Historia Inmediata


Chávez


Estimados amigos de Historia a Debate, qué mejor que el propio Carlos Fernández Retamar conteste la carta de ese Sr. Alexis Marquez. Por eso pido que se incluya en los envíos de nuestra lista. Creyó este Sr. Alexis que empezando su carta diciéndose marxista y más aún amigo de Martínez Retamar podrían ser atendidas sus razones para enfrentar a Chávez, ignorando los intereses populares y los de los sectores financieros y petroleros particularmente, de los EEUU. No agrego más porque la sobria carta de Fernández Retamar ponen  las cosas en su lugar.

Atentamente,

Irma Antognazzi
Facultad de Humanidades y Artes Universidad Nacional de Rosario. Argentina.   www.hacerlahistoria.com.ar
 
Subject: Fw: Respuesta a Alexis Márquez

Carta-Respuesta de Carlos Fernández Retamar (Poeta cubano, Presidente de Casa de las Américas, a su amigo venenezolano Alexis Márquez Rodríguez, crítico severo del gobierno de Chávez.



Al regreso de Cienfuegos, donde he estado con los jurados del Premio Casa de las Américas, recibo tu mensaje del día 14, en que me dices: "Hace más de una semana te mandé por esta vía una extensa carta", etc. Empiezo por una aclaración menor: esa extensa carta, que vuelves a mandarme, la fechaste el día 5, pero inicialmente me la anexaste a un mensaje del día 8. Así que el 14 no había transcurrido todavía una semana de su envío. Por añadidura, llegó en medio de un cúmulo de trabajos y del remolino del Premio, que incluso me sacó de inmediato fuera de La Habana, donde no podía contestarte. De todas maneras, si por una parte me llama la atención tu impaciencia en que te respondiera tan larguísima carta (que aunque me tiene como aparente destinatario, en realidad has enviado a muchísimas personas), por otra el tiempo transcurrido ha hecho posible varias cosas.

Por ejemplo, que me llamaran por teléfono lectores de la carta para expresarme sus discrepancias contigo; que escuchara por la televisión opiniones de Luis Brito García enteramente opuestas a las tuyas; o que incluso me encontrara a mi vuelta con un mensaje donde Laura Antillano me dice: "Leí con estupor una carta que te envió Alexis Márquez Rodríguez", y me adjunta "una serie de documentos que te pueden dar una idea de esta situación", añadiendo: "En este momento lo más importante es mantenerse." Y: "Los documentos de Mario Benedetti y José Saramago me han dado (y a muchos aquí) una gran alegría." Como ves, Alexis, tus opiniones están en paralelo con otras bien distantes.

Tienes, desde luego, el derecho a defender y propagar las que sustentas (las cuales coinciden con otras de amigos o no); pero similar derecho les asiste a un crecido número de compatriotas tuyos y también de extranjeros que discrepan abiertamente de ti. Por mi parte, veo con esperanza hechos como la constitución, propuesta recientemente por Brasil en Quito, de un grupo de países amigos que se proponen coadyuvar a la búsqueda de un arreglo pacífico a la grave crisis que afecta a tu querido país. Pero no puede sino disgustarme toda coincidencia con fuerzas reaccionarias como las que han asolado secularmente a nuestra América; y que, en lo que toca a la actual situación venezolana, además calumnian desvergonzadamente a mi país, e incluso, en abril del pasado año, cuando el golpe de Estado que llevaron a cabo contra un gobierno electo masivamente y respaldado por gran parte del pueblo, pusieron en riesgo la vida de los compañeros de la Embajada de Cuba, encabezada de modo admirable y valiente por el amigo Germán Sánchez.

No dudo de que haya puntos acertados en tu carta. Pero también veo en ella contradicciones.
Por ejemplo, si por una parte hablas "de una supuesta oligarquía", pocas líneas después afirmas: "Nadie niega que los dueños de los grandes diarios y de las plantas de televisión son gente rica, de la oligarquía económica, como es natural." Y también: "Desde luego que la oligarquía venezolana existe, como en todo país capitalista, y es natural que defienda sus intereses." Sin comentarios. En otra ocasión expresas: "Creo que la política internacional del presidente Chávez, basada en el derecho soberano a tener relaciones con todos los países del mundo, con independencia del signo ideológico de sus gobiernos, ha sido correcta en el fondo, pero imprudente en la forma." Y como ejemplo de esto último añades: "La actitud de desafío infantilista y ostentoso a los Estados Unidos, o a cualquier otro país con el que se tenga diferencias, es nociva a los intereses del país, y está muy lejos de configurar una política genuinamente revolucionaria y antiimperialista."

No sé cuál es "la forma" que desearías para la política internacional del presidente Chávez; o cuál es para ti "una política genuinamente revolucionaria y antiimperialista". Pero la historia de nuestra América muestra de sobra que cualquier defensa de nuestros intereses nacionales, defensa que inevitablemente afecta los del amo imperialista, provoca la intervención de éste.

Para no remitirnos al pasado lejano, nuestra generación ha contemplado ejemplos como los de Guatemala (el aplastamiento de cuyo gobierno democrático y nada imprudente en 1954 ha sido seguido por más de cien mil asesinatos), Cuba, la República Dominicana en 1965, el Chile de la Unidad Popular (donde viví en octubre de 1972 un paro patronal harto parecido al que hoy padece tu país, y que fue el ensayo general del pinochetazo con su secuela de asesinatos), la Nicaragua sandinista a la que se le declaró una criminal guerra sucia. En todos esos casos, y en muchos más que podría nombrar, el imperialismo norteamericano agredió de modo directo o auspició agresiones abiertamente violatorias de los más elementales derechos.

¿Cuál sería "la forma" que debían haber asumido los gobiernos respectivos para que ello no ocurriera? ¿Podría mencionarse siquiera un ejemplo? Sería muy doloroso que Venezuela se sumara a los casos anteriores, de triunfar el sombrío proyecto de su oligarquía en connivencia con el imperialismo yanqui. Y al hablar de este último, no olvido que frente a él ha habido siempre, y los hay ahora, intelectuales honrados y corajudos de los Estados Unidos que se oponen a los designios de aquél. Por ejemplo, los que en estos instantes objetan sin ambages los planes guerreristas de la petrocracia que gobierna allí. Por cierto que cuando pienso en el hecho de que Venezuela sea tan rica en petróleo, recuerdo los versos sobre su país de Ramón López Velarde: "El niño Dios te escrituró un establo/ y los veneros de petróleo el Diablo." "Los veneros de petróleo" son, a la vez que una riqueza, un gran peligro para todo país que los posea. Y tal es el caso de Venezuela.

Te deseo, querido Alexis, en unión de los tuyos, lo mejor para el año que ha comenzado. Y te deseo de todo corazón un cambio de actitud para que mañana no tengas que arrepentirte de haber coadyuvado a que tu país sufra el destino sombrío que siguió a la Guatemala de 1954 o al Chile de 1973. Tu afectísimo amigo y compañero

Roberto Fernández Retamar