus operadores políticos siendo estos los que la realidad política entre 1958 y 1998 mantuvo excluidos del protagonismo político. La izquierda radical se auto excluyo al asumir la vía de la lucha armada y a los militares se les asigno constitucionalmente la no deliberancia  y el apoliticismo, lo que no significa que no tuvieran actividad política y que de Betancourt en adelante se les tuviera controlados en buena medida con un “bozal de arepa”. Chávez irrumpe como golpista desde la institución militar en 1992 y cuando sale libre en el 96 Miquilena y compañía lo convencen de que deje a un lado la predica abstencionista (con lo cual rompe con individualidades como Domingo Alberto Rangel o Douglas  Bravo) y le ayudan a construir  un partido político con los restos de la izquierda radical, el chiripero calderista y un movimiento claramente aluvional.

Sobre la tesis de un movimiento popular que arranca con el 27 de febrero de 1989 y que supone una nueva correlación de fuerzas de la que los golpes militares del 92 y los triunfos electorales desde 1998 sean evidencia pero la más contundente sea el regreso de Chávez  el 13 de abril del 2002 me permito hacer los siguientes comentarios:

1-Darle al Caracazo del 89 una suerte de mítico inicio de un movimiento popular  constituye una fascinante hipótesis que tiene a la “izquierda exquisita” de Europa (representada por individualidades como Ramonet) muy entusiasmados. Después del fracaso del socialismo real y el aburguesamiento del proletariado de los países desarrollados la posibilidad de que vuelva aparecer un nuevo sujeto revolucionario a escala internacional (claro latinoamericano, europeo ni de vaina). Así las tesis antiglobalización adquieren mejor consistencia, unamos esto a la visión delirante del Foro Social de Sao Paulo donde están unidos especimenes tan disímiles como el antidiluviano Fidel Castro en la defensa de un socialismo degenerado donde, de la boca para afuera se sigue hablando de comunismo pero, se le entrega al capital internacional, español y canadiense sobre todo, una explotación inmisericorde del turismo, garantizando mano de obra  esclava sin ninguna defensa de sus derechos laborales y con una remuneración digna de la etapa mas sórdida de la revolución industrial europea del XIX  mientras se somete al pueblo cubano a miserias y privaciones; junto a “lideres de la izquierda latinoamericana” como Marulanda con su original versión del socialismo colombiano lleno de foquismo, terrorismo y narcotrafiquismo con el que la guerrilla colombiana somete a los colombianos al inmisericorde imperio del asesinato vil, el secuestro como industria y la extorsión como metodología.

2- Ver en el levantamiento de febrero del 89 el nacimiento de un movimiento social incurre en la desproporción de darle a las revueltas populares el carácter de un propósito transhistórico, como hace, legítimamente en ese caso creo,  por ejemplo Thompson, Hobsbawm y Rudé cuando analizan las revueltas que condujeron al desarrollo del proletariado ingles. Profesor López usted se atreve a darle solución de continuidad  a los motivos por los que Boves logro movilizar esas huestes campesinas populares que luego Páez logró canalizar a favor del bando independentista en la primera parte del XIX en el contexto de la ruptura con España  o las movidas por Zamora en el contexto de la guerra federal con la protesta urbana en la Caracas de la segunda mitad del siglo XX en el contexto de la pobreza urbana. Sinceramente las percibo, y perdone usted el término:  descontextualizadamente delirantes. ¿Qué tienen en común los campesinos de la colonia y los campesinos de la etapa caudillesca decimonónica y los pobres urbanos de la Venezuela rentista de fines del XX?  ¿Qué son explotados y pobres? Sin ninguna duda. Esos los convierte perse en sujetos revolucionarios, personalmente lo dudo.

3- La muere, por implosión propia, del socialismo real dejo a la izquierda huérfana de proyecto y de perspectiva. El socialismo real fracaso por que a decir de Antonio Gramsci, cincuenta años antes, se intento construir “contra El Capital” (el libro de Marx, no el capitalismo) es decir por que todos los socialismos del siglo XX fueron precapitalistas, premodernos. Marx visualizo el socialismo como consecuencia del desarrollo capitalista, como la superación dialéctica de este y de Lenin hasta ¿Chávez? nuestros revolucionarios fracasados pretenden crear el socialismo sin la base capitalista.

4- De cualquier modo alegar que la perdida de control de los partidos políticos de las mayorías le permitió a Chávez hacer lo que hizo convierte al mismo en inmediato heredero de la situación que los chavistas llaman puntofijismo.

5- La valoración del regreso de Chávez el 13 de abril es a todas luces parte del mito que el propio Chávez pregona de que siete millones de venezolanos salieron a la calle a solicitar su retorno (cuento que le habrán echado los chavistas). Lo cierto es que Baduel se espero hasta que Vásquez Velasco le quito el apoyo a Carmona y solo así salió a buscar a Chávez. De no haber cometido tanta ingenuidad la oposición y tantas sandeces Carmona, con solo aprovechar la disposición del miliquenismo en la Asamblea Nacional de legitimar la renuncia y la sustitución de Chávez la salida de este se hubiera concretado impertérritamente. De ser cierto ese mito Chávez aceptaría ya y sin ningún remilgo el reto electoral de la oposición. Según ese mito Chávez tendría ahora el doble de los que votaron por él.

Chávez ha sido un intérprete del sentir popular, pero eso no significa que en sí mismo encierre el sentir popular. Como hemos dicho en otros documentos, la alianza política que llevó a Chávez a la presidencia se despedazó el 11 de abril. Su regreso al poder fue producto de factores sociales que si bien lo habían apoyado no habían participado directamente en el gobierno: un enorme movimiento popular poco organizado, y los mandos medios y soldados de la fuerza armada nacional.
Chávez gobierna en el 2003 con actores que poco tienen que ver con quienes lo apoyaban y gobernaban con él en 1999. Esto lo sabemos todos, pero se ignora al momento de los análisis. Prácticamente todo el alto mando militar de 1999 está pasado al bando golpista. Igual ocurre con los jefes de los partidos fundamentales del proceso en 1999: Miquilena (MVR), Medina (PPT), Mujica y Puchi (MAS). Sectores que hoy están a la cabeza de la conspiración, como algunos medios de comunicación, periodistas y empresarios, apoyaban a Chávez en 1999. Si esto es así, ¿porqué Chávez no ha sido derrocado? La respuesta es que su verdadero apoyo está en las masas populares, incluyendo a unas fuerzas armadas de mayoritaria extracción popular. Aunque Chávez no haya estado consciente de ello, por lo menos hasta el 13-14 de abril, y tal vez aún no tenga plena conciencia del fenómeno social que lo mantiene en el poder. 

Insisto, si esa explicación es cierta y el bando oposicionista carece de “masas”, es puras “cúpulas” (¿cómo hacen las cúpulas para movilizar millones de personas?) ¿Por qué el chavismo rehuye ostensiblemente la posibilidad de contarse?. Si las alianzas que llevaron a Chávez al poder y se mantuvieron en todos los éxitos electorales han desaparecido (desde el pasado 11-4) yo me temo que la composición social  de su base quedo igualmente afectada. La ventaja de Chávez es que a pesar de que se volvió minoría constituye aún la primera minoría. Lo único que une a la oposición en medio de una diversidad impresionante es su deseo de salir de Chávez pero eso no la convierte perse en un alternativa única. Menos si entre sus “ingredientes” esta el pasado reciente que estimo que la mayoría del país sigue no queriendo, ahí esta la explicación de la consistencia del gobierno pese a su evidente pérdida de la mayoría.

Lo que se vive en Venezuela si tiene antecedentes en nuestra historia, pero no en los períodos que menciona Aguilera.  

La verdad es que usted mismo demuestra que Aguilera no se equivoca cuando señala la inevitable correlación de Chávez y el pasado inmediato, reconociendo por ejemplo que la crisis de los partidos es la que libera los apoyos electorales que Chávez logra concitar. 

En 1812 se abrió en el país un proceso de insurgencia social que sólo vino a culminar al término de la Guerra Federal. Es un proceso poco estudiado, porque nuestros historiadores nunca le han prestado interés al análisis de la acción popular, prefiriendo el estudio de las élites. 

La comprensión de la historia de este país requiere ambos análisis.

 Las consecuencias de esa insurgencia popular iniciada en 1812 repercuten aún en nuestra sociedad. Allí se aniquiló el régimen excluyente de la colonia, y se consolidó una sociedad igualitaria y democrática en lo cultural. Sus principales ejecutores fueron Boves y Zamora. Este proceso que vivimos aún no ha concluido. Por lo menos no hay señales visibles de que esté concluyendo. Por el contrario, se están fortaleciendo una serie de fuerzas sociales que pueden catapultar este proceso de cambios por varias décadas, y extenderlo a otros países latinoamericanos. 

¿Cuáles fuerzas sociales Profesor López? El MBR-200, los Círculos Bolivarianos. La peor desventaja del chavismo es su absoluta inorganicidad. ¿Qué fuerza, coherencia y potencialidad eficaz pueden tener los desempleados, los subempleados y los burócratas de un aparato estatal sobredimensionado, o la oficialidad media y los soldados.  Profesor López tengo más de 20 años investigando la existencia o no de los movimientos sociales urbanos en Venezuela, lo he hecho en Caracas, en Mérida y en Barquisimeto. A nivel de barrios, de la pobreza y de la marginalidad. Le tengo malas noticias Profesor López, sin arraigo e identidad, sin adscripción formal a la modernidad a través del vínculo económico, del vínculo sociocultural y a través de la organización política real  en los barrios populares solo tendremos movimientos reactivos, de lucha por la sobrevivencia. Lamentablemente, victimas propiciatorias del populismo endémico que ha caracterizado a este país y del cual los adecos hicieron gala junto a los copeyanos y el chavismo de a pie ha reproducido de modo absoluto, lamentablemente imitando la peor parte del mismo, el mesianismo, el paternalismo, el clientelismo y el rentismo más burdo donde Chávez ha resultado más puntofijista que cualquiera de sus antecesores.

Lo que sucede, aparentemente, es que existe una resistencia natural a comprender los procesos revolucionarios, pues los mismos revientan todas las teorías sociales y políticas que se elaboran en los períodos de calma social. 

Hasta ahora todas las teorías sociales (revolucionarias o no, aunque creo que lo único que hace revolucionaria una teoría es su capacidad de acercarnos al mayor grado de veracidad posible en ese momento) siempre han sido  a posteriori . Dudo que el  chavismo de para crear una nueva teoría, me temo que servirá para confirmar algunas tesis que el siglo XX  permitió demostrar de modo doloroso y terrible.


Venezuela es hoy un ejemplo vivo de ello. Si hacemos un análisis de las posiciones políticas presentes en el llamado bando chavista, veremos cómo las tendencias más conservadoras y conciliadoras están representadas en los partidos políticos y los dirigentes civiles del "proceso". Las tendencias más radicales las vemos explícitas tanto en los movimientos populares de base como en los mandos militares fundamentales. El discurso de un Baduel, un Carneiro, un Acosta Carles, y de cualquier dirigente popular de los barrios de Caracas, es mucho más comprometido que los balbuceos inconexos de un Aristóbulo, un José Vicente, un Alí Rodríguez. Esto puede ser difícil de entender en otros países, en los cuales la llamada izquierda es la que representa generalmente las posiciones políticas más radicales. Igual ocurre con la oposición. Primero fueron los militares insubordinados los que marcaban la pauta de la oposición, más allá de las directrices políticas de la llamada Coordinadora "Democrática"; actualmente son los ejecutivos de PDVSA los que dirigen la conspiración, determinan lo que debe hacerse y hasta dónde se extenderá el paro. 

Vamos a ver si lo entiendo los más radicales son los más revolucionarios. No puedo evitar recordar el libro de Lenin sobre “El izquierdismo como la enfermedad infantil del comunismo” y como para poder sostener la Revolución Rusa este negocio y concilio con las potencias europeas y entrego cientos de kilómetros a los vecinos como, incluso retorno al capitalismo para poder viabilizar financieramente la capacidad de la economía rusa maltrecha por la guerra. Según su peculiar tesis el revolucionario no era Lenin sino los más come candelas. Por cierto ¿Cuáles son los movimientos populares de base? ¿Los Tupamaros? Sobre el General Carneiro y Acosta Carles permítame decirle que aquí en Mérida donde Carneiro fue el jefe de la guarnición y dirigió el Plan Bolívar 2000 existen evidencias de las verdaderas razones por las que ese militar se muestra tan leal y  del General de la guarnición de Carabobo circulan los videos donde José Vicente lo denunció con nombre y apellido de negociar con los ganaderos  de la frontera la creación de grupos paramilitares para combatir la guerrilla colombiana. Creo que usted confunde la lealtad con Chávez como medida de la calidad revolucionaria pero eso tiene otros bemoles que prefiero no aludir por los momentos. 

La clave histórica de Venezuela hoy no es el final del puntofijismo. Podemos estar asistiendo al final de una correlación de fuerzas sociales que se impuso desde 1830. Las fuerzas que sostienen a Chávez en el poder están enterrando no sólo al puntofijismo. Están enterrando al entreguismo antinacional que predominó en Venezuela desde Páez hasta Caldera. Están reivindicando un protagonismo popular que nunca antes se había hecho poder en el país, y que hoy puede consolidarse a corto plazo. 

La entrega directa de las reservas de gas en la costa del Delta sin licitación y a solo empresas transnacionales por precios de gallina flaca parece no sonar coherente con lo que usted señala sin embargo el empeño chavista por establecer una única línea de conducta de Páez a Caldera constituye la justificación antihistórica de esa pretensión por hacernos creer que la historia de este país  se puede reducir a las tres republicas que existieron en vida de Bolívar, a una cuarta que por lo visto va de Páez a Caldera, caracterizada en un solo bloque por la traición, el entreguismo y la corrupción y a la gloriosa quinta que se inicia con Chávez. Nunca habíamos asistido los venezolanos a un acto tan ramplón de simplificación de nuestra riqueza republicana hecha de modo arbitrario y sin ninguna justificación ni argumentación mínimamente desarrollada,  salvo que reducir la historia de este país a Bolívar y Chávez. Los historiadores profesionales que se presten a tamaña impostura deberían devolver su título porque ningunear y desconocer todo lo ocurrido entre 1830 y 1998 solo puede caber en la cabeza de especimenes como los que en la Rusia estaliniana borraron la existencia de Trosky de la historia de la revolución. Entre 1830 y 1998 Venezuela tuvo 23 constituciones, se dio el lujo de tener Presidentes de la talla de un Vargas o un Medina Angarita para citar solo dos sobre los que existe un casi consenso de aprecio generalizado. Pero es que es posible borrar a un Guzmán Blanco o a un Gómez pese a que del primero se tenga que advertir su manifiesta cleptomanía (defecto que a Chávez no le hizo mella para enterrarlo en el Panteón Nacional) y del otro se deba advertir su autoritarismo. Hacer un paquete que meta a todos los Presidentes venezolanos homologando sus defectos y quizás desconociendo sus méritos es suficientemente poco serio como para seguir dedicándole tiempo. Quizás deba advertir que este reclamo no es con usted Profesor López, de quien espero sinceramente  la suficiente ética académica como para no prestarse a semejante fraude intelectual pero la pretensión del chavismo a reducir la historia republicana a cuatro intentos fallidos para justificar el quinto, el de ellos, como el válido a mi me resulta sencillamente inaceptable y si le soy sincero constituye una de las razones más importantes para, a título personal, no poder creerme ninguna de sus promesas porque si para proponer un proyecto de país debemos acudir al expediente de falsear la historia y pretender escribirla con ánimo sectario, ese comienzo o supuesto inicial descalifica de entrada cualquier pretensión “revolucionaria”. Insisto, la única revolución en la que me anoto es en la que se ponga la verdad como base.

Aguilera yerra cuando afirma que el puntofijismo execró a los militares del poder. Totalmente falso. En todo caso, era un régimen partidista, y los militares cumplían una misión, muy bien recompensada durante décadas. 

Viniendo de un dictadura militar  como la perezjimenista Punto Fijo y la constitución de 1961 le dieron al estamento militar el lugar que le corresponde en cualquier democracia moderna. La absoluta sujeción de lo militar a lo civil. Asunto que Chávez no podrá entender nunca pues el representa de modo dramático todo lo contrario

Yerra también cuando dice que Chávez representa un gobierno de izquierda. Creo que desde 1989 es evidente el colapso de la izquierda venezolana, cuyas momias superstites son individuos como Miquilena, Pablo Medina, Pompeyo Márquez, Bandera Roja. La izquierda venezolana dejó de existir como proyecto social. Los "izquierdistas" que siguen figurando en el gobierno de Chávez son en su mayoría individuos que hace décadas abjuraron de cualquier política revolucionaria, como es el caso de Alí Rodríguez, José Vicente y algunos otros. Su permanencia allí es sólo una carambola de la historia, pues ellos mismos no comparten el contenido revolucionario del proceso.

Quien se hace llamar de izquierda y asume todos sus iconos, lenguaje y simbología es el mismísimo Hugo Rafael. Lo confiesa en sus entrevistas, lo reitera en su visión del mundo y lo expresa en sus relaciones políticas. Decir que la presencia de los lideres de la izquierda es una carambola constituye un acto fallido de extrema peculiaridad. Aquí hay que afirmar como hacen los abogados que “a confesión de partes, relevo de pruebas”

Y si esto es o no una revolución, afirmo que las fuerzas armadas no habían tenido jamás, como institución, una depuración tan absoluta como la generada por este proceso. Instituciones como PDVSA avanzan también hacia una depuración nunca vista en nuestra historia. Por cierto, no son depuraciones promovidas como intención primera por el gobierno. Las barbaridades de la oposición han llevado a ello. 

Esas depuraciones las entiendo como la destrucción de hecho de esas instituciones. Espero sinceramente que las mismas sean tan ineficaces como la gestión publica de este gobierno, es decir, casi inexistente. Por otro lado, solo depura el que se cree poseedor de una verdad que lo hace puro y los que no la compartimos somos impuros y no merecemos estar. Ese totalitarismo de raíz o escatología seudo religiosa es absolutamente incompatible con la democracia que asume de base el reconocimiento a la diferencia, y el derecho a la disidencia como la esencia de la misma. La incompatibilidad entre revolución y democracia explica de base el  rotundo fracaso del socialismo real pues quienes se asumen poseedores de la verdad y de la pureza  inevitablemente se trastocan en intolerantes y totalitarios.

La construcción de una nueva Venezuela es evidente que sólo podrá concretarse históricamente en el contexto de la realidad social que vivimos. Aspirar a que cesen los conflictos sociales es un deseo de ilusos, pues para ello tendrían que desaparecer primero las causas económicas que generan las diferencias entre las clases. Y el orden global más bien tiende a profundizar y agudizar esas diferencias.
Cualquier propuesta seria para el país tiene que ponerlos pies en la tierra. Llamo a que debatamos en el terreno de la realidad.

Celebro su regreso al final al realismo, ojalá quien le escuche sea el líder del proceso, con el ascenso de Lula en Brasil aspiro a que podamos presenciar un ejemplo de realismo, no en balde Brasil es la octava economía capitalista de este planeta. La única Revolución posible será la que asumiendo con absoluto realismo nos acerque a los beneficios realmente obtenidos en la modernidad, lo demás es precisamente, absoluta ausencia de realismo y el siglo XX nos mostró en que termina toda huida del realismo.

Oscar Aguilera, Sociólogo, Magíster en Ciencias Políticas y candidato a Doctor en Urbanismo.
Profesor Titular de la Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela.